Juan, el demoledor
Viernes 28 de enero de 2011, por Daniel Klocker *
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El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, pasará a la historia como el gobernador que demolió en tiempo récord la Casa de Gobierno (o de las Tejas) para construir allí el Parque de las Tejas y en la ex estación Mitre levantar su obra más emblemática: el Centro Cívico.

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* Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba

Todo rápido, con pocas explicaciones y consultas, que lógicamente dieron paso a una andanada de críticas de la ciudadanía y hasta de sus pares del Partido Justicialista, furiosos porque a Juan, el demoledor se le ocurrió hacer todo esto en un año electoral.

Nos imaginamos cómo debe estar José Manuel De la Sota con este desvastador proceder del gobernador a quien le dejó la posta en 2007, pensando en que la casa estaría en orden para cuando este año volviera al ruedo electoral en octubre.

Pero no sólo que la casa no está en orden, sino que la casa ya pasó a la historia y el pulpo de “Electroingeniería” con la piqueta de “Brasca demoliciones” y su ejército de camiones truchos, prestos a descargar escombros de la obra en cualquier lugar, empezó a facturar.

El hecho de la destrucción de la Casa de las Tejas está consumado. Acá no hay marcha atrás porque del edificio que el gobierno peronista de Evita mandó a construir para que funcione un asilo de ancianos ya no hay rastros.

De nada valdrán las denuncias de la FUNAM, del juecismo y del radicalismo sobre el acccionar de Juan, el demoledor, porque el hecho está consumado y la Sagrada Familia de la Justicia, funcional al poder de turno, hará lo pertinente para que las presentaciones judiciales duerman en alguna oficina del Palacio de Tribunales.

Por supuesto, que en esta destrucción del patriomonio histórico de la ciudad hay "cómplices" necesarios como las autoridades de la Municipalidad de la Ciudad de Córdoba y de la Universidad Nacional de Córdoba.

La Municipalidad estuvo acéfala de toda acefalía en todo este proceso que empezó a principios de enero porque el intendente Daniel Giacomino y el vice, Carlos Vicente se fueron de vacaciones… y que se hagan agua los helados, muchachos.

Con los hechos consumados: demolición sin autorización y posterior descarga de escombros en cualquier sitio, la Municipalidad montó una puesta en escena, con amenazas mediáticas de multar al gobierno provincial por no cumplir con las ordenanzas. Patético.

Y mientras la Municipalidad hacía que actuaba, las autoridades de la Universidad Nacional de Córdoba mantenían un llamativo silencio, que se prolonga por estos días, como se prolongará el Bulevard Chacabuco hasta la Ciudad Universitaria con el Parque de las Tejas y un marketinero Planetario, incluido.

Pero complicidades y conveniencias al margen, acá es evidente que el gobierno priorizó la demolición de la Casa de Gobierno y la construcción de un faraónico Centro Cívico, que costará la friolera de 424 millones de pesos, más los mayores costos que Electroingeniería ya solicitó.

Mientras tanto, el apuro del Gobierno por inaugurar esta obra antes del cambio de autoridades en diciembre de este año, contrasta con la molicie en afrontar las demandas como el urgente arreglo de las escuelas que de no concretarse hace peligrar el comienzo de las clases el 1º de febrero.

Es evidente entonces que las prioridades de Juan, el demoledor, pasan por otro lado, y no precisamente pasa por las cuestiones sociales, como en este caso la refacción de establecimientos educacionales o la construcción de viviendas, como así también la crisis hídrica y energética, temas cruciales que deberá tomar el gobernador que asuma en diciembre próximo.

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