Por el aborto legal, seguro y gratuito
Martes 30 de octubre de 2012, por Alejandra Angriman *
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La historia de lucha para terminar con las muertes de mujeres de nuestra clase, es una lucha que envuelve a los movimientos de mujeres en el mundo desde tiempos ancestrales y que se agregó a la lucha por los derechos civiles y políticos que aún tienen vigencia para continuar la pelea por conquistarlos.

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* Secretaria Administrativa de la CTA

Es en el 2º congreso de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) del año 2002, que esa lucha toma encarnadura entre las y los miles que participamos en Mar del Plata, donde se debatió profundizar la lucha por los derechos al trabajo, la educación, la salud, la vivienda, el 82 % móvil y terminar con el hambre en nuestro país, en pos de construir la ofensiva contra modelo capitalista cuya herramienta fueron las políticas de ajuste neoliberales.

En ese marco y gracias al aporte activo de las compañeras feministas, logramos poner en debate la condición de injusticia a la que somos sometidas las mujeres de la clase trabajadora cuando no accedemos a nuestro derecho pleno como ciudadanas en materia de salud sexual y reproductiva, cómo muchas morimos en prácticas de aborto clandestinas e inseguras y cómo esto ha matado y sigue provocando muertes de mujeres pobres, mientras las que tienen poder adquisitivo abortan clandestinamente también pero seguras de no morir.

Fue entonces que ese congreso votó sumarse a lucha por la legalización del aborto, para que de esta manera se termine en Argentina con las muertes de nuestras compañeras.

Esta lucha nos fue acercando a otras organizaciones que también históricamente bregan por conseguir legalmente el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, sobre qué métodos anticonceptivos elegimos, sobre si la maternidad es un hecho deseable y planificar cuantos hijos/as queremos tener y si no queremos poder interrumpir esa gestación voluntariamente en el sistema público de salud.

El Estado, que contiene a instituciones que históricamente intervienen autoritariamente sobre nuestros cuerpos, tiene como fuerza poderosa a la Iglesia que junto a la Justicia judicializan a las mujeres víctimas y en muchos casos muertas por haber practicado un aborto en condiciones pésimas y de riesgo para su salud, ese Estado es el mismo que controlan los grupos económicos y que junto con las diferentes gestiones de gobiernos han decidido nuestros salarios como variable de ajuste, que imponen impuesto al salario, y que decide quién vive y quién se muere...

El compromiso de lucha de los feminismos ha crecido en nuestro continente en las últimas décadas. Hemos venido confraternizando con mujeres de Uruguay, Brasil, Chile, Colombia, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, etc. construyendo estrategias para avanzar en esa ofensiva que intervenga en la agenda gubernamental para lograr cambios en respetar nuestro derecho a vivir y no morir. De esto se trata, de visibilizar que las mujeres no tenemos miedo de enfrentar en la calle al capitalismo patriarcal, que tenemos fuerza para decir basta de violencia hacia las mujeres.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. La legalización del aborto es una deuda de la democracia con las mujeres.

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