Entrevista a Marina Wainer, autora y directora de El virus de la violencia
“El confinamiento puso al espacio físico como aliado del maltratador”
Miércoles 24 de febrero de 2021, por Redacción *
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En marzo se cumple un año de las medidas de aislamiento dispuestas por el Gobierno argentino para intentar frenar la propagación del Covid 19 y es en marzo también (el 6 en el Patio de Actores) que se estrena en nuestro país la obra teatral El virus de la violencia, escrita y dirigida por Marina Wainer, actriz y dramaturga argentina, hija de exiliados que vive mitad de su tiempo en España y mitad en Argentina. “Quedé partida en dos”, dice Marina desde Buenos Aires, a días del estreno y de volver a Canarias.

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El virus de la violencia, protagonizada por Romina Pinto e Iván Steinhardt, fue escrita durante el confinamiento y trata sobre cómo el patriarcado y la violencia machista horada, como una gota de agua, nuestras subjetividades y nuestras vidas.

“Vivo medio aquí, medio en España, soy hija de exiliados, artista, quede partida en dos”, dice por teléfono Marina Wainer desde su casa en Buenos Aires, a donde vino a dirigir la obra que será estrenada el 6 de marzo en su ciudad natal. “La pandemia me agarró en Canarias”, cuenta la actriz y dramaturga argentino-española.

“La violencia de género ahora tiene un nombre pero esto viene sucediendo desde siempre, por suerte cada vez es más visible y la pandemia, el confinamiento puso al espacio físico como aliado del maltratador, el confinamiento terminó de aislar física y sonoramente a las víctimas”, explica Wainer.

La dramaturga contó además que en España, las partidas económicas que habían sido asignadas a las víctimas de violencias de género, producto de luchas incesantes, fueron interrumpidas por la crisis generada por la pandemia. “Además, ayer mismo, la derecha culpó a la manifestación del 8 de marzo del año pasado, por ser el origen de los contagios”, expuso Marina. El motor para escribir la obra fueron las noticias del recrudecimiento de la violencia producto del confinamiento.

“El motivo del arte es interpelar, no desde lo documental porque para eso está el periodismo, sino desde lo estético. Me parece fundamental el papel del arte”, señaló la artista. “Hace unos años escribí otra versión de Otello sobre el caso Nisman porque me impresionó mucho ver cómo se inventa la realidad, cómo se plantan pruebas, y cómo se utiliza la viralización de la información”, contó Wainer.

“La realidad nos está arrebatando la posibilidad de ficcionar porque la realidad ficciona por nosotros”, dijo Marina medio en broma, medio en serio. “Ahora estoy volviendo a lo realista porque la realidad me parece lo más surrealista; hay una vuelta al realismo porque la realidad nos lo ha arrebatado”, explicó.

Con respecto a la violencia de género, la artista asegura que no es por países, ni por clases, ni por cultura: "He visto tanto machismo en toda la intelectualidad, mira Neruda ’me gusta cuando callas porque estás como ausente’. Aquí hay algo muy transversal que tiene que ver con la Política, con el patriarcado, con las injusticias sociales. El feminismo tiene que ser transversal o no será”, señaló.

-Cuanto más luchamos por nuestros derechos, parece que más se enojan

- Cuanto más le tocas el culito al poder real, con más agresión te la devuelve. Si a una rana le vas agregando más temperatura, muere hervida por costumbre. Esto es igual que la rana, toda una cultura que va teniendo conductas violentas: el maltrato es como el agüita. Se suele decir por qué no te fuiste, ojalá el monstruo fuera verde y se lo viera de lejos. Ojalá se pudiera ver una fecha en el calendario en donde empieza la violencia, el machismo está en todes.

- En la obra, yo no juego con el suspenso de si ella se va a morir o no, de entrada la presento muerta porque el tema es otro: hay un cuándo o cuándo es el cuándo. No es la misión ser pedagógica pero la gente que la vio debatía mucho sobre eso y ése es el sentido.

- Hay una cosa que a mí me pone muy nerviosa y es que se juzga a las víctimas desde una racionalidad que las víctimas no pueden tener porque han sido vampirizadas. Es el mismo procedimiento de una secta: desvalorizar el entorno para aislar y luego terminar cosificando. Aun después de años, ellas mismas no entienden cómo pasó. Primero las van aislando, les van quitando seguridad en sí mismas y con una pandemia y un confinamiento, esto se multiplicó.

-¿Qué ves cuándo la dirigís?

- Nos interpeló mucho a los intérpretes y a mí: al verla y al dirigirla me volvió a interpelar, está hablando de mí, de todas, de todes.

Foto: Paloma García

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