Paraguay: Nuevo gobierno, bajas expectativas
Miércoles 28 de agosto de 2013, por Adolfo Aguirre *
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Horacio Cartes juró el 15 de agosto como el nuevo presidente de Paraguay, reestaurando lo que podemos llamar la unanimidad conservadora, ya que los partidos conservadores tradicionales de Paraguay, en especial el Partido Colorado, vuelven a controlar todas las instituciones políticas del país.

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* Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Autónoma.

El período de la presidencia de Fernando Lugo se convirtió así en un breve, esperanzador por momentos, lapsus de políticas a contramano de la hegemonía colorada y liberal. Con rasgos positivos hacia la integración regional, el gobierno de Lugo alternó políticas positivas como el nuevo sistema de salud, con medidas erróneas –la ley antiterrorista entre ellas– y falta de profundización del proceso de cambio. Lugo relegó la estructura política propia, debiendo negociar constantemente con el Partido Liberal que sumó la mayor parte de las bancas. Ese esquema se rompió definitivamente con el golpe de Estado de junio de 2012, donde Federico Franco, vicepresidente de Lugo, asumió la presidencia luego de una destitución express en el congreso.

El triunfo en las recientes elecciones de Horacio Cartes y el partido Colorado –con mayoría en diputados y minoría en senadores – representan una restitución del orden conservador, que rechaza la intervención del Estado en favor de las clases bajas y promueve un modelo de libre mercado que beneficia a unos pocos en la cúspide del poder. El modelo de desarrollo que planteó Cartes el día de asumir su cargo fue claramente en línea con los gobiernos neoliberales que tuvo la región en los años ’90. Un gabinete de “tecnócratas”, supuestamente apartidarios y neutrales, con excepciones preocupantes como el ministro de Relaciones Exteriores, a cargo de una figura ligada a la dictadura de Stroessner como Eladio Loizaga.

Loizaga aparece en los archivos de la Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay como uno de los organizadores de la Liga Anticomunista Mundial y del Congreso Anticomunista Latinoamericano, en tiempos que los vuelos del Plan Cóndor se repetían en nuestros países. Sumado a este prontuario, las primeras declaraciones de Loizaga inclinan a Paraguay hacia el lado de la Alianza del Pacífico y alejado del Mercosur.

Ante este panorama, las organizaciones sindicales y sociales han decidido comenzar a preparar la resistencia y la acción. La próxima semana se llevará a cabo en Asunción un Congreso Unitario entre las dos principales centrales sindicales, la CUT-A y la CNT, ambas aliadas históricas de la CTA. Este congreso, denominado “Por un Paraguay con Justicia Social. Congreso Unitario y Movilización Nacional”, agrupará a estas centrales y a otros movimientos sociales, y confluirá en una gran movilización por las calles de Asunción el miércoles 4 de septiembre.

Desde la CTA felicitamos a los compañeros de CUT-A y CNT por generar este encuentro necesario en estos momentos difíciles. La CTA se hará presente en las jornadas unitarias con el secretario general Pablo Micheli a la cabeza, acompañado por quien escribe y Carlos Custer.

Llevaremos a Paraguay la solidaridad y el acompañamiento de la CTA, como lo hemos hecho siempre con las centrales hermanas de nuestra región. Estos momentos de cambio conservador como el de Paraguay no deben ser pasados por alto, sino que debemos estar en el territorio, apoyando a quienes día a día pueden lograr revertir la situación. El nuevo contexto de Paraguay nos recuerda que no podemos esperar a gobiernos salvadores para cambiar realidades. Somos los trabajadores, con nuestras diferentes herramientas de organización y lucha, los responsables de impulsar el cambio real y necesario.

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