Conmemoraciones y latidos
Sábado 31 de marzo de 2012, por Hugo Godoy *
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Esta semana que estamos atravesando condensa, como pocas a lo largo del año, hechos tan significativos e importantes de conmemoración de nuestra historia última, y que marcan tan fuertemente el sentimiento de nuestro pueblo y también la perspectiva hacia el futuro como Nación.

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* Secretario General ATE Nacional y Secretario Adjunto de la CTA Autónoma.

Una semana que comenzó el sábado con la conmemoración de los 36 años del Golpe que inició la dictadura cívico-militar genocida, que se enseñoreó sobre nuestro suelo a partir de esa fecha de 1976 para aplicar un proyecto de destrucción, de entrega, y de aniquilamiento de lo mejor que como sociedad fuimos capaces de generar. Y que culmina el 2 de abril, día en que esa misma dictadura inició hace 30 años la aventura irresponsable de invadir Malvinas, utilizando y manipulando un objetivo tan caro al sentimiento y las necesidades que venimos desde siempre sosteniendo como pueblo, que es la recuperación plena de la soberanía sobre las Islas.

Y en el medio de ambas, también la conmemoración de uno de los hitos más importantes en la lucha de nuestro pueblo frente a esa dictadura, que fue la movilización y la jornada de lucha del 30 de marzo de ese mismo año de 1982, que ya mostraba a una dictadura acorralada por las luchas populares, por su propia incapacidad, corrupción, y por la visibilización de ese genocidio que querían ocultar cuando ya les era imposible hacerlo.

Una semana, entonces, donde nuestro pueblo sigue vibrando, sigue movilizándose a lo largo y ancho de todo el territorio como lo hicimos el 24 de marzo pasado y como seguramente multiplicidad de actos seguirán expresando en los próximos días.

Quizás la masividad que adquieren estas conmemoraciones tiene que ver con la magnitud de la tragedia que tuvimos que afrontar los argentinos. Pero quizás también tenga que ver con la magnitud de los valores que en esas jornadas estaban, y hoy siguen, en juego.

Porque la dictadura se instauró no solamente para destruir lo mejor que habíamos construido como sociedad, sino también para instaurar a sangre y fuego los intereses y privilegios de grandes grupos económicos y de países imperiales, para seguir extrayendo nuestras riquezas y para sumirnos como piezas subordinadas en su geopolítica de poder imperial. Y esos intereses que estaban en juego fueron los que motivaron que enfrentáramos a la dictadura, no sólo para ponerle freno al genocidio sino fundamentalmente para recuperar la democracia y poder desarrollarnos plenamente, experiencia que estamos intentando llevar adelante desde hace 28 años y que todavía tiene enormes deudas para con nuestro pueblo.

Quizás la perdurabilidad de estos sentimientos tenga que ver también con el valor que como sociedad queremos darle a la Juventud, algo que esa dictadura despreció e intentó aniquilar no solamente desde la represión sino en la propia guerra de Malvinas, llevando a jóvenes que no estaban plenamente preparados, y sin embargo heroicamente dieron lo mejor de sí para enfrentar a las fuerzas profesionales del imperio inglés. Hasta tal punto despreciaba a esos jóvenes la dictadura que llegó a torturarlos con los mismos métodos que utilizaban en el territorio para con sus adversarios, estaqueándolos y torturándolos en el propio terreno de operaciones.

Quizás porque seguimos entendiendo como sociedad que la Juventud es el valor fundamental en el cual tenemos que armarnos y consolidarnos, para seguir apoyándonos en un proyecto de sociedad más justo y plenamente democrático.

Quizás porque los trabajadores aprendimos a pelear no sólo contra la dictadura, como lo demostramos en esa Jornada de lucha extraordinaria del 30 de marzo de 1982 (tal vez una de las razones por las que los jerarcas civiles y militares aceleraron la orden de invadir Malvinas frente a un desgaste cada vez más elocuente de su prestigio ante el conjunto de la sociedad), no solamente por la violación sistemática de nuestros derechos sino fundamentalmente para recuperar la democracia y recuperar plenamente la soberanía popular.

Quizás porque nuestro pueblo sigue reivindicando hoy, como desde siempre, la soberanía plena sobre las Islas Malvinas, pero somos conscientes también de que soberanía nacional está directamente vinculada a la soberanía popular, y ambas son la otra cara de una moneda que tiene en el anverso la soberanía sobre los recursos estratégicos. Porque es imposible desarrollarnos como Nación si los mismos grupos económicos y las mismas multinacionales dependientes de los imperios que ayer fueron sostén y beneficiarios de la dictadura militar, siguen controlando los recursos estratégicos que necesitamos recuperar plenamente para desarrollarnos como Nación.

Una semana entonces donde los sentimientos y los valores que habitan en lo más recóndito de nuestra nación y nuestro pueblo siguen latiendo con la misma intensidad con que lo hicieron hace 36 y hace 30 años atrás.

Quizás por eso esta es una semana de tan alto protagonismo popular en las calles. Quizás por estas razones es que estamos tan convencidos que es esta pasión, son estos latidos, los que van a seguir alimentando la perspectiva de desarrollarnos como una nación soberana y como una sociedad plenamente justa y equitativa, habitada por un pueblo feliz.

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