Una foto
Miércoles 21 de marzo de 2012, por Hugo Godoy *
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Hoy vi una hermosa foto. Una masiva movilización de trabajadores desplazándose en la ancha Avenida 9 de julio y en el fondo, casi presidiendo, casi bendiciendo desde las alturas, la imagen de Eva Perón que observaba desde los laterales del Ministerio de Desarrollo Social.

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* Secretario General ATE Nacional y Secretario Adjunto de la CTA Autónoma.

En ese edificio que es historia, porque desde allí emitió su discurso de renunciamiento a la vicepresidencia. Y recordé su consigna, su principio: “Donde hay una necesidad, hay un derecho”.

Los trabajadores nucleados en la CTA, acompañados de trabajadores desocupados, nucleados en la Corriente Clasista y Combativa y en el Movimiento Barrios de Pie, nos movilizamos el miércoles 14 en todo el país a las distintas sedes del Ministerio de Trabajo de la Nación para unificar los reclamos que, tanto los trabajadores con empleo de el sector privado y el sector estatal, como los trabajadores desocupados, subocupados o de cooperativas y empresas autogestionadas, planteamos el gobierno de la Nación: para que no siga poniendo trabas al derecho de tener convenciones colectivas de trabajo libres y para que las políticas sociales sean efectivamente universales.

Fue una de las movilizaciones más grandes de los últimos tiempos, que partió del ministerio de Desarrollo Social en la esquina de Belgrano y 9 de julio en la Capital Federal, y que culminó luego en la sede del Ministerio de Trabajo de la Nación en la Avenida Alem.

Donde hay una necesidad hay un derecho. Así decía Eva Perón. Y los trabajadores que se desplazaban por la Avenida 9 de julio hacia el Ministerio de Trabajo estaban reclamando que esa consigna se convirtiera en realidad en estos tiempos, donde pareciera que la figura de Evita es elevada en los atrios y en las imágenes pero no reproducida en la acción.

Y pensaba, mientras miraba la foto, en algunos hechos que están sucediendo: hace dos semanas hubo otra movilización similar de los trabajadores de empresas autogestionadas, porque a caballo de esta iniciativa gubernamental de reducir los subsidios, el gobierno ha decidido reducir los subsidios a 19 mil trabajadores de cooperativas y empresas autogestionadas, a través de las cuales el programa de trabajadores autogestionados posibilitaba el derecho de alcanzar el salario mínimo vital y móvil vía un subsidio de 600 pesos para cada uno.

Sin embargo mantiene el programa de subsidios para las grandes empresas, el mismo programa de subsidios Repro con el que se subsidió a Acindar, a General Motors, y quizás siga subsidiando a la Ford, para mencionar solamente algunas...

También pensaba qué estábamos reclamando, entre otras cosas: que se universalicen las políticas sociales. Porque hay 150 mil trabajadores en el marco del Programa Argentina Trabaja y la presidenta anunció un incremento de 500 pesos atado al concepto de productividad y presentismo, claros conceptos ligados a las argumentaciones de los años ’90, donde pareciera que los trabajadores tenemos que justificar el presentismo y la productividad, pero las patronales nunca tienen que justificar el por qué pagan salarios miserables cuando tiene ganancias extraordinarias.

Pero no solamente eso: esos 500 pesos que van a pagar cada dos meses, van a sólo 30 mil de los 150 mil beneficiarios del Programa Argentina Trabaja. Que por otro lado se encuentra congelado desde hace tres años en 1200 pesos cuando el propio gobierno ha justificado, ha fundamentado, que el salario mínimo vital y móvil es de 2340 pesos el año pasado, o sea que este año debería ser incrementado. Ni hablar de la canasta familiar de 6300 pesos para poder tener un ingreso mínimo que alcance a atender las necesidades familiares.

Es el mismo concepto de universalidad en las políticas sociales que no se aplica en la Asignación por Hijo, que hoy beneficia en su valor de 270 pesos alrededor de 3 millones de trabajadores, pero que no alcanza a beneficiar a 2 millones de trabajadores que perciben asignaciones familiares por debajo de ese valor: 90, 70, 50 y hasta 30 pesos por hijo, y otros que directamente ni siquiera lo perciben.

Pensaba en ese derecho universal que como pueblo tenemos de vivir dignamente, porque cotidianamente realizamos la alegre tarea de trabajar para generar riqueza en nuestro país.

Una imagen de Evita vista desde el interior del Ministerio de Desarrollo Social y Salud: la imagen de lo que se dice pero no se hace. Otra imagen desde afuera, desde esa inundada Avenida 9 de julio, que sigue asumiéndose como continuadora de esas aspiraciones de la Abanderada de los Humildes.

Desde esos dos lugares se la observa cotidianamente: utilizada como mascarón de proa de cosas que no se hacen, de universalidades de derechos que no se realizan. Y la otra imagen, desde esa extendida 9 de julio cubierta de sudor, de alegría, de esperanza en hacer realidad un país en el que "donde haya una necesidad, haya un derecho".

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