Otra superproducción yanki
Martes 5 de abril de 2011, por Carlos Saglul *
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Luego de las primeras noticias de la revuelta en Libia, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, escribió un artículo que advertía sobre la posibilidad de un complot estadounidense a través de la OTAN para quedarse con el petróleo libio.

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* Equipo de Comunicación de la CTA Nacional

Leí el artículo luego de que una colega lo subiera a facebook. La primera reflexión que colgaron fue “ese viejo está gaga. Khadafi bombardea a las masas que luchan por la democracia”… Le sucedieron otras de parecido tono… Estas reflexiones de gente que seguía atentamente por los medios los acontecimiento en la nación africana no pertenece a la extrema derecha, por el contrario, se autodefinen como “progresistas”.

En ningún momento Castro –pese a lo que después interpretaron la mayoría de los medios- defendió el viraje ideológico del líder libio después de la desaparición del Bloque Socialista paralela a su acercamiento a las potencias occidentales. Sí, en cambio, como otros observadores honestos, subrayó que los indicadores económicos de Libia con un nivel de vida alto para la región (9.771 UDR per cápita), no son equiparables a los de Egipto o Yemen. Luego de derrotar a la monarquía y nacionalizar el petróleo, Khadafi creo un sólido sistema de previsión social y educativo gratuito para toda la población.

En todo caso, si hay explotados como pasa en casi todas las naciones con amplios ingresos petroleros y poca población, son los inmigrantes de los países limítrofes en quienes recaen las tareas más pesadas. Es evidente que quienes protagonizan el levantamiento no son, como en las otras naciones, sindicatos o masas acorraladas por la suba del precio de los alimentos.

Con el correr de los días la versión del “dictador demente” bombardeando manifestaciones de civiles hambreados para el regocijo de los medios occidentales que clamaban por la intervención fue tomando otro cariz. Los jefes rebeldes son militares que fueron parte de las propias fuerzas del líder libio, lo que evidencia que desde el primer momento lo que se enfrentó fue un golpe castrense. “Galifa Hifler, ex coronel del Ejército fue designado jefe militar de los rebeldes. Regresó de Estados Unidos, después de 20 años de ausencia, encabeza el llamado Ejército Libio Nacional, un grupo opositor con asiento en Virginia, y se sospecha que es un agente dormido de la CIA”, dice Juan Gelman en su última columna de “La Jornada” de México.

Jean Baudrillard se refirió a la primera invasión a Irak como “la guerra que no existió”. Los medios montaron desde el principio al fin la “heroica liberación de Kuwait”, curiosa conflagración que dejó como saldo 35 mil civiles muertos y cero bajas norteamericanas. Los 176 estadounidenses que perecieron fue como resultados de accidentes de guerra. En una sola de “las batallas” 6.000 soldados iraquíes fueron enterrados vivos en las trincheras por los modernos blindados norteamericanos que los asesinaron “sin derrochar una bala”. La escena más conmovedora de la guerra la protagonizó una muchacha kuwaití que denunció ante las cámaras como los soldados iraquíes al tomar los hospitales, sacaban a los chicos de las incubadoras para dejarlos morir. “No podemos permitirlo”, clamó el presidente Bush, los televidentes yanquis ardían de patriotismo. Después se supo que la testigo era hija del embajador de Kuwait en las Naciones Unidas. No se sabe si estudiaba arte dramático, pero bueno, son detalles del reparto…

Miles de bombas caen sobre el pueblo libio, hospitales, escuelas, canales de televisión. Trataron de asesinar a Khadafi destruyendo su residencia. Noticias que tienen poca circulación en los medios occidentales denuncian que están utilizando uranio empobrecido. Es posible que no haya tropas esta vez. Basta con “asesores”. Las invasiones se han ido privatizando, Irak está ocupado por mercenarios de compañías contratistas asociadas a multinacionales petroleras.

Libia vuelve a demostrar como las superproducciones son parte central del poderío militar yanqui: la voladura de las Torres Gemelas, el peligro nuclear iraquí. Al "progresismo" le encanta el cine catástrofe. ¿Pasará lo mismo cuando al Pentágono se le ocurra que la central de entrenamiento del Al Qaida está en la Triple Frontera?. No importa, la televisión local no estará para cubrir la noticia.

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