Jornada Nacional contra la violencia de género
37 horas… Una mujer menos una víctima más
Viernes 24 de agosto de 2012, por Leonor Cruz *
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El trabajo estadístico fue realizado por el Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano, dependiente de La Casa del Encuentro y pone en evidencia la forma más extrema de violencia contra mujeres: desde el primer día de enero, hasta el último de junio, las mujeres y niñas asesinadas fueron 119, a un promedio de una cada 37 horas.

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* Secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA Tucumán

Las cifras de femicidios en el primer semestre de 2012 revelan, una vez más, que Argentina tiene un problema de violencia de género, expresado de forma rotunda y contundente: violencia machista.

Así empieza el informe y no cabe más que preguntarse: 119 mujeres, con nombre, con vida, con historias, con sueños y proyectos ¿son sólo estadísticas y nada más? , ¿hasta cuándo vamos a seguir soportando el tributo que este sistema nos hace pagar?

Desnaturalizar es la tarea

Estas cifras nos muestran una parte de esta compleja realidad, son las que algunos no quieren ver, cifras que nos hablan y nos dicen de la violencia que se ejerce a las mujeres y eso que poco y nada se dice de la violencia a la que somos sometidas día a día en esta sociedad, “sean eternos los mandatos culturales que supimos construir”, mandatos que sostenemos, mandatos que repetimos, mandatos que construimos.

La naturalización de la violencia en todas sus formas asombra tanto como la “normalidad” con que seguimos con nuestra cotidianeidad, ¿qué nos pasa que no podemos parar, qué nos sucede que ni la muerte nos sensibiliza ya?.

Los movimientos de mujeres venimos hace tiempo planteando la lucha diaria en la calles, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras casas, por la igualdad, por la equidad, por una sociedad más justa, más libre, más solidaria, porque nuestros derechos sean cumplidos, por poder vivir sin violencia, por poder vivir y no sobrevivir, luchamos por votar, por educarnos, por acceder a la salud. En estos tiempos de edad contemporánea luchamos porque no nos maten porque no nos peguen, porque no nos violen, porque nos dejen decidir, ¿hemos avanzado en esta sociedad?

Violencia y más violencia

Violencia también es la violencia estructural generada por la situación de pobreza, de desigualdad de oportunidades, de acceso a los servicios educativos, de salud, de vivienda .

Violencia es la que ejerce este gobierno tucumano, administrado por José Alperovich , que es totalmente responsable cuando sigue afianzando la pobreza, agigantando las brechas, promoviendo la corrupción. Violencia es la que recibís cuando estás desocupado, cuando no podés proyectar tu vida, cuando el futuro es una palabra que no tiene sentido. Violencia es la que se ejerce con nuestras/os niños/as, adolescentes y jóvenes, que andan campeando la vida tratando de entender el porqué, buscando respuestas y sólo encontrando la indiferencia de los funcionarios, la represión de la policía, o la respuesta de la señora Beatriz de Alperovich “ El estado no puede acompañar a familias borrachas”. Ahí empieza la violencia.

Las actuales políticas públicas destinadas a la atención de la violencia son insuficientes y deficitarias. Muchas veces la respuesta que recibimos es “no podemos, la situación nos desborda”. En realidad lo que falta es la decisión política de acompañar con presupuestos reales y acordes a las necesidades, con recursos humanos y materiales capacitados y en condiciones de hacer frente a las situaciones que se generan en nuestros barrios.

Si no llega la solución hay muerte

Igual situación es la que se vive cuando entrás en el sistema jurídico, cuando la mujer empieza a peregrinar por recuperar su dignidad, esta odisea empieza en las comisarias cuando no nos reciben las denuncias y nos contestan “pero usted qué hizo, vuelva a casa a ya le va a pasar”, o cuando vamos a los tribunales desesperadas porque “nos saquen”, así decimos, “a este tipo de encima porque me va matar”, chocamos con fiscales y jueces que dan respuestas tardías o ineficientes que nada hacen a la solución del problema , ahí muchas de nosotras bajamos los brazos resignadas, con las marcas en el cuerpo, con dolor en el alma tratando de pensar.

A estas 119 mujeres la solución no llego, solo les llego la muerte.

Por todo esto y por mucho más es que seguimos saliendo a la calle a luchar no tan sólo porque se declare la emergencia en violencia sexual y doméstica. El viernes volvemos a juntarnos también porque estamos convencidas que es posible vivir una vida diferente, vivir en una sociedad más justa, donde los sueños no sean imposibles, donde la violencia ya no sea parte de nuestra vida.

Luchamos por un país para todos/as, por igual.

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