Emergencia social
El coronavirus obliga a dar respuestas urgentes a la crisis habitacional
Jueves 26 de marzo de 2020, por Redacción *
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Sólo en la Ciudad, 7.251 personas viven en la calle, un 40% de los habitantes son inquilinos y hay más de 340.000 viviendas deshabitadas. Los vulnerables no tienen cómo enfrentar la pandemia y “resulta imprescindible una política de viviendas sociales”, afirma María Eva Koutsovitis, del IPyPP.

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“El paradigma de los paradores y de los subsidios habitacionales se pensaron en la Ciudad hace, por lo menos, más de 20 años. En ese período vivimos, como mínimo, cuatro graves crisis económicas, sociales o sanitarias. Si no nos planteamos nuevos desafíos y nuevos marcos de actuación, ciudadanos y ciudadanas porteñas seguirán muriendo en la calle”, afirma María Eva Koutsovitis investigadora del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).

Junto a Jonatan Baldiviezo, presidente del Observatorio por el Derecho a la Ciudad, elaboraron un informe sobre la creciente crisis habitacional de la Ciudad de Buenos Aires, hoy expuesta aún más con la emergencia sanitaria por el COVID-19.

De acuerdo al estudio, la crisis económica y social de 2001 intensificó las necesidades habitacionales de la población porteña. Los indicadores relacionados con el derecho a la vivienda digna tuvieron un comportamiento lineal negativo hasta el presente, dejando así a los sectores de más bajos recursos en la Ciudad de Buenos Aires mucho más vulnerables frente a esta pandemia.

Se duplicó la cantidad de familias inquilinas, llegando a casi un 40% Se cuadruplicó la cantidad de personas que habitan en las villas (barrios populares según Ley N° 27.453). Son 400 mil personas que viven sin acceso formal y seguro a servicios públicos básicos y con niveles de hacinamiento generalizado.

En el año 2011, en una audiencia pública convocada por la Corte Suprema, María Eugenia Vidal, en representación del GCBA, informó que había alrededor de 4.500 beneficiarios activos cobrando el subsidio habitacional para personas en situación de calle. A noviembre de 2019 esa cifra alcanzó los 10.615 subsidios.

En la evolución histórica de las viviendas ociosas de la ciudad, según los censos nacionales se observa que en 1991 existían 31.559 viviendas deshabitadas, mientras que en el año 2001 el aumento fue significativo alcanzando las 126.956 viviendas deshabitadas. En 2010 se registraron 340.000 viviendas deshabitadas. Es probable que esa categoría englobe también oficinas, consultorios, etcétera, pero si nos atenemos a los porcentajes, al 2010 se decuplicó desde el 1991, y casi se triplicó desde el 2001.

Situación de calle

Según la Dirección General de Estadística y Censos de CABA, las personas en situación de calle incrementaron de 705 en el 2000, a 2016 en el año 2019 (870 en paradores y 1146 en la calle. El 77% hace más de un año que vive en la calle, y el 15% son personas mayores de 59 años.

En 2019, el segundo Censo Popular de Personas en Situación de Calle, que llevan adelante organizaciones sociales y voluntarias/os -porque desde el gobierno no se realizan relevamientos anuales-, desnudó una realidad que ante los ojos de los que saben ver ya era notoria: 7.251 personas viven en la calle. El número que oficialmente difundió la Ciudad fue de 1.146.

El 19 de marzo pasado, el DNU 297/2020 dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio para todas las personas. “Este mandato presidencial resulta imposible de cumplir para las familias que viven en la calle. Esta medida sanitaria de prevención y las otras de cuidado personal deberían impeler al GCBA, ahora más que nunca, a adoptar medidas que garanticen el acceso a una vivienda digna y adecuada para estas familias”, resalta Koutsovitis.

Desde 2006, las dos políticas principales del gobierno de la Ciudad fueron los paradores y los subsidios habitacionales.

Paradores

Las personas que usen estos paradores o Centros de Inclusión Social deben seguir siendo consideradas en situación de calle, ya que en algunos se viven desalojos diarios (se deben retirar a un horario por la mañana y deben volver a ingresar por la tarde) y no pueden tener gran cantidad de pertenencias por el espacio. Además, separan a familias, no hay intimidad y se encuentran hacinadas. En un contexto así resulta imposible desarrollar un proyecto de vida.

En este escenario de crisis sanitaria, tampoco son lugares propicios para incorporar medidas de aislamiento o distanciamiento social. La convivencia de 150 personas o más en espacios reducidos genera un foco de riesgo de contagio significativo.

“Los paradores deberían existir para situaciones de extrema emergencia en las que se garantice un techo a familias por uno o dos días (inundaciones, incendios), pero constituye una violación de derechos humanos que sean usados en forma permanente como una solución habitacional. La Ley N° 3.706 es clara en esto”, agregó Baldiviezo.

Sin embargo, el GCBA volvió a apostar a los paradores frente a esta crisis. Ante esta situación, las y los trabajadores del programa Buenos Aires Presente (BAP) emitieron un comunicado donde informan que:

- Los pocos dispositivos habilitados no cuentan ya con vacantes para nuevos ingresos.

- Frente a la condición crítica alimentaria de las personas en situación de calle, el programa responde solamente con sándwiches.

- En relación con la higiene personal, las personas en calle están recibiendo jabón blanco cortado en pedacitos muy pequeños sabiendo que no cuentan con agua para poder activarlo y que no se les está proveyendo repelentes ni alcohol en gel.

- No se está atendiendo de manera suficiente a los adultos mayores por haber quedado desmantelado una semana antes el área del programa que los asistía en forma específica.

- En los pocos casos en los que se los aloja, constituye requisito previo llevarlos a hospitales generales para evaluaciones de salud, con el riesgo sanitario que ello implica para las personas y profesionales involucrados sin las condiciones mínimas de bioseguridad.

- Las únicas medidas específicas para este grupo de riesgo consisten en la apertura de un parador en la calle Uspallata N° 831 y una convocatoria de voluntarios para realizar tareas de asistencia.

“Resulta imprescindible que la Ciudad cuente con una política de viviendas sociales. Es decir, de viviendas de propiedad de la Ciudad y que, bajo su administración, sean entregadas a estos grupos vulneralizados, a través de alquileres con precios sociales o en forma gratuita con comodatos. Hasta que esta política esté operativa, bajo la crisis generada por el Covid-19 se debería implementar una política de alquiler de hoteles habilitados y en buenas condiciones, que están sin demanda por el freno al turismo”, sostuvo el presidente del Observatorio por el Derecho a la Ciudad.

La política mencionada por Baldiviezo fue implementada en la Ciudad de Córdoba, donde 200 personas en situación de calle fueron alojadas en hoteles y pensiones para realizar la cuarentena obligatoria.

Paradores del GCBA de ingreso directo

- Parador Retiro (para hombres) Gendarmería Nacional 522. 4893-2182 / 1940. Atención las 24 horas los 365 días del año.

-Parador Beppo Ghezzi (para hombres) Masantonio 2970. 4911-4966. Atención las 24 horas los 365 días del año.

- Parador Azucena Villaflor (para mujeres solas y con hijos menores de edad) Piedras 1583. 4362-4478. Atención las 24 horas los 365 días del año. Subsidios

El gobierno de la Ciudad, luego del cumplimiento de requisitos y condiciones, otorga una prestación económica mensual a las familias beneficiarias para que alquile una vivienda por un plazo de doce meses.

Si bien el monto de la prestación fue variando en los últimos 15, siempre fue inferior a los precios del mercado, provocando que las familias terminen alquilando piezas de hoteles en malas condiciones, o viviendo hacinadas en los Barrios Populares sin servicios públicos regularizados o formalizados, y en espacios diminutos.

Actualmente el monto máximo otorgado es de $8.000, que arroja a las familias al mercado inmobiliario a negociar con propietarios en una situación de extrema debilidad. “¿Cómo es posible que permitamos como sociedad que una familia en situación de calle se enfrente sola al mercado inmobiliario de la Ciudad, uno de los más salvajes y desregulados del mundo, sabiendo lo difícil que es -incluso para una familia de clase media- acceder a un alquiler formal cumpliendo con las garantías, depósitos, expensas?, se preguntó Koutsovitis.

Y finalizó: “El Corona Virus Covid-19 nos debe interpelar a adoptar soluciones diferentes a las implementadas con anterioridad, más aun sabiendo que las ya implementadas no funcionaron. Es una época para repensar la Ciudad en todas sus dimensiones urbanas, y para buscar soluciones radicales. No estaremos a la altura de la situación si las medidas que se anuncian son sólo para demostrar que se hace algo, cuando se está sabiendo que esa política es inconducente o insuficiente”.

Fuente: Canal Abierto

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