Volver
Viernes 25 de marzo de 2011, por Juan Carlos Giuliani *
Enviar la referencia de este documento por email Versión para imprimir de este documento

Y un día volvimos a Mar del Plata. Para ser miles y gozar, después de cinco años, la fiesta del reencuentro. Nos volvimos a juntar para debatir fraternalmente la CTA que queremos para los próximos años. De cara a los compañeros, sin intermediarios.

Compartir este articulo:

* Periodista. Vocal de la Comisión Ejecutiva Regional de la CTA Autónoma Río Cuarto. Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA hasta septiembre del 2018.

Entre todos, construyendo colectivamente para que lo extraordinario se convierta en cotidiano.

Volvimos a respirar el afecto y la militancia compartida.

Recuperamos la mística que riega la conciencia de unidad de la clase. Volvimos a abrazarnos y reconocernos en el paisaje del país federal que se expresa en todas las tonadas en el Polideportivo Islas Malvinas.

Estamos retomando el camino en el punto exacto donde lo dejó la historia.

A 35 años del genocidio que implantó el terrorismo de Estado.

A 20 años del “Grito de Burzaco”, nuestra partida de nacimiento como CTA.

A diez años del Frente Nacional Contra la Pobreza (FRENAPO), la iniciativa política más alta que supimos emprender en tiempos de defensiva.

Estamos vacunados contra el “no se puede”. El posibilismo implica administrar lo dado. Nosotros queremos instalar una nueva institucionalidad constituyente que alumbre un proyecto de emancipación nacional.

Este Congreso Nacional Federal de Delegados de la CTA es un hecho histórico.

Estamos dando vuelta la página para inaugurar una nueva etapa en la Central.

Sabiendo que nuestro mejor futuro está en nuestra mejor memoria.

Decididos a afrontar el desafío de construir una organización de masas que esté en capacidad de aportar a una nueva experiencia de poder popular en la Argentina.

Sin aflojarle un tranco de pollo a los grupos de poder. A los que mandan. Desenmascarando a los gerentes que administran el status quo para garantizar la perpetuidad del régimen de saqueo y explotación.

Disputando la libertad y democracia sindical en los lugares de trabajo.

Canalizando la organización de los trabajadores de la ciudad y el campo, formales, precarios, tercerizados, activos, jubilados, públicos, privados, autogestionados, desocupados, de pueblos originarios, discapacitados. Volver, sin permitirnos que la nostalgia paralice la fuerza liberadora de la energía que nos empuja a protagonizar este nuevo tiempo.

Volvimos a sembrar en el territorio fértil de la esperanza. Convencidos, como lo estamos, que otro país es posible.

El hambre es un crimen. Terminar con esa ignominia es la tarea prioritaria que debe acometer el movimiento popular.

Volver a las fuentes. A nuestra razón de ser. Ser CTA.

CTA de los trabajadores, nunca del gobierno, ni de los partidos, ni de los patrones.

sitio desarrollado en SPIP