De Gasalla a Dorian Gray
Domingo 11 de marzo de 2012, por Hugo Godoy *
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Decíamos días atrás que el año 2012 amaneció con una bellísima pueblada del pueblo de Famatina, en la provincia de La Rioja, que salió a enfrentar la expoliación de la minería a cielo abierto, que se lleva las riquezas de nuestro país y solamente deja desolación, contaminación del territorio y destrucción de las economías regionales.

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* Secretario General ATE Nacional y Secretario Adjunto de la CTA Autónoma.

Es triste contrastar con este bello amanecer del año 2012 el inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación, donde ninguna mención ha habido en el discurso presidencial de reconocimiento a este esfuerzo patriótico de un pueblo por discutir un modelo diferente de desarrollo nacional.

Resultó indignante escuchar la mención a la legítima lucha de los trabajadores de Río Turbio -en defensa no solamente de la producción minera de carbón en manos del Estado nacional, sino de su rol en la perspectiva de desarrollo de ese pueblo del Sur argentino-, para justificar la megaminería a cielo abierto desparramada en todo el país en manos de empresas multinacionales. Que no solamente no permiten el desarrollo de los pueblos sino que al contrario, como se está demostrando en Bajo La Alumbrera, un emprendimiento en manos de capitales ingleses que a quince años de vigencia se ha llevado riquezas y solamente ha dejado contaminación y nada en manos de la provincia de Catamarca.

Es también indignante que se maltrate y desvirtúe el legítimo esfuerzo de los trabajadores, y particularmente en este caso de los trabajadores del Estado, tanto de la administración central como de empresas estatales o trabajadores docentes, que desde el 2001 a esta parte somos los que menos hemos podido avanzar en la recuperación plena de los salarios que permitan un nivel de vida digno, y condiciones de trabajo con plena estabilidad.

Porque si ha habido en los últimos años, producto de la lucha de los trabajadores, una importante recuperación salarial en relación a los niveles miserables que se tenían en 2001, y hemos dado una incansable lucha por terminar con la precarización laboral en los estados nacional, provinciales y municipales, también es cierto que el nivel de salarios de los trabajadores estatales apenas, en promedio, a alcanzado a recuperar los niveles de capacidad de compra que teníamos en 2001.

Y esto es posible de corroborarse en todos los estados, particularmente en los municipales donde ni siquiera hoy se reconoce el derecho de convenios colectivos de trabajo, pero también en el propio Estado nacional, donde de los 100 mil nuevos ingresos que en los últimos años ha habido, el 38% son trabajadores precarizados, temporarios y contratados.

Decir que los docentes trabajan cuatro horas y tienen tres meses de vacaciones no solamente es una mentira -porque los trabajadores docentes y cualquier padre de familia sabe que el seguimiento de los exámenes, la corrección de tareas, el estudio para poder formar a nuestros hijos, se realiza por fuera del horario de clases-, sino que también hace recordar esa actitud reaccionaria del personaje de Antonio Gasalla que en plena época de los ’90 caricaturizaba de la peor manera a un trabajador del Estado, como el ser despreciable detrás de cuya caricatura se justificaba la política de destrucción del Estado y la entrega nacional.

Somos esos trabajadores quienes, si en espejos tenemos que identificarnos, nos vamos a identificar más con el bello espejo de la pueblada en Famatina que con la descalificación de nuestros legítimos reclamos por sueldos dignos y mejores condiciones laborales, y en defensa de las riquezas de la Nación, para que estén en manos del pueblo y administradas por el Estado, y no en manos de las multinacionales.

Queremos mirarnos e identificarnos en ese espejo y no en las imágenes de ayer en el Congreso, que más parecían el retrato de Dorian Gray: un bello maquillaje por un lado describiendo un país de fantasía, y un cuadro en el cual todas las deformaciones de la codicia, de la entrega, de la malversación de la democracia, se expresan en otra imagen oculta.

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