De Bangladesh a la Argentina
Miércoles 22 de mayo de 2013, por Adolfo Aguirre *
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La reciente tragedia de los talleres de confección en Bangladesh generan nuevamente la atención de los medios mundiales acerca del trabajo esclavo al que son sometidos millones de trabajadores en todo el mundo. Esta tragedia no es casualidad, sino que es la consecuencia de la sed de lucro del capitalismo actual, que tiene en las empresas transnacionales a sus representantes más directos.

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* Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Autónoma.

Si bien lo ocurrido en Bangladesh tiene un impacto amplio por su dimensión, no debería sorprendernos, ni tampoco tenemos que ir tan lejos para encontrar estas situaciones.

En la Argentina continúan produciéndose situaciones de trabajo esclavo en muchos rubros de nuestra economía. Los últimos casos que tomaron notoriedad pública fueron en el campo, el caso de empresas como Nidera que tenían a los trabajadores en situaciones de esclavitud, con la complicidad del sindicato que debería representarlos.

Pero esta no es la única situación. La proliferación de talleres clandestinos en zonas del Gran Buenos Aires y ciudades como La Plata, con mayoría de trabajadores migrantes de países hermanos que son explotados. Más del 70 por ciento de las prendas que se confeccionan en la Argentina son producidas en talleres clandestinos.

Estas condiciones precarias de trabajo son las que permiten el boom actual de ferias como La Salada, activamente promovida por el gobierno como un ejemplo de industria nacional. Es preocupante que esta industria esté en una parte importante basada en situaciones de trabajo de esclavitud y explotación.

El deseo por acrecentar las ganancias empresariales está directamente relacionado con la precarización y la baja de costos laborales, que llevan a la profundización de la explotación laboral y la esclavitud.

En la actualidad, Europa está siendo destruida de su régimen de derechos laborales, siendo este el último gran bastión que llegamos a tener los trabajadores del mundo.

La amenaza por parte de las empresas de mudarse a China o algún otro país del sudeste asiático, lleva a una competencia feroz entre los países para ofrecer mejores condiciones a esas empresas. Esas mejores condiciones significan, básicamente, quita de derechos y condiciones laborales conjugados con salarios de pobreza. La Ley de ART sancionada por el gobierno argentino el año pasado es un claro ejemplo de políticas pro-empresariales en desmedro de los trabajadores, para bajar los costos de producción y aumentar las ganancias.

El trabajo esclavo y la explotación laboral son una constante en la realidad de los trabajadores mundiales, y hechos como los de Bangladesh son un llamado de atención de las consecuencias que esto tiene. Es una tarea de los gobiernos y los patrones asegurar condiciones dignas de trabajo para todos los trabajadores. Las organizaciones de trabajadores continuarán siendo la piedra en el zapato del proceso de redistribución regresiva que se está llevando a cabo mundialmente. Es por esto, que tenemos que aferrarnos a la organización, incorporar a los marginados y a la protesta social, para llevar esas luchas a un plano que no pueda ser ignorado por el resto de la sociedad.

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