Santa Fe
“Somos municipales cuando les conviene”
Lunes 19 de octubre de 2020, por Corresponsalía Santa Fe *
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La muerte por Covid 19 de dos compañeras pioneras del sector expuso más que nunca la brutal precarización de los/as permisionarios/as en Venado Tuerto: trabajo informal, falta de condiciones dignas y total ausencia de asistencia para los/as afectados/as por la pandemia.

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Hay mucha bronca y dolor entre los/as trabajadores/as del estacionamiento medido de Venado Tuerto. Con poca semanas de diferencia los fallecimientos por Covid de las pioneras permisionarias, Hilda Gómez y Patricia Chivalero, fueron dos golpes duros. Si bien las compañeras estaban aisladas, la falta de asistencia quedó expuesta. La precarización del sector no es nueva y desde la CTA Autónoma provincia de Santa Fe se vienen denunciado distintas irregularidades, agravadas ahora por la pandemia.

Natalia Torres y Fabiana Pereira son delegadas permisionarias desde abril de 2019, tiempo después se acercaron a la Central para visibilizar la gravedad de su situación: el total de lxs trabajadorxs, muchos de ellxs con más de 10 años de antigüedad, son monotributistas y otrxs están totalmente en negro. Natalia es paciente de riesgo, al igual que el hijo de Fabiana, por lo que ambas se encuentran aisladas en sus casas. La compensación por parte del Municipio para los compañeros en su situación son $2.500 pesos semanales y un bolsón de alimentos mensual que no siempre llega o termina siendo insuficiente. La situación tampoco mejora para aquellos que se encuentran en funciones.

“Cuando más asistencia debería haber, es cuando menos la hay. Durante meses no hubo asistencia adecuada para quienes están trabajando a nivel de elementos de protección. Ni tampoco para quienes tenemos alguna patología, como es mi caso. Nos están pagando $2.500 pesos semanales para que podamos subsistir. ¿Quién puede vivir con eso?”, expresó Torres, y como si fuera poco alertó que dicho monto es negado si el trabajador dispusiera de otro ingreso.

En este marco muchos permisionarios eligen salir a trabajar a pesar del riesgo. “Tenemos muchos compañeros que están trabajando, se están contagiando y deben volver a sus hogares para aislarse. Ahí se les promete un asistencia que no siempre llega, llega tarde, o es insuficiente”, sostuvo Pereira.

Ante esto, explicaron las delegadas, los mismos trabajadores tomaron medidas para asistir a sus compañeros: “Quienes están trabajando donan una parte de su dinero para hacer un fondo y comprar mercadería para aquellos que la necesiten. Así estamos sobreviviendo. Hay gente que la está pasando mal, que está pasando hambre. Esa es la realidad de los permisionarios que estamos aislados”.

Reclamo y movilización por condiciones seguras y dignas

El 18 de mayo los trabajadores y las trabajadores del estacionamiento medido se movilizaron bajo la consigna “nuestra salud no se negocia”, en reclamo de elementos de protección para poder desarrollar sus tareas de forma segura. “Te daban un solo barbijo para trabajar 9 horas diarias o máscaras con los elásticos estirados, rayadas y no las reponían. Tenías que mostrar que ya habías terminado el alcohol (que encima estaba mal diluido) para que te dieran uno nuevo. Dijeron que era una marcha porque no queríamos trabajar, cuando en verdad estábamos pidiendo elementos para proteger nuestra salud”, manifestaron las representantes gremiales.

Dada la modalidad con la que funciona el sistema, en el que los permisionarios deben comprar al municipio las tarjetas que luego expenden a los usuarios donde consta el tiempo de estacionamiento, el contacto con el conductor es estrecho y el riesgo de contagio es alto. Vale aclarar además que las tarjetas de por sí son costosas (un talonario con 100 tarjetas de una hora vale $1.200 pesos), y en caso de que el conductor se vaya sin pagar, el permisionario pierde el dinero.

“Otra cuestión urgente y que se agravó en pandemia es que los permisionarios no tienen baños. Hoy los sanatorios no te permiten usarlos, y la gran mayoría de los comercios tampoco. Es grave. Hay compañeros que tienen problemas de riñón por aguantarse sus necesidades.”, expresó Pereira.

Recién a mediados de octubre, tras meses de reclamos y ante una necesidad urgente no sólo para los permisionarios sino para el conjunto de trabajadores y trabajadoras de la Municipalidad de Venado Tuerto, el municipio comenzó a disponer de elementos con la calidad necesaria para asegurar las condiciones de higiene. Aún así la gran mayoría de problemas de fondo persisten, y la sensación es que el ejecutivo local minimizó las consecuencias del virus.

Una histórica falta de reconocimiento

“Somos municipales cuando les conviene”, resume Torres. Los trabajadores denunciaron que el mismo municipio les exigió volver a sus funciones en pleno aislamiento para no perder una fuente de recaudación, pero sin el mínimo de garantías para hacerlo de forma segura, y mucho menos para garantizar una asistencia adecuada para quienes deben seguir recluidos.

En todos los sentidos, el vacío que deja las ausencias de Gómez y Chivalero es enorme. Fueron trabajadoras ejemplares, pioneras del sector con más de una década de antigüedad, y que siempre aportaron a la lucha por mejores condiciones. “Da mucha bronca, impotencia y angustia. Hay cosas que podían haberse evitado y no se hizo nada. No faltaban nunca, iban como sea. Volver a trabajar y no verlas va a ser muy difícil”, sostuvieron Torres y Pereira.

“Después de cuatros meses recién ahora cambiaron el equipo de protección y empezaron a llamar para saber qué necesitan. En todo este tiempo no les interesó saber si estábamos enfermos o no. Así los compañeros prefieren no parar porque saben que se van a quedar sin nada.”, agregaron.

Ambas delegadas expresaron el deseo de mantener un diálogo abierto con las autoridades para poder darle fin a una precarización que viene desde hace años, así como remarcaron que mejorar la calidad de vida de los permisionarios y las permisionarias del estacionamiento medido de Venado Tuerto fue una promesa de campaña de la actual gestión del intendente Lionel Chiarella.

“Esto no es un mangazo, son nuestros derechos. Queremos trabajar en condiciones seguras, y que quienes no podamos trabajar no tengamos que hacer malabares para poder vivir con dignidad.”, concluyeron.

* Equipo de Comunicación de la CTA Santa Fe

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