El principal enemigo de las condiciones dignas de trabajo
Sábado 19 de marzo de 2011, por Guillermo Díaz *
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Partiendo de la premisa de que las condiciones y medio ambiente de trabajo no son neutras, sino que determinan nuestra salud como trabajadores, pretendemos ahondar sobre cómo la precarización laboral influye en detrimento de las condiciones y medio ambiente de trabajo.

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* Secretario de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo de la CTA

Sabemos, porque todos vivimos en carne propia, que las políticas económicas del recetario neoliberal provocaron cambios en la esencia misma de las condiciones de trabajo.

El proceso de flexibilización laboral trajo consigo fenómenos tales como la inestabilidad en el empleo, la tercerización laboral, la polivalencia funcional y nuevas formas de contratación que conllevan efímeras relaciones de trabajo.

La precarización laboral es el factor principal que corroe las condiciones y medio ambiente donde se desenvuelven habitualmente los trabajadores, tanto públicos como privados. Su consecuencia más inmediata y visible es el incremento de los niveles de riesgo principalmente aquellos de índole física, psicosocial y ambiental.

Es un mecanismo de superexplotación de la fuerza de trabajo para resolver la maximización de las ganancias empresarias. Un tema que se hizo evidente con el asesinato de Mariano Ferreyra y las exorbitantes ganancias de las compañías ferroviarias. La impunidad patronal resulta clave para la dominación capitalista y la apropiación creciente de la riqueza socialmente generada.

La flexibilidad laboral es herencia de la dictadura genocida y se mantiene a casi 30 años de instalados gobiernos constitucionales. El Estado es el principal flexibilizador y solo el Ministerio de Trabajo es denunciado por los compañeros de ATE por tener 3.000 trabajadores en situación de “contratados”. Los trabajadores judiciales de la FJA han denunciado la existencia de trabajadores no rentados en el Poder Judicial, del mismo modo que lo hacen los trabajadores de la Universidad pública.

Datos sobre el empleo, la precariedad y el conflicto Según los datos proporcionados por el Observatorio del Derecho Social de la CTA , la estructura ocupacional del país podría describirse de la siguiente manera:

* Para una población de 40 millones de personas, la Población Económicamente Activa (PEA) es de 16,5 millones, que son personas en edad de trabajar.

*Según las estadísticas oficiales, el 7% están desocupados, es decir 1,2 millones de personas no encuentran trabajo.

* Del total de la PEA, 11,8 millones son asalariados, 3 millones figuran como cuentapropistas y 600.000 son registrados como patrones.

*Más del 35% de los asalariados no se encuentran registrados, siendo 4,2 millones de trabajadores que no tienen acceso al derecho de estabilidad en el empleo, a los servicios sociales, a la jubilación, entre muchas otras, producto de su situación irregular. Es aquí donde se evidencian la realidad más cruda de la precarización.

La precarización también se evidencia en las causas de los conflictos laborales. Sobre un total de 128 conflictos registrados el último trimestre de 2010, el Observatorio de Derecho Social de la CTA estimó que los reclamos por reivindicaciones económicas (aumentos de los básicos o adicionales) se encuentran presentes en el 45% de los conflictos; en tanto que las situaciones de crisis o imposición de cláusulas de flexibilidad están en el 41% de los casos registrados. Por su parte, los conflictos de representación (prácticas antisindicales, encuadramiento, etc.) representan el 22% de los casos relevados .

Si en la década del 60’ y primeros años de los 70’ el reclamo de los trabajadores era principalmente de índole salarial, en nuestro tiempos donde operan discrecionalmente diversos mecanismos de flexibilización laboral, el reclamo por los derechos laborales, tales como el derecho de huelga, a la representación sindical, al ejercicio de prácticas sindicales, a la estabilidad en el empleo, son casi tan importantes como el reclamo por el salario digno. La diversificación de los frentes de lucha da cuenta del progresivo deterioro de las condiciones laborales y el medio ambiente de trabajo.

A iguales conclusiones se arriba si se analiza cómo opera la precarización laboral en detrimento de la libertad sindical . Así, durante el primer semestre de 2010 el Observatorio del Derecho Social de la CTA relevó información correspondiente a 220 denuncias de violaciones a la libertad sindical en la práctica. En cuanto a los derechos afectados por esas violaciones realizadas por las patronales y el Estado, en primer lugar se encuentran las discriminaciones antisindicales y los actos de injerencia, principalmente despidos discriminatorios de activistas y delegados (85 violaciones). En segundo lugar, se reprime la actividad sindical mediante la afección a los derechos sindicales y las libertades públicas (70 violaciones). A su vez, también se detectaron afectaciones al derecho a la negociación colectiva, a la huelga y a la libertad de asociación.

Asimismo, como afirma Claudio Lozano en un documento del año 2006, otra forma que toma la precarización laboral en el sector privado es el bien conocido “período de prueba”, que se constituye como el principal mecanismo flexibilizador del contrato laboral. Asimismo y dado los bajos niveles salariales que perciben los trabajadores registrados, la formalización del empleo reemplaza la precarización contractual por la precarización en los ingresos.

En lo que respecta al derecho a la negociación colectiva, poco más del 20% de los trabajadores tienen acceso, o son beneficiados por esa conquista. Casi el 80% de los trabajadores no tiene injerencia sobre aspectos fundamentales como: la duración de la jornada de trabajo, los salarios promociones y categorías, las licencias especiales, los beneficios sociales, la organización del trabajo, las comisiones de seguridad e higiene y la organización de los trabajadores entre otras. Se estima que el 85% de las empresas del sector privado no reconocen delegados entre sus trabajadores, dando cuenta de la impunidad patronal.

Desde la CTA, y específicamente desde la Secretaria de Condiciones de trabajo y Medio ambiente, estamos convencidos que el problema de raíz que afecta a la salud de los trabajadores es la flexibilización laboral, la precarización de los mecanismos de contratación que cercenan gran parte de nuestros derechos como trabajadores y como ciudadanos. Por eso luchamos por la libertad sindical y el crecimiento de la CTA en defensa de los derechos de los trabajadores.

¡No se puede esperar trabajar en condiciones dignas si hay más de 4 millones de compañeros en situación irregular!

Por todo ello, proponemos atacar el problema desde su raíz, luchando contra la precarización para que todos los trabajadores, registrados o no, tengamos los derechos que nos corresponden como clase.

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