Las leyes y su letra muerta
Jueves 13 de enero de 2011, por Ester Kandel *
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Las denuncias de trabajo infantil se asemejan bastante a las de principio del siglo XX, pero las de niñas madres aparecen en la esfera pública con mayor frecuencia, en la actualidad. La falta de aplicación del instrumento legal: Programa Nacional de Educación Sexual Integral, sancionado el 4 de octubre de 2006, lo convierte en letra muerta.

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* Escritora. Egresada de la carrera de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Los debates y disputas alrededor de esta ley se dieron desde el tratamiento del proyecto, con la iglesia católica y con los sectores más conservadores. El hilo conductor de esta controversia ha sido la resistencia al conocimiento, para que las mujeres puedan decidir sobre su propio cuerpo.

Las consignas aprobadas por el movimiento de mujeres defienden:

• Educación sexual para decidir

• Anticonceptivos para no abortar

• Aborto legal, seguro y gratuito para no morir

La educación sexual permite conocer, decidir y prevenir situaciones como la publicada recientemente, sobre la niña sanjuanina de 13 años, que al iniciar el viaje de egresados con el grupo de la escuela primaria, debió ser internada en un hospital por haber sufrido un aborto.

Este caso se agrega a las estadísticas oficiales que indicaban en septiembre de 2010: “115 mil adolescentes se convierten en mamá en la Argentina; una cada 5 minutos. Esta mamás son chicas que tienen menos de 19 años y sus bebés representan el 15,40% del total de los recién nacidos en todo el país.”

Desde hace varios años nos formulamos preguntas acerca de la discordancia entre los discursos sobre los derechos humanos y los hechos; entre la fórmula por lograr la igualdad de oportunidades de varones y mujeres y estos hechos.

¿Quiénes son los responsables?

Existe una cadena de responsabilidades en la implementación de una ley, pero no se puede soslayar la responsabilidad política de las autoridades nacionales, provinciales y municipales. La responsabilidad consiste en tomar todas las medidas para que esta ardua tarea sea exitosa, entre ellas convocar públicamente a los protagonistas, para que jueguen un rol activo.

A la convocatoria a expresar deseos por un mejor año, para el que ahora se inicia, agregamos la necesidad de abordar los problemas de la mayoría de la población infantil.

El ministro de educación, Alberto Sileoni, sostiene:

Tenemos tres obsesiones: la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, la reducción del embarazo entre menores de 18 años y la eliminación del abuso intrafamiliar.

Parafraseando al ministro. ¡qué las obsesiones se cumplan!

La convocatoria tiene que apelar a trabajar con el espíritu de abordar los innumerables conflictos con:

• la preparación del personal docente;

• la convocatoria a los adultos responsables de niñas/niños y adolescentes para hacerlos partícipes;

• abordar los prejuicios y preconceptos sobre el tema

Estas pautas están contempladas entre las tareas que se desprenden del Programa Nacional de Educación Sexual Integral, para poder cumplir con lo establecido en el artículo 1º de la Ley 26.150 :

Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la ciudad autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.

La vasta experiencia del movimiento de mujeres sobre el tema, las discusiones en los Encuentros Nacionales de Mujeres, puede ser un aporte a esta insoslayable tarea que hay que encarar.

Es imprescindible que en 2011 se comience a cumplir con la ley de educación sexual.

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