El legado de Mandela
Martes 2 de julio de 2013, por Adolfo Aguirre *
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Es noticia en todos los medios del mundo que la situación del líder sudafricano Nelson Mandela no es la mejor. A sus 94 años, la salud de Madiba, como lo conocen popularmente en Sudáfrica, lentamente va cediendo.

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* Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Autónoma.

No hay que dejar pasar la oportunidad de rendirle un homenaje a este líder histórico, un ejemplo de persistencia y lucha, que nos deja un legado y enseñanzas a todos aquellos que estamos comprometidos con el cambio social.

Robben Island es una pequeña Isla a sólo 12 kilómetros de Ciudad del Cabo. Allí, tan cerca de la gran ciudad, pero también tan lejos en la profundidad de la prisión, Mandela pasó 27 años de su vida. Encarcelado por el régimen del Apartheid racista y excluyente que dominó Sudáfrica formalmente desde 1948, informalmente desde su independencia a comienzos del siglo veinte, Mandela nunca bajó los brazos. Antes, fue abogado por derechos civiles, líder del Congreso Nacional Africano (el partido más importante de los negros durante el apartheid y en la actualidad en el gobierno), exiliado en países vecinos, guerrillero, luchador social nato.

Mandela fue un faro de resistencia a uno de los regímenes más brutales que haya conocido la historia. No sólo que resistió la cárcel, sino que redobló la apuesta y una vez liberado fue el primer presidente negro de Sudáfrica. Hasta tres días de cola hubo en algunos lugares de Sudáfrica para poder votarlo. La llegada de Mandela a la presidencia significó una refundación del país, que por primera vez en su historia vivía un ciclo de democracia plena.

Mandela es, junto con Fidel, un caso especial de líderes populares, capaces de generar esperanza en millones de personas, más allá de las fronteras de sus países. La historia de vida de Mandela, que él denominó en su autobiografía “Un largo viaje hacia la libertad” está repleta de expresiones de compromiso con los más pobres, como lo denota que hasta el día de hoy continúa viviendo en el barrio de Soweto, en Johannesburgo, enclave de la resistencia al apartheid y cuya población es predominantemente pobre.

La presencia física de Mandela está en juego por estos días, pero su legado y su trayectoria de resistencia, de lucha por los oprimidos, continuará regándose por todos los rincones de nuestras sociedades. Lo mínimo que podemos hacer es rendirle desde acá, un homenaje a este líder que nos ayudó, desde lejos, a confiar en nuestras luchas.

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