El viento cordillerano de la rebeldía
Viernes 4 de marzo de 2011, por Carlos Del Frade *
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Casi dos mil mendocinos tomaron la Legislatura de la provincia y luego marcharon hacia los tribunales para exigir que se detenga la aprobación del proyecto minero San Jorge. Fue el martes primero de marzo y fue la antesala de otras movilizaciones que vendrán para asegurar que la palabra futuro tenga sentido en estos arrabales del mundo hoy al servicio de un modelo extractivo, basado en el sojalismo y la minería a cielo abierto.

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* Periodista.

Modelo extractivo que, en definitiva, revela el nivel de dependencia de la Argentina a poco de haber celebrado el bicentenario de su primer gobierno patrio.

Hay una consigna que trae el viento cordillerano, palabras de otros tiempos que vuelven a germinar en los corazones jóvenes de los pueblos de Cuyo y el Noreste del país.

No importa si hay cosas para vestirse bien.

- …andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres. Lo demás no importa nada – fue la proclama lanzada por el guaraní general de esperanzas colectivas, José de San Martín, antes de lanzarse al cruce de las montañas más altas del planeta, en enero de 1817, desde El Plumerillo, allí en Mendoza. Y esa es la consigna que los vientos cordilleranos de la historia parecen haber depositado en cientos y cientos de mendocinos.

“Seamos libres y lo demás no importa nada”.

Y para ser libre el presente y el futuro deben ser pensados y planificados por los que son más y no por las minorías del privilegio siempre en relaciones carnales con las grandes corporaciones multinacionales. Dos millares de mendocinos fueron convocados por las asambleas ambientalistas de los distintos puntos cardinales de la provincia. Y todas ellas haciendo eje en algo vital para los días por venir: el agua.

Reclaman la necesidad de calificar como inconstitucional la curiosa declaración de impacto ambiental que hizo el gobierno provincial y que habilita la puesta en punto del proyecto minero San Jorge que tendrá lugar en la estancia El Yalguaraz, cerca de Usapallata, nada menos que uno de los senderos por donde cruzó los Andes aquel primer ejército latinoamericano en operaciones como el fue el conducido por San Martín.

La minera quiere llevar el cobre y el oro que están en las entrañas de las montañas cuya belleza supera cualquier adjetivo.

Por eso hay un sonido en el ambiente que parece llegar de lejos.

El viento cordillerano trae un profundo llamado a la rebeldía y la necesidad de ser protagonistas de la historia. “Seamos libres, lo demás no importa nada”, repite el viento del tercer milenio como mandato que se hace sinónimo de felicidad y esperanza para las nuevas generaciones.

Por eso estuvieron allí los dos mil mendocinos. No quieren la contaminación del medio ambiente ni tampoco la desaparición del agua. Por eso marcharon los dos mil mendocinos. Entre ellos están los militantes del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo de Maipú que explicaron por qué están allí, embebidos por aquel viejo viento cordillerano de rebeldía y esperanza: “Si los mendocinos no logramos ahora, ya, frenar el Proyecto San Jorge de Minería a cielo abierto (el primero de muchísimos que están esperando esta aprobación para invadirnos) al hambre de hoy le estaremos agregando el hambre de mañana y un mañana inmediato. Por si alguno todavía no ha relacionado la Minería a cielo abierto con el Hambre les digo que Mendoza y sobre todo nuestro pibes y sus familias viven en su mayoría de actividades relacionadas a lo agrícola (cosechadores, podadores, verduleros, puesteros, contratistas, venta callejera de hortalizas, crianza de animales con las sobras de verdulería) o la industria agroalimenticia… Mendoza es literalmente un oasis en el desierto. Se ha declarado la emergencia hídrica y nuestros legisladores les quieren regalar el agua a los gringos. Sin agua no hay comida, y sin comida hay hambre. Sentimos estamos anticipándonos a una nueva y genocida fábrica de hambrientos”, apuntaron los luminosos compañeros que no se hacen los sordos al clamor de aquella vieja consigna que impulsa el viento cordillerano de la historia.

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