San Juan
Que hay detrás de la “Segunda Reconstrucción” de Gioja
Sábado 3 de agosto de 2013, por Redacción *
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El plan de gobierno que encarna en San Juan, el gobernador José Luis Gioja, es presentado por sus impulsores como “un proyecto inédito y novedoso, que producirá en el espacio y el tiempo una reactivación política, económica y social”. Desde la campaña electoral de fines del 2003 se lo conoce como el proyecto de la “Segunda Reconstrucción de San Juan”.

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Lo de Segunda Reconstrucción alude al resurgimiento de la provincia luego del terremoto de 1944 que destruyó por completo la ciudad Capital. En esta reconstrucción tuvo un papel destacado el general Juan Domingo Perón al frente de la Subsecretaría de Trabajo y Previsión. Lo primero que pretende proyectar ante las masas la imagen de que Gioja, es el peronismo de 1946. Hecho muy alejado de la realidad. El plan de la Segunda Reconstrucción es en realidad un proyecto agro-exportador-minero-turístico, que tuvo origen en 1987 durante el gobierno de Gómez Centurión y continuidad en las sucesivas administraciones incluso la actual. El proyecto de Gioja planea sólo la exportación de materias primas sin prever la industrialización de las mismas.

Detrás del relato

Una grave crisis provincial afectó a la vitivinicultura a fines de 1970 y se prolongó a lo largo de los ’80. Todo esto en el marco de las políticas de desindustrialización y destrucción del mercado interno de la última Dictadura Militar. Estas políticas, con matices continuaron y fueron profundizadas por los sucesivos gobiernos y que no han sido revertidas en el proyecto de Gioja.

A fines de los ochenta desde el gobierno provincial, encabezado por Gómez Centurión, se contestaba al debate sobre si La Vitivinicultura, principal actividad productiva de la provincia sería o no la fuente de acumulación de capital para llevar adelante las inversiones que se necesitaban para sacar a la provincia de la crisis diciendo: "la vitivinicultura ha cumplido su etapa". Añadían que "debemos ir cambiando la estructura política de la Provincia”. Proponían una proyecto de desarrollo con centro en lo agro-minero y la concreción de algunas obras de infraestructura; priorizando la producción de bienes para el mercado externo, y secundarizando las actividades que apuntaban el mercado interno.

Desde un sector del Justicialismo, muy ligado al pensamiento de Carlos Menem, se expresaba que la vitivinicultura tradicional no tenía futuro. Argumentaban que la producción es mayor que la demanda -sin analizar causas- y proponiendo la integración regional entre las Provincias del Nuevo Cuyo (San Juan, Mendoza, San Luis y La Rioja) con las regiones chilenas limítrofes (IV, V y Región metropolitana); establecer un cordón fitosanitario y, en ese marco producir bienes para la exportación.

Hay coincidencias básicas entre lo que plantea este sector y el que encabezó Gómez Centurión. Desde el inicio hubieron disputas políticas por la conducción del proceso. Se argumentó en ese momento que un Gobierno Justicialista en la Provincia, en el marco del proyecto menemista, tendría más posibilidad de éxito. Así llegamos al gobierno de Escobar,quien a principio de los ’90 le dio un empuje sustancial a este proyecto con la aplicación de la política de los diferimientos impositivos, que fue continuada sin discusión por el gobierno de J. C. Rojas y sin proyecto alternativo por parte de gobierno de Alfredo Avelín.

Hoy, si nos concentramos en lo que dice y hace el gobierno de Gioja, concluiremos en que hay una continuidad y una ampliación del plan agro-exportador-minero-turístico que se bosquejó en 1987, durante la gestión del Bloquista Carlos E. Gómez Centurión, como salida para la profunda crisis de la vitivinicultura que afectaba a la Región Cuyana y a San Juan y su economía en particular. El giojismo hace cima en este objetivo impulsado por las inversiones mineras extranjeras, a lo que debemos agregar el tremendo oportunismo para estar siempre del lado de los que manejan las cajas a nivel nacional.

Ubicado el proyecto Giojista en el contexto histórico como una continuidad contraria a los intereses del pueblo, hay que decir que al mismo tiempo irrumpen tecnologías de punta en la producción agropecuaria, se va mejorando sustancialmente la productividad de los grandes emprendimientos (especialmente de uvas, ajos y aceitunas para exportar) y que a estos se le otorgan no sólo beneficios impositivos, sino que además gozan de créditos blandos y subsidios no reintegrables, con el fin de ponerlos en condiciones de competir con los grandes productores mundiales como China y EE. UU. (para lo que resulta indispensable la mano de obra barata y las condicionas laborales de verdadera precariedad).

Los pequeños y medianos productores no tienen acceso a esos beneficios económicos, como tampoco a las tecnologías de punta. De este modo, se acentúa la tendencia a malvender las fincas, lo que produce dos fenómenos: por un lado, el negocio inmobiliario de loteos para casa-quintas que hacen improductivas esas tierras. Por otro, se nota la concentración de tierras (latifundios) en manos de los grandes emprendedores, beneficiarios de los cambios tecnológicos, los créditos, subsidios y diferimientos impositivos.

Organizarse y luchar hoy, o desaparecer mañana

A medida que la tecnología mejora la producción y la productividad, los grandes emprendimientos necesitan y requieren menos mano de obra, que queda marginada del mercado laboral agrario, con muchísimos jóvenes que se ven obligados a migrar hacia los centros urbanos, y congregarse en villas que el gobierno va erradicando como parte de sus políticas, pero sin solucionar el problema laboral de base, ni garantizar viviendas rurales.

Este modelo oficial, sólo contempla la producción agropecuaria exportable, sin interesarle el agregado de valor a los productos primarios (la industrialización de los productos del campo), que abriría nuevas fuentes de trabajo para quienes se ven inexorablemente desplazados por las nuevas tecnologías.

El modelo de los Gioja tampoco incluye incentivos a la producción de productos para el mercado local, por lo que, por un lado, no son redituables las huertas y chacras, que podrían alimentar a miles de sanjuaninos, y por otro, las verduras, hortalizas y frutas adquieren precios exorbitantes, inaccesibles a los magros bolsillos de los trabajadores del agro.

Así, los obreros rurales de San Juan trabajan en condiciones de creciente desamparo: tienen trabajo algunos meses del año, principalmente en la temporada de cosecha, y además se suma el trabajo no registrado, la tercerización y la precarización laboral como moneda corriente en este sector que, al mismo tiempo, es el más desprotegido de todo el mercado laboral. No están ausentes el trabajo infantil, la explotación laboral, y ni hablar de las lastimosas condiciones de higiene y seguridad que deben soportar- En las fincas no hay baños, comen debajo de los parrales, en muchos casos no tienen agua potable. La jornada es excesiva en cantidad de horas y a la vez extenuante en cuanto a la exigencia física que requiere. Los sueldos, de $ 3400 según CCT, hoy no alcanzan ni para la nutrición acorde al esfuerzo que significa la jornada laboral, y la salud en general es deplorable: artritis desde temprana edad, hernias, dolores crónicos de cintura, etc.

Este modelo oficial, que beneficia sólo a los grandes emprendimientos y latifundistas, y excluye al pequeño y mediano productor, al obrero rural con condiciones genuinas de trabajo, habría tenido grandes dificultades para imponerse si no hubiese contado con el apoyo descarado del gremio que debería defender los intereses de los trabajadores. Así, un S.O.E.V.A. (Sindicato de Obreros y Empleados Vitívinicolas y Afines) que se mal ocupe de la obra social y no haga suyos los reclamos de los trabajadores, es parte fundamental del modelo giojista. Hay casos de trabajadores a los que se les ha negado la afiliación, (si no está registrado, o es temporario en blanco directamente no los afilia), ante algunos despidos que se han suscitado, aducen que “despedir es un derecho del empleador, ya que rige la libertad contractual”. No por casualidad, S.O.E.V.A. no acompañó los reclamos justos de los obreros de Agrícola Taranto S. A., (lucha dirigida por la Agrupación Sindical “Santos Guayama” en el seno de la CCC-CTA). Tampoco acompañó el año pasado la lucha de los obreros de Peñaflor.

Ante esta situación, los obreros rurales de San Juan tienen una sola alternativa: Elaborar e imponer un modelo que los contenga, que genere fuentes de trabajo a través de la industrialización local de los productos del campo, y que incentive decididamente la producción de frutas y hortalizas para el mercado local, que facilite el empleo de la tecnología de punta a los pequeños y medianos productores, y brinde condiciones laborales dignas al trabajador del campo y sus familias.

La Agrupación "Santos Guayama”

Es con esa finalidad, que nació la Agrupación Sindical de obreros rurales y vitivinícolas de San Juan “Santos Guayama”, en el seno de la CCC-CTA, única herramienta con que hoy cuenta el obrero rural sanjuanino para cambiar su realidad y aspirar a una vida digna y un trabajo genuino.

Su nombre es un homenaje a José de los Santos Guayama "el hombre que murió nueve veces", un célebre gaucho argentino. Uno de los líderes de la "rebelión lagunera", en las Lagunas de Guanacache. Resistió como bandolero durante varios años, hasta su captura y fusilamiento. Se sabe poco y a la vez se sabe mucho de Santos Guayama.

Hay referencias fragmentarias en innumerables artículos periodísticos entre mediados de 1860 y finales de 1880, sobre todo en San Juan. Nació de una familia de linaje huarpe aunque acriollados, es decir ya gauchos, alrededor de 1830. Lideró la "rebelión lagunera", cuando las lagunas de Guanacache comenzaron a secarse por las tomas de agua río arriba, en el pedemonte mendocino, un evento recordado extensamente por Domingo Faustino Sarmiento en Recuerdos de Provincia. Según algunos estudiosos, aquella zona fue "impenetrable" para la policía por 30 ó 40 años. Luchó, entre otros, como lugarteniente del Chacho Peñaloza y Felipe Varela (es nombrado en la "zamba de Vargas"). Como era común en los bandoleros populares, "robaba y repartía", protegía a los más pobres. Un dato curioso son sus numerosas "muertes": se han registrado por lo menos nueve comunicados oficiales sobre su muerte, lo que ratifica la obsesión por librarse de él. Arístides Villanueva, gobernador, puso especial empeño, sin lograrlo. Sus primeras correrías como "bandolero" son de 1860. Con seguridad fue fusilado en San Juan a principios de 1879, mientras se encontraba prisionero.

Sin duda hay que trabajar mucho para lograr los objetivos que se propone la Agrupación, y avanzar en la toma de conciencia de los trabajadores del sector. Quienes muchas veces no conocen sus derechos y que es además un sector históricamente muy castigado, basta mencionar que aún existen muchos casos de relaciones semifeudales. Lo bueno es que son notables los logros, leemos todas las semanas, discutimos sobre política y estudiamos derecho laboral. Esto ayuda mucho y se nota un gran cambio sobre todo en la juventud que ya no está dispuesta a ser atropellada. Desde la Agrupación hemos dado varias batallas:

La lucha de los trabajadores del Grupo Peñaflor S.A.

En octubre del 2011 acompañamos y dirigimos la lucha de los trabajadores de Peñaflor cuando se reclamó categoría, ya que quienes trabajan en la finca cumpliendo tareas de obrero especializado (poda, anchada, fumigación), figuraban en categorías mas bajas, o quien cumplía tareas de tractorista aparecía en el recibo de sueldo en la categoría de obrero común. Además, las tareas que debe realizar el operario en esta firma son de gran exigencia física y en algunos casos de mucha carga horaria, como cuando se le da a dos trabajadores la tarea de limpiar con anchada acequias de 1100 m., o atar 1.000 cepas en un jornal, o podar 240 cepas a cada uno, u 8 melgas (de 150 m aproximadamente) para anchada, o echar en las cepas 13 bolsas (de 50 kg cada una) de fertilizante con una latita de picadillo entre dos trabajadores. En la época de trabajo en la bodega, quienes descargan camiones de uva al inicio de la época de descarga tienen jornadas de 24 horas quedando extenuados, y luego tienen que volver al día siguiente sin tener el tiempo suficiente entre jornada y jornada para descansar, entre otros ejemplos.

Todas estas tareas son llevadas a cabo sin las condiciones adecuadas de higiene y seguridad, en cuanto no hay un baño en la zona de las cepas, sino sólo en las oficinas.

Tampoco se les provee de agua potable sino que cada trabajador debe arreglárselas llevando botellas de su casa, ya que sólo hay agua corriente en las oficinas y están lejos del lugar de trabajo, por lo que “perdemos mucho tiempo” en ir al baño o a buscar agua y “tenemos que sacar el día”, comentan.

¿Quién es Peñaflor?

Peñaflor dejó de ser la empresas de don Agusto Pulenta, fue vendida primero al Donaldson y luego al grupo Bemberg, quienes adquirieron el 100% del grupo económico en el 2010. Son los antiguos dueños de cervecería Quilmes, quienes se han especializado en evadir impuestos. Otto Bemberg, conocido como el “Don Corleone”, mafioso explotador, por ello en el año 1952 el general Perón expropió la cervecería, y la dictadura de Ongania se la restituyó.

Hoy son los hijos y sus familias quienes acechan. Peñaflor está dentro de las 10 bodegas mas importantes del mundo. Industrializa 50 variedades de vino y facturó el año pasado 1.400.000.000 con la complicidad de las organizaciones sindicales (Soeva y Foeva en el caso de San Juan) y la prebenda del poder político a través de la promoción industrial y subsidio para los trabajadores.

La recaudación de esta familia se saca del país integramente para realizar inversiones en el exterior y para innovación tecnológica que expulsa mano de obra. Por las dimensiones que tiene esta firma, es fácil adivinar la importantísima incidencia que tiene en el pequeño pueblo de San Martín (10.000 habitantes) donde se encuentra la bodega en la que se desató esta justa lucha obrera. Un pueblo que prácticamente vive a expensas de esta bodega o de un plan social, donde el índice de desocupación es muy elevado y “todos quieren entrar a trabajar en Peñaflor”, empresa que conoce perfectamente esta situación que es junto a la complicidad del gobierno y el sindicato, la razón de estos abusos. Por eso esta lucha es tan significativa, porque además de alcanzar grandes dimensiones los trabajadores enfrentaron al gigante.

La lucha de los obreros de Agrícola Taranto S.A.

En agosto de 2012, luego de 5 meses, casi una veintena de empleados de la empresa Taranto SA, en su división trabajo agrícola, lograron la reinstalación a sus puestos de trabajo.

La lucha llevada adelante por estos trabajadores comienza luego de la “suspensión” en sus funciones, aduciendo la patronal, la recesión que sufren los países europeos a los cuales exportaba su producción. En una audiencia llevada a cabo ante el Sub Secretario de Trabajo

la empresa manifestó que “no podía reinstalarlos ni indemnizarlos”, llegando a decir que: “Si la Subsecretaria quiere multarnos, que nos multe”.

Fue de vital importancia para lograr la reinstalación, en primer lugar la organización y valentía de obreros que lucharon firmemente por el reconocimiento de sus derechos (recordando que esta empresa, que lleva más de diez años emplazada en el Departamento San Martín, se caracterizó hasta ahora, por eludir compromisos con los asalariados, dilatando negociaciones y desconociendo relaciones laborales legítimas –Entiéndase, indemnizaciones, reconocimiento de antigüedad, categoría, etc.-). Y en segundo la solidaridad de clase de muchas organizaciones que marcharon junto a los trabajadores en varias ocasiones.

El Gobierno y la empresa debieron reconocer el justo reclamo, y reinstalarlos al trabajo.

Este suceso marcó un importante precedente para los trabajadores vitivinícolas del departamento, y como repercusiones podemos decir que ningún productor (pequeño, mediano o grande) tomó cuadrillas de trabajadores “en negro”, lo que esperamos de aquí en más se mantenga, pues es lo que corresponde.

 Queda al descubierto, una vez más, que este cambio en la vida del trabajador vitivinícola es producto de la lucha de los trabajadores rurales de la C.C.C San Martin en la figura de su dirigente Alejandro Ganyitano) que permanentemente generara espacios de discusión y concientización sobre los derechos de los cuales son poseedores, desenmascarando las políticas empresariales, que con el aval del Estado, subestima la conciencia de la gente del lugar, etiquetándola de gente sin recursos intelectuales para reconocer ésta situación, sin acceso a la información, que brinde las herramientas para luchar por su reconocimiento, menoscabando su condición de obrero rural, y por si esto fuera poco, contando con la complicidad del Secretario General de SOEVA San Martín, Marcelo Godoy, que olvidando sus obligaciones morales y legales para con sus representados, elige defender los intereses de los empleadores.

Como ya se ha dicho, este conflicto será recordado por representar el primer revés en la disputa por reconocimientos laborales para esta empresa en el departamento, siendo inspiración para futuras luchas.

Estas luchas y actividades que realiza la Agrupación “Santos Guayama” han sido acompañadas por la participación activa de los abogados de la Corriente Nacional de Abogados al Servicio del Pueblo “Mariano Moreno” Ana Noemí Pujovich y Javier Alamino Naranjo, hoy miembros del Observatorio Jurídico de la CTA San Juan.

En este momento, y luego de haber sorteado muchos obstáculos, como la censura de nuestro programa radial en radio Lazer del departamento San Martín, contamos no sólo con el programa semanal “El Jornalero” que está al aire todos los sábados en la radio de los trabajadores municipales de San Juan, sino con nuestro querido boletín mensual que tiene el mismo nombre. Hemos crecido y aprendido, tenemos la alegría de luchar y seguimos adelante con objetivos tan duros como ambiciosos en defensa de los intereses de los trabajadores y del pueblo.

Por Alejandro Ganyitano, artículo publicado en el Periódico de la CTA Nº 95, correspondiente al mes de junio de 2013

* Equipo de Comunicación de la CTA Nacional

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