¿Qué pasa en LV2?
Miércoles 9 de febrero de 2011, por Daniel Klocker *
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Los trabajadores de LV2 de Córdoba viven el día a día con la incertidumbre de no saber que pasará mañana. ¿Qué pasa o va a pasar en LV2? es la gran pregunta que se hacen todos porque de un tiempo a esta parte la radio pionera de la radiofonía cordobesa es víctima de un fenomenal desmanejo empresarial y político.

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* Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba

La “desgracia” de LV2 se puede decir que comenzó en la última parte del siglo pasado cuando el gobernador de aquel entonces, Eduardo César Angeloz, en su afán presidencialista, la compró sin medir las consecuencias sino sus propias apetencias personales y políticas.

A partir de ese momento, y al fracasar en su intento por llegar al sillón de Rivadavia, "el Pocho" se desprendió rápidamente de la radio, y allí comenzaron las penurias de la emisora porque se convirtió en un “pasamanos” de compradores y vendedores, que llega hasta nuestros días.

Y en ese perverso “pasamanos” los únicos perjudicados han sido los trabajadores, soportando sobre sus espaldas años de avasallamiento a sus derechos laborales, y que hoy sistemáticamente siguen soportando con toda crudeza.

LV2 es un botín de guerra de empresarios vinculados a políticos de turno y sus trabajadores son rehenes de esos mezquinos intereses que responden a personajes ávidos por tener poder para concretar sus aspiraciones dirigenciales.

¿Se puede ser tan ingenuo de creer que los dueños de la radio –y también del diario La Mañana de Córdoba- son de prósperos empresarios “sojeros” de la ciudad Monte Maíz, cuando es vox populi que la radio es un “botín K”, cuyo principal referente es el intendente de Villa María, Eduardo Acastello?

Antes, su patrón fue el “multiprocesado” y ex Secretario de Transporte, Ricardo Jaime, que cuando se vio rodeado por la Justicia puso violín en bolsa y emprendió la retirada de la radio dejando un tendal de acreencias previsionales y salarios impagos.

Pero los “testaferros-dueños” pasan y la situación de los trabajadores empeora porque el escenario donde se libra la contienda está contaminado por personajes siniestros que “verbalmente” despiden compañeros “porque no los consideran empleados de la radio”, según la temeraria explicación del director de la radio, Carlos F. Maldoni.

¿Verbalmente? ¿Cómo se explica esta manera de echar de trabajadores?, muy fácil, porque la empresa está floja de papeles. Todos los trabajadores de LV2 están en negro porque la patronal tiene deudas con la AFIP, y no tan solo eso, sino que como domicilio legal figura el del (supuesto) anterior dueño: Ignacio Soba Rojo.

Qué más se puede decir sobre qué pasa en LV2. Pasa de todo, menos lo que tiene que pasar: que funcione como un medio de comunicación donde sus trabajadores cumplan con sus tareas específicas y no tengan que estar permanentemente en lucha porque no les pagan en término o les echan compañeros o le abren en compulsivamente un registro de retiros voluntarios por “la grave crisis económica por la que atraviesa la empresa”.

Contra todo esto es muy difícil ver una luz al final del túnel porque la empresa sólo pone palos en la rueda y entonces ¿qué queda?, queda la lucha de los trabajadores de LV2 para torcerle el brazo a una patronal diabólica que pretende manejar la radio como patrón de estancia.

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