Un nuevo tiempo nació en la Argentina
Jueves 31 de octubre de 2019, por Daniel Godoy *
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Se gestó en las calles, en los paros, en las protestas, en los liderazgos sociales, en lxs intelectuales, en el movimiento de mujeres, en los comedores barriales, en lxs artistas.

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* Director de IDEP SALUD de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA)

Denunciando el hambre, la no llegada a fin de mes de la mayoría de lxs argentinxs, la tristeza colectiva, los telegramas de despidos o de no renovación de contratos, el cierre de fábricas, la epopeya de pagar los alquileres o los medicamentos.

Todo eso chocando con un gobierno estilo 4.0, que viste chupines, que se preocupa más por las redes sociales que por el precio de la leche y el pan, que se babea con Trump, que quiere encapsular la protesta social en un protocolo, que gobierna para amigos plurimillonarios, que boludea la infelicidad popular anunciando un futuro alegórico que nunca llegará y que habita sólo en sus mentes delirantes y en el mesianismo del mercado. El clamor estruendoso de lxs argentinxs que tronó el último domingo no es por una marca política, sino por un país distinto al que nos propone el neoliberalismo; más de iguales, más de todxs, menos delirante, menos salvaje.

El pueblo argentino hace rato no entrega proyectos llave en mano. A eso se lo llama técnicamente “crisis de representación”. Por eso, el convite/desafío/necesidad imperiosa es que esta vez sea con todxs. Y para lograr esto, el instrumento no es el mercado sino la política; activa, participativa democratizadora, igualadora.

La derrota de Macri y la acumulación de procesos en nuestra América que despierta, anuncian la reapertura de un ciclo que ojalá nos encuentre lo más pronto posible a salvo de los Bolsonaros, de los Piñeras, de los Lenines. Retrocedimos en términos de felicidad colectiva. Una vez más nos queda mucho por reconstruir. Defendimos a capa y espada y por eso no pudieron, tal como querían, llevarse también la Educación Pública y la Salud Pública. No nos pudieron engañar con la CUS, aunque llegaron a sacarnos el Ministerio que creó el mismísimo Perón.

Hoy el movimiento sanitario argentino “nacional y popular” está aglutinado como nunca, a partir de una plataforma programática inclusiva, universalista, anti patriarcal, ambientalista y estatalista.

Los 15 puntos por el Derecho a la Salud que parió la multisectorial de más de 200 representaciones a nivel nacional, sindicatos, agrupaciones partidarias, universitarixs, investigadorxs, trabajadorxs de a pie, son un atajo que podrían (deberían?) señalizar el camino de la reconstrucción de la Salud de las argentinas y los argentinos.

No parece tan difícil… hay que erradicar el hambre que genera tanta enfermedad; hay que mejorar ediliciamente los hospitales; crear Unidades Sanitarias en los barrios y en la Argentina profunda; crear equipos multidisciplinarios en horarios de atención ampliada; mejorar los sueldos y reincorporar a los despedidos; producir y mejorar el acceso a los medicamentos; refundar los programas territoriales; generar participación verdadera; atender los reclamos del movimiento de mujeres; de las multisectoriales ambientalistas; de los pueblos originarios; la situación de nuestros mayores…

Ahí estaremos, apoyando, militando, participando, bancando. Hoy lo revolucionario y lo instituyente es darle soluciones a los problemas cotidianos de la gente, mientras repensamos la Argentina futura.

Ése es el nuevo tiempo que nació en la Argentina. El que merecemos. Como dijo el Presidente electo.

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