Vacunas en tiempos de pandemia
Lunes 28 de diciembre de 2020, por María Fernanda Boriotti *
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El 2020 será recordado por mucho tiempo como el año de la Pandemia por el coronavirus SARS Cov-2. En menos de un año se habrán documentado más de 80 millones de contagiados y casi 2 millones de muertos a nivel mundial.

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* Presidenta de Fesprosa y Secretaria Adjunta de la CTA Autónoma Rosario

En Argentina, el país de la cuarentena más prolongada, reportó alrededor de 15800000 contagiados, 42500 fallecidos, tasa de letalidad promedio de 2.7%, por lo menos el 4.3% del total de casos fueron Trabajadores de la Salud lo que significan unos 68000 compañeros contagiados y 500 fallecidos. Las consecuencias del tremendo impacto socio-económico no solamente están a vista en el tiempo presente sino que con el correr de los meses y años seguramente se profundizarán.

El desarrollo de vacunas tendientes a controlar la epidemia ha constituido un desafío, una verdadera carrera contrarreloj y de los más de 150 protocolos iniciales de investigación mencionados por la OMS, 11 ya están en la última etapa de estudios clínicos llamada fase 3.

Básicamente los tipos de vacunas actuales son

a) Vacunas de vectores virales: obtenida por biotecnología, no contiene el virus SARS Cov-2. Utiliza una plataforma ya experimentada en otras vacunas. Tiene 2 componentes de Adenovirus el 26 en la primera dosis y el Ad5 en la segunda dosis, no replicativos, que servirá como vehículo de la proteína S (Spike) del virus SARS Cov-2 que es la que tiene la capacidad de inducir inmunidad humoral y celular sostenida en el tiempo. Esta es la técnica de la vacuna Sputnik V. b) Vacunas ARNm: es un enfoque pionero. El ARN y ADN está modificado para generar una proteína capaz de inducir inmunidad. c) Vacunas basadas en proteínas: utilizan fragmentos inocuos de proteínas o estructuras proteicas que imitan al virus causante de Covid 19 con el fin de generar anticuerpos. d) Vacunas con virus inactivados o atenuados: no provoca la enfermedad pero si genera una respuesta inmune.

La gravedad de la situación sanitaria nos interpela, como trabajadores de la salud, a tomar posiciones claras. Las evidencias científicas de los distintos modelos de vacunas estudiadas han pasado las pruebas iniciales sobre seguridad y eficacia clínica.En las resoluciones del ANMAT y a la vista de los resultados disponibles se señala que los beneficios superan a los riesgos de padecer el Covid 19 o de los eventos adversos documentados hasta el momento al administrar la vacuna. La infección por SARS Cov-2 carece de un tratamiento antiviral específico y efectivo hasta ahora. La autorización de uso de emergencia (EUA) es un mecanismo para facilitar la disponibilidad y el uso de productos médicos, incluidas las vacunas, en situaciones excepcionales de emergencia en salud pública. Como hizo la OMS recientemente con la aprobación de la vacuna oral para la prevención de la poliomielitis en la epidemia de polio Sabin tipo 2 derivado en varias regiones del mundo. La pandemia actual de Covid 19 califica como emergencia y se procede con el respaldo de la evidencia científica factible de obtener en este marco.

Es verdad que la conducta antiética de buena parte de la industria farmacéutica en el pasado inmediato genera dudas más que razonables. Aun así creemos que no hay espacio para la especulación política y/o ideológica en tamaño desastre mundial. Ni de quienes en forma sistemática se oponen a todo y todas las decisiones del gobierno, ni del gobierno en estimular esta suerte de “épica” de la vacunación. Nuestros compañeros de trabajo y la ciudadanía en general merecen mucho más que este mediocre accionar.

La vacuna será una herramienta más junto a las ya conocidas medidas como el lavado de manos, distancia física, uso adecuado de barbijos y/o tapaboca-nariz y mentón, actividades al aire libre o en espacios aireados y otras tendientes a disminuir la morbi-mortalidad por Covid 19, tarea que por cierto nos llevará un tiempo prolongado aún.

En estas circunstancias Fesprosa apoya responsablemente la campaña de vacunación a la vez que sostiene la autonomía y la voluntariedad de los trabajadores de la salud y la ciudadanía a la hora de decidir o no recibir la vacuna.

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