El camino de la Central rebelde, autónoma y democrática
Martes 27 de mayo de 2014, por Gustavo Terés *
Enviar la referencia de este documento por email Versión para imprimir de este documento

Somos parte de una Central en la que se participa, se vota y se sigue luchando. Profundizamos el camino de la democracia sindical, no solo para legitimar las autoridades en este nuevo proceso, sino para organizar la lucha.

Compartir este articulo:

* Secretario General de la CTA Rosario

Transitamos 4 años muy difíciles con las maniobras divisionistas del gobierno, de aquellos que querían una central dócil a sus políticas. Pero lo que se fue construyendo a partir del conflicto, de la defensa de los intereses de los trabajadores, es una Central rebelde, autónoma, con profundo ejercicio de la democracia sindical.

No hay medida de lucha en esta ciudad que no haya sido legitimada con el voto de los trabajadores estatales, docentes universitarios, del magisterio, de la salud y ahora también de los nuevos sectores privados que se suman con fuerza. Fue a partir de los conflictos que esta Central fue construyendo los programas necesarios para la etapa. Hacemos una lectura profunda de las políticas de ajuste del gobierno, pero también de la profunda crisis social que atravesamos y obliga a buscar respuestas para combatir la situación de descomposición a la que está sometida toda la sociedad, con especial virulencia los sectores populares.

Algo que tiene que ver no sólo con el avance del narcotráfico, sino con el fracaso de las élites políticas que, más que construir "un país normal"o "una década ganada", nos llevaron a una crisis social severa que en el mundo del trabajo se expresa de diversas maneras. La no creación de empleo, la pérdida de puestos de trabajo, suspensiones, despidos, el principal drama de los jóvenes y mujeres que es la precarización laboral, trabajo en negro, tercerizaciones, alta siniestralidad laboral que lleva a la muerte a trabajadores por las malas condiciones de trabajo, son sólo algunas de las variantes.

Nuestra CTA construyó sentido de solidaridad, para fortalecer la unidad de acción y pensando que para resistir a estas políticas ofensivas del capitalismo no alcanza con nuestra propia fuerza. Por eso se constituyó la Comisión de Solidaridad con los Trabajadores en Lucha, que busca amplificar y ser parte de un paraguas que proteja y rodee cada uno de los conflictos. Así lo hicimos en Liliana, frente a cuya planta nos movilizamos en el paro nacional del 12 de marzo; con los compañeros de Alloco; así acompañamos a los trabajadores procesados, a los compañeros del PAMI, a los portuarios ante las furibundas agresiones patronales, entre otros.

En tiempos de ajuste hay que ser muy claros. Hay dirigentes sindicales que plantean que lo más importante es la defensa del puesto de trabajo y por eso son capaces de renunciar a conquistas históricas y negociar paritarias a la baja. Nosotros sostenemos que la lucha por la defensa del salario es la defensa del empleo. Por eso planteamos que todos los trabajadores tengan un salario mínimo, vital y móvil de $10.000. Porque el Salario Mínimo, Vital y Móvil como lo define el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo es un derecho que garantiza a su vez otros derechos fundamentales como la alimentación, la salud, la educación, la vivienda, en síntesis, la vida digna.

Pero nuestros programas no tienen sólo un perfil economicista. Avanzamos en una central más plural ideológicamente, más mestiza en el plano organizativo y el perfil de las organizaciones que se integran. Hoy son parte una gran cantidad de jóvenes que se plantean la defensa y la protección de los derechos de la niñez y la juventud ante la barbarie de este sistema de querer constituir en victimarios a las víctimas. Tenemos cifras escandalosas en término de muerte de nuestros jóvenes. Niños y adolescentes que tienen carencia de derechos, que se encuentran en una situación de vulnerabilidad alarmante.

También levantamos con firmeza la lucha por los derechos de género, esta es una central cada vez más femenina, donde las mujeres toman protagonismo. No sólo es participar de los encuentros de mujeres, sino que las compañeras están presentes en todo lugar donde se vulnere el derecho de una mujer.

El lanzamiento ético que es la Campaña “Un Millón de Firmas por el 82% móvil”, es una de las convocatorias más legítimas e indiscutidas. Tenemos la mirada puesta en el 10 de septiembre, cuando entregaremos las firmas al Congreso Nacional para obligarlo a debatir sobre la garantía de dignidad a nuestros jubilados y jubiladas. Pero tenemos la acción puesta en cada día, con los formularios en cada lugar de trabajo, en el barrio, el almacén, la casa, para que nadie se quede sin firmar.

Acompañamos y reivindicamos a los hermanos de los pueblos originarios, que rondan los cuarenta mil en nuestra ciudad y participan del mundo del trabajo, mayormente de manera precaria, ya que por cuestiones de segregación, los jóvenes originarios sufren serios problemas para encontrar empleo, algo que se traslada a situaciones de precariedad en las familias originarias. Reclamamos asimismo el respeto irrestricto a su identidad y cultura.

Esta Central entiende la lucha por los derechos humanos, siendo los gremios de la CTA Rosario parte fundadora de los organismos que dieron pelea contra la impunidad de la dictadura y por juicio y castigo a los culpables, como una tarea primordial que está estrechamente vinculada con nuestro presente. Peleamos contra la violación de los derechos humanos de hoy, seguimos pidiendo que se juzgue a los personajes vinculados con el genocidio, como el actual jefe del Ejército, César Milani, y continuamos repudiando los planes como el Proyecto X, la criminalización de la protesta social, en defensa de los compañeros de Las Heras condenados injustamente a cadena perpetua en un juicio plagado de irregularidades. Y, claro, exigimos el inmediato desprocesamiento de todos los luchadores y luchadoras populares.

Esta CTA no abandona los programas clásicos del movimiento obrero, vinculado con el salario, la distribución del ingreso, con las condiciones de trabajo, sino que amplía su horizonte y toma la voz para hablar de los grandes problemas sociales. Sentimos y estamos convencidos de que el movimiento obrero tiene personalidad propia para hablar de temas que no son ni deben ser sólo patrimonio de los partidos políticos. Con soberanía y autonomía vamos construyendo diversas unidades que permitan diseñar una sociedad mejor. En la práctica vemos que ésa es la verdadera Constituyente Social, ahí está el germen de la verdadera unidad popular, claramente diferenciada de las políticas paraestatales.

Las elecciones son parte de un plan de movilización y protagonismo más amplio. Defender el momento del voto, es superar la concepción del ‘hombre-urna’, es abrir instancias de deliberación, de confrontación con otros programas, con otros modelos sociales. La elección es ir a los lugares de trabajo a instalar el debate de qué organización necesitamos en este momento histórico de los trabajadores.

Nosotros nos ubicamos y definimos: no somos ni seremos un movimiento sindical que plantea el diálogo social y la moderación a modo de justificar el abandono sistemático del sector que dice representar, ni eternos aplaudidores de los gobiernos, con estructuras burocráticas y de patotas que retrotraen a lo peor de la historia del último medio siglo, y se expresaron fatalmente en el asesinato de Mariano Ferreyra. NO. Tenemos como premisa práctica la autonomía de clase, con sindicatos éticos, solidarios, que ejerzan la democracia de base. Planteamos un movimiento sindical abierto al diálogo con los movimientos sociales, a otras experiencias políticas, internacionalista y capaz de transitar los mejores caminos de los movimientos populares y sindicales de América Latina, que se sienta parte de los contingentes de trabajadores que en el mundo luchan por su emancipación.

sitio desarrollado en SPIP