Los desnaturalizados y el pueblo jujeño
Martes 29 de marzo de 2011, por Carlos del Frade *
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800 soldados seguían a Belgrano muy cerca de la Quebrada de Humahuaca. Estaban desanimados por la derrota de Huaqui y la noticia de cuatro mil españoles que venían por ellos. No entendían el significado de la palabra revolución. Desde Buenos Aires, el empleado de los ingleses, Bernardino Rivadavia, le ordenó a Belgrano retroceder hasta Córdoba.

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* Periodista. Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE)

El periodista, abogado y economista devenido en guerrillero, masculló la bronca y decidió bendecir la bandera que había inventado en febrero en las riberas de la Villa del Rosario. Le importó poco que el primer triunvirato rechazara aquella enseña.

Los españoles llegaron y eran tres mil al mando de Pío Tristán. Entonces Belgrano pidió a los jujeños dejar sus lugares donde trabajaban, amaban y veían crecer a sus hijos.

"Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre nosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud. Llegó, pues, la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres", proclamó en aquel momento.

Debían dejar el campo raso. Y así lo hizo el heroico pueblo jujeño aquel 23 de agosto de 1812. Pero no llegaron a Córdoba. En Tucumán los vencieron y lo volvieron a hacer en Salta. Belgrano, el desobediente, sabía que los peores enemigos de los jujeños, en particular, y argentinos, en general, eran "los desnaturalizados que viven entre nosotros", como lo dijo en aquella arenga.

Hoy, a casi dos siglos de aquella epopeya popular, el pueblo jujeño sigue peleando con los desnaturalizados que viven entre ellos.

Dice la noticia que comunidades de Palma Sola, organizaciones campesinas, pequeños productores y la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Jujuy, presentaron en abril del año pasado un recurso de amparo para impedir los desmontes en esa localidad que ya cuenta con una medida cautelar que prohíbe los desmontes.

Sin embargo los que ahora arrasan con la tierra son los empresarios del lugar que buscan convertir en soja cualquier evidencia del bosque natural.

Por eso estas organizaciones pidieron la declaración de emergencia forestal, debido a los incendios y desmontes de los últimos meses. Que el Gobierno Provincial se responsabilice sobre el futuro de los bosques jujeños, la biodiversidad y los posibles desalojos a familias campesinas e indígenas por el avance del desmonte, además del riesgo de inundaciones. También exigieron la sanción que corresponda al Gobierno Provincial y a la Empresa Ledesma, por no arbitrar los medios necesarios para garantizar la protección del Lote Yuto/Sauzalito, que hacía de "puente verde", para conectar la yunga con el sector chaqueño. Y por último, que el Poder Judicial de la Provincia, actué con la urgencia debida otorgando la medida cautelar solicitada, a fin de que el desmonte descontrolado deje de avanzar sobre el bosque de la localidad de Santa Bárbara.

De tal forma, el pueblo jujeño -heredero de aquella caminata heroica- vuelve a rechazar el pedido de resignación que quieren imponer los empresarios que arrasan los bosques. Saben que esos desnaturalizados quieren una nueva forma de esclavitud y ellos, hijas e hijos de la tierra jujeña, volverán a pelear para evitarlo.

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