Rotundo fracaso del Gobierno para eliminar el trabajo en negro
Miércoles 11 de septiembre de 2013, por Daniel Jorajuría *
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La iniciativa del Gobierno de reunir a empresarios y sindicalistas amigos para combatir el trabajo no registrado, demuestra el fracaso de su Plan Nacional de Regularización del Trabajo (PNRT); lanzado con bombos y platillos desde el Salón Blanco de la Casa de Gobierno el año 2004, al que la CTA no acordó y anticipó su fracaso.

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* Secretario Gremial de la CTA

Aquel plan se proponía como objetivo central, eliminar el trabajo no registrado en el empleo asalariado.

Con ese fin se sancionó la Ley Nº 25.877, por la cual se creó el Sistema Integral de Inspección del Trabajo y de la Seguridad Social (SIDITYSS), cuya misión es controlar y fiscalizar el cumplimiento de las normas del trabajo y de la seguridad social en todo el territorio nacional y combatir el trabajo no registrado.

Dicho plan se complementaba, con un cruzamiento de la base de datos con que cuenta la AFIP y la ANSES; y por otro lado, una campaña de difusión y concientización social.

Todos sabemos el daño que causa al trabajador, a su familia y al Estado el trabajo en negro.

El empleador que no registra, no le importa la salud y la vida del trabajador, porque queda excluido de la cobertura de riesgo del trabajo y de la Obra Social, tampoco le importa su familia ya que queda excluida del cobro de las Asignaciones familiares y por último, desprecia el futuro del trabajador ya que no paga ni prestaciones por desempleo ni jubilación.

A esto debemos agregar la economía en negro que se genera y que evita los aportes al sistema tributario, perjudicando las arcas del Estado.

De acuerdo al informe de nuestro Instituto de Estudio y Formación (IEF-CTA) elaborado en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) da cuenta de la evolución de la informalidad laboral en el período 2002-2012. De ese informe resulta que en el último trimestre de 2002, Argentina tenía 3.791.512 de trabajadores asalariados no registrados y el último cuatrimestre del 2012 esa cifra se eleva a 4.274.695 trabajadores.

Después de 10 años de gozar de una economía con viento de cola y creciendo, por momentos a tasas chinas, el aumento en número de trabajadores no registrados demuestra el fracaso de las políticas públicas y de los actores convocados para este jueves.

¿Qué dijimos desde la CTA sobre ese plan del Gobierno del año 2004?

I – Que el Gobierno primero tenía que empezar por casa ya que el principal precarizador es el propio Estado.

Y así, no hay autoridad moral para exigirles a los empleadores privados cumplir con las leyes laborales si el Estado no da el ejemplo.

II – También dijimos que no era desde arriba y con superpoderes que esto se resolvía.

El fracaso de la inspección del trabajo está a la vista.

Inspectores contratados precariamente y en forma cuasifraudulenta con una Dirección sin la jerarquía que requiere la situación y en una cantidad de inspectores que nos relevan de toda opinión.

El Ministerio de Trabajo informa que dispone de 476 inspectores para la fiscalización, por lo que frente a la cantidad de unidades económicas que publica la AFIP a través de la cantidad de empleadores que realizan declaraciones juradas superan los 550 mil, por lo que cada uno de los inspectores debería fiscalizar 1.100 establecimientos.

Y si lo medimos en cantidad de trabajadores (12.061), que cada inspector debe fiscalizar, cada uno debería controlar 25.338 trabajadores.

Por último, la CTA ha sostenido que sin poder de los propios trabajadores que sufren el problema es imposible resolverlo.

Cientos de delegados podemos aportar a la fiscalización del trabajo no registrado, desde las Nuevas Organizaciones Sindicales.

El Gobierno no aborda el verdadero problema de fondo que se esconde detrás del trabajo no registrado, de la precarización, de la informalidad, de las enfermedades y accidentes laborales, del deterioro de la calidad del empleo, y Negociación Colectiva cada vez más flexibilizadas, que tiene relación directa con la representación colectiva de los trabajadores que sigue impuesta por una ley inconstitucional (23.551), restringiendo la Libertad y la Democracia Sindical en la Argentina.

Y desconociendo las resoluciones de OIT y los fallos de la Corte.

En este sentido el Vicepresidente de la Comisión del Trabajo de la Cámara de Diputados Víctor De Gennaro ha presentado junto a la CTA un proyecto de ley sobre una Nueva ley de Organización de los trabajadores.

Por lo tanto esa nueva reunión no resolverá el problema. Nadie puede esperar que reuniéndose el Gobierno con los mismos actores sociales de los 90 se pueda obtener un resultado distinto.

Esto no se resuelve desde arriba con actos electoralistas.

Hay que tomarlos en serio, sino el Gobierno será el verdadero responsable verdadero del problema, o acaso desconoce porqué se precariza, se precariza para que el trabajador no se pueda organizar, y si no se puede organizar no puede negociar y si no puede negociar no puede defender sus intereses, y esto es lo que está envileciendo el trabajo, su capacidad de negociar, que permite que se gane menos cuando se produce más.

En síntesis, el Gobierno para resolver el problema de los trabajadores, como el trabajo en negro, deben modificar la Ley de Asociaciones Sindicales que es la que restringe la libertad de los trabajadores para que defiendan sus propios intereses en todas las instituciones relacionadas con el mundo del trabajo y alcanzar una justa distribución de las riquezas.

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