El Lole, la justicia y el ángel de la bicicleta
Viernes 6 de mayo de 2011, por Carlos del Frade *
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La única justicia que ustedes pueden tener es la divina… Esa fue la frase que usó el actual senador nacional, siempre candidato virtual a la presidencia de la Nación y dos veces gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, cuando enfrentó a las Madres de Plaza de Mayo de la ciudad capital del segundo estado del país.

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* Periodista. Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE)

Reutemann sabe muy bien cómo se hace justicia en su provincia. Conoce su funcionamiento porque fue uno de los arquitectos políticos que creó la actual Suprema Corte provincial. Abogados amigos y conocidos son los máximos referentes del poder judicial santafesino. Y no han sido tocados por el gobierno supuestamente socialista que anunció el cambio que por ahora no se nota casi nada.

Fue en los pasillos de los tribunales provinciales de las principales ciudades de Santa Fe, en la fundada por Juan de Garay y en Rosario, donde se acuñó una consigna que describe el permanente estado del sistema: la justicia funciona como una red de pescadores invertida, pasan de largo los peces gordos y quedan atrapados los peces chicos.

Una justicia clasista y obediente de los distintos poderes, entre ellos, el político y el policial.

Por eso cuando se sucedieron los ocho asesinatos de diciembre de 2001 en el Gran Rosario y una muerte más en Santa Fe , cuando el gobierno de la Alianza fue borrado de la faz de la Tierra por aquellas movilizaciones monumentales protagonizadas por sectores medios y populares bajo el estribillo “piquetes y cacerolas, la lucha es una sola”; cuando hubo que reclamar acciones judiciales, los tribunales detuvieron al autor material del asesinato del militante social Claudio “Pocho” Lepratti y a nadie más. Nadie más. Ningún responsable funcional ni político. Nadie más.

Después, incansables, las organizaciones sociales siguieron reclamando justicia y entonces los palacios atiborrados de expedientes decidieron extender las condenas a otros cinco policías por el delito de encubrimiento de aquel asesinato que León Gieco retrató con lucidez y poesía en “El Angel de la bicicleta”.

Sin embargo, el corazón de la justicia santafesina sigue latiendo de la misma forma.

Hay que garantizar la impunidad hacia arriba, por eso es fundamental salvar a los socios menores.

La Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Santa Fe absolvió de culpa y cargo a esos cinco policías, que habían sido condenados en 2009 por encubrimiento y falseamiento de documento público. El tribunal fundó su resolución en el principio de duda, que favorece siempre al acusado, apuntaron las agencias de noticias.

- Esto es un paso más en la impunidad – dijo Celeste Leprati, la hermana de Pocho.

Para Celeste, “lo central no es encubrir a los autores materiales sino fundamentalmente al gobernador Carlos Reutemann. Se equivoca quien piensa que la Justicia trabajó mal, trabajó bien. En la provincia no hay independencia de poderes, por eso los asesinos de Pocho pueden estar en libetad…Los crímenes pasan, queda la impunidad. Pero tenemos memoria y seguimos luchando”, agregó la hermana de Claudio.

Reutemann, en tanto, sigue en la suya

Está convencido que la única justicia a las que deben aspirar los sectores populares es la divina.

Porque la otra, la material, la humana, la vinculada con la historia contemporánea, esa justicia ha sido modelada a su imagen y semejanza.

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