¿La etapa más linda de la vida?
Jueves 27 de enero de 2011, por Hugo Blasco *
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A veces cuesta creer que vivamos en una sociedad conformada por seres humanos. Cuesta creer que pertenezcamos a una sociedad que no reconozca nunca al otro, ni siquiera a los niños. Que sólo acepta a los iguales, más aún, a los idénticos.

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* Secretario de Derechos Humanos de la CTA

En este caldeado verano parece que una horda de “menores” está dispuesta a quitarnos definitivamente la tranquilidad y nuestras pertenencias materiales, y lo que es peor, nuestras vidas.

La campaña política y mediática a favor de meter a todos los menores presos, de bajar la edad de imputabilidad, de castigarlos “como se merecen”, porque el “castigo es formativo”, según algunos, es permanente, y nos martilla todos los días, todo el día, por la TV monopólica y pública.

Aparecen entonces en escena los “especialistas de la nada”. Los charlatanes de feria que repiten hasta el hartazgo dos o tres frases hechas cargadas de discriminación, odio y lo que es peor, ignorancia.

El coro tiene entre sus principales protagonistas a políticos, y entre ellos, se distingue el inefable gobernador Scioli con sus recurrentes apelaciones al endurecimiento del Código procesal penal, o a un indefendible, por lo arcaico y reaccionario, Código de contravenciones, y ahora, con su propuesta de baja de la edad de la imputabilidad de los menores de 16 a 14 años.

¿Por qué no explica Scioli la razón para no apoyar con presupuesto, con voluntad política, la Ley de Protección a la Niñez y Adolescencia en la Provincia de Buenos Aires? ¿Por qué no explican, tanto él como los apologistas de la baja de imputabilidad, por qué sólo el 30% de los Municipios adhiere a la Ley? ¿No es acaso “primero los niños”? Es más, creíamos que eran los únicos privilegiados. Pero claro, primero hay que pagarles a los artistas famosos, aquellos que la Provincia contrata para actuar en la Costa, no sea que “la supertemporada” no funcione a full.

Scioli no está solo. Sus posiciones en el tema recibieron un apoyo, quizás impensado. La Presidenta Cristina Fernández, en un discurso elíptico relativizó la baja de la edad y consideró que ahora los chicos son más grandes que los de antes a la misma edad. Por ejemplo, ahora son mayores totalmente capaces a los 18 años, como antes a los 21. Por lo tanto, el razonamiento apunta a considerar este “cambio” a la hora de hablar de imputabilidad.

Por otra parte lo importante es que el chico tenga, a la edad más temprana, la posibilidad de la readaptación. Más claro, echarle agua. Y además, se despachó con una de las frases preferidas de la derecha vernácula: la buena policía se ve frustrada por los malos jueces que tienen una puerta vaivén que hace que los delincuentes entren por una puerta y salgan al rato por otra.

Parece que tiene que disciplinar a la bancada oficialista de diputados donde las aguas están divididas en este tema, y no es cuestión de quedar mal con los verdaderos dueños de la Argentina.

También están los sectores progresistas que defienden la baja a los 14 años. Como buenos y reales progresistas, “todo dentro del sistema capitalista, nada afuera”. Es el mandato del Banco Mundial y de las fundaciones extranjeras que los mantienen económicamente.

La otredad

Volvamos al principio de esta nota. Para los otros, para los hijos de los otros, está bien bajar la edad, está bien encerrarlos en Institutos para “readaptarlos”, está bien negarles la infancia, pero exigirles “respeto y educación hacia nosotros”. Está bien que formen parte del paisaje urbano pidiendo monedas, o limpiando parabrisas, o drogándose con “Poxi”, o durmiendo en un banco de plaza.

Pero, ¿Qué van a decir de los chicos muertos por desnutrición en Misiones, Salta o Chaco? ¿Qué van a decir del futuro que les espera a los que sobreviven a la muerte en los primeros años de vida? ¿Qué tienen que resignarse a ser diferentes y morir en el intento de buscarle algún motivo a sus existencias miserables, dolorosas, tristes?

El próximo 31 de enero se cumplen dos años de la desaparición, luego de ser detenido por la Policía de La Matanza, de Luciano Arruga. Tenía en ese momento 16 años. ¿Importa a las autoridades nacionales y de la Provincia de Buenos Aires? A sus familiares no los recibió ningún gobernante de peso. A los Rolling Stones, a Madonna, a las Leonas, sí. Por supuesto. Porque son “como uno” diría Landrù. Además son lindos, se bañan seguido, tienen fama y me la contagian, viste? Son ganadores.

Al margen de las ironías, el pueblo, los trabajadores, no se dejan engañar por estos gerentes del poder, que más allá de matices trabajan para garantizar las ganancias de los principales sectores económicos, y el mantenimiento del sistema capitalista, cueste lo que cueste.

Desde la CTA estamos convencidos que los trabajadores avanzaremos con nuestra organización y lucha hacia una sociedad democrática, solidaria, equitativa, donde la discusión sobre la baja de la edad de imputabilidad sólo será un mal recuerdo.

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