Con nuestra fuerza de mujeres auto-organizadas y en marcha en todo el mundo hasta que TODAS seamos libres
Viernes 24 de abril de 2020, por Alejandra Angriman *
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La pandemia del COVID19 y la necesidad de aislamiento social revelan lo que la economía feminista viene denunciando: la sostenibilidad de la vida tiene que estar en el centro de nuestras prácticas de resistencia y nuestras propuestas de transformación.

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* Secretaria Administrativa de la CTA

Ante el aislamiento se hacen más evidentes estos trabajos esenciales para la vida. Labores muchas veces invisibilizadas y que son realizadas principalmente por mujeres con bajos salarios y sin derechos.

Por eso, cada 24 de abril recordamos la muerte de más de mil mujeres en el edificio Rana Plaza de Bangladesh, quienes se encontraban trabajando para empresas transnacionales de la industria del vestido. La industria textil es un ejemplo preciso de cómo se organizan las transnacionales: en cadenas de producción mundiales, con subcontratación, externalización y desplazamientos por diferentes países.

El objetivo de estas empresas transnacionales es sólo uno: reducir los costes laborales para aumentar las ganancias de la empresa. Sabemos que el trabajo sólo puede costar menos si las personas que trabajan no tienen derechos garantizados, enfrentan largas jornadas de trabajo y reciben salarios bajos. Esta es la realidad de una gran proporción de mujeres, de la población negra e inmigrante, en todo nuestro planeta.

Las mujeres de la marcha mundial de las mujeres decimos que esta división internacional, social, sexual y racista del trabajo forma parte de una estrategia cruel que socializa los riesgos y concentra la riqueza.

En tanto, las empresas transnacionales acumulan hoy en día más recursos que muchos países y, como parte de sus actividades, destruyen la naturaleza, violan y expulsan a la gente de los lugares donde siempre han vivido. El poder corporativo tiene muchos instrumentos para poner a los estados y sus recursos al servicio de las ganancias y no de la vida influyendo en los cambios y desregulaciones de la legislación laboral a través de los Tratados de Comercio e Inversión.

Con el crecimiento del feminismo en varias partes del mundo, muchas empresas han incorporado en sus lemas los discursos sobre el empoderamiento individual y la diversidad. “Maquillaje lila” para ocultar la violencia y la explotación: son esas mismas compañías las que se enriquecen explotando el trabajo de las mujeres sin derechos, controlando los territorios y el agua, creando nuevas imposiciones de belleza a las mujeres.

Ante esto, es necesario mantener nuestras sospechas y nuestros ojos abiertos a las acciones de las empresas transnacionales, no caer en sus trampas y estar preparadas, organizadas, para denunciar sus acciones y prevenir sus crímenes contra la vida.

Es urgente hacer visibles las alternativas que ya estamos construyendo: en los barrios, en las escuelas, en los campos, en las calles y en las redes…

En la construcción de la economía solidaria, la agroecología, la soberanía alimentaria, la comunicación popular y el propio movimiento organizado, formado por mujeres que sostienen la economía y que, precisamente por eso, necesitan transformarla radicalmente.

Este 24 de abril, 24 horas de Solidaridad Feminista contra el poder de las corporaciones transnacionales.

Repudiamos la agresión y espoliación a los territorios, cuerpos y comunidades, el tráfico de personas, la explotación sexual y los femicidios. Decimos no al endeudamiento, a las fronteras y muros, que atacan y condenan grandes contingentes de personas, las expulsa de sus territorios y las niega los derechos básicos de vivienda, alimentación y manifestación, mientras fomenta todo tipo de guerra. Rechazamos a las guerras, a las sanciones y bloqueos económicos, a la militarización y a los ejércitos transnacionales, herramientas de terror, de violación y de asesinatos sistemáticos de luchadoras y luchadores sociales.

¡Por nuestras compañeras del Rana Plaza y por todas!

Con nuestra fuerza de mujeres auto-organizadas y en marcha en todo el mundo hasta que TODAS seamos libres.

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