Libertad y democracia sindical
Elecciones en FESPROSA: Consolidar un camino en defensa de la salud y los derechos colectivos
Martes 15 de octubre de 2019, por Sofía Alberti *
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El Próximo 1 de noviembre serán las elecciones que definirán la conducción para los próximos tres años en la Federación de Profesionales de la Salud de la Argentina, FESPROSA. Congresales representantes de 30 mil trabajadoras y trabajadores de la salud de 20 provincias, podrán elegir por primera vez en la historia a una mujer para conducir la organización: la rosarina María Fernanda Boriotti.

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Bioquímica con 28 años de trabajo en el Hospital Provincial de Rosario, Presidenta del Sindicato de Profesionales de la Salud de Santa Fe por casi una década, y actual Secretaria General de FESPROSA, Boriotti podría convertirse en la primera mujer en presidir la Federación del sector. La Lista Federalismo y Unidad que encabeza, está integrada por compañeras y compañeros de todo el país y con diversidad de ideas. Completan la cabeza de dicha lista, el chaqueño Ricardo Matzkin, el bonaerense Jorge Yabkowski (actual Presidente de Fesprosa) y la tucumana Adriana Bueno.

Surgida como dirigenta en Rosario a partir de la lucha llevada adelante por Autoconvocados de Salud en 2007, Boriotti en su primera incursión sindical fue parte de la pelea por salarios dignos y el blanqueo de sumas en negro. Un año después, mediante el vínculo con FESPROSA, ese grupo embrionario pero representativo formó, uniéndose a compañeros de la ciudad de Santa Fe en SIPRUS, el gremio provincial cuya presidencia ocupó hasta finales de 2018.

Presente en diversos conflictos a nivel nacional, reconocida por distintos sectores; Secretaria Adjunta de la CTAA Rosario; integrante de la Mesa Nacional de la CTA Autónoma; y una de las dos representantes de la CTA -A que participaron de la aprobación del Convenio 190 de la OIT sobre violencia en el mundo del trabajo, la rosarina podría marcar un punto de inflexión en la historia del sector salud.

-Es una coyuntura muy compleja ¿Cómo caracteriza su impacto en el sector salud y la función de FESPROSA a nivel sanitario y gremial?

El campo sanitario viene sufriendo un deterioro considerable en las últimas décadas que se profundiza cada vez más. Parte fundamental del trabajo de la Federación y los gremios de cada una de las provincias, ha sido defender un sistema de salud accesible, universal, inclusivo, de calidad, gratuito para toda la población.

Lamentablemente vemos un retroceso marcado, mediante la imposición de la Cobertura Universal de Salud (CUS), que es una política del Banco Mundial y del ‘capitalismo filantrópico’, que prioriza la salud como mercancía, como negocio, y no la considera un derecho humano. Ante esto, nos plantamos firmemente y somos parte fundacional del Movimiento por el Derecho a la Salud (MDS) y la Multisectorial que trabajó los 15 puntos para poner a la salud en la agenda del Estado. Hemos llevado este pliego a los candidatos a Presidente del país.

Sin dudas el momento político es de recorte, de ajustes y no creemos que se solucione con una varita mágica. Avanzar en salud pública debe ser una definición política. Esperamos ver signos en este sentido en los primeros días del próximo gobierno y que estos 15 puntos sean una plataforma para poder garantizar un camino de recuperación del sector público de salud.

Desde el campo gremial, ampliamos el accionar desde la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma y en unidad con distintos sectores, llevando los reclamos de los trabajadores por encima de todo.

-¿Cuál es el modelo sindical que defiende?

-El de la autonomía e independencia de los partidos políticos y de los gobiernos de turno. De lo contrario, no se puede o se dificulta mucho representar a los trabajadores y trabajadoras y pelear por sus derechos, exigiendo las políticas públicas que deben desplegarse. Para consolidar la autonomía es fundamental la democracia de base, la participación de todos los trabajadores a los que representamos, para construir unidad en la diversidad hacia dentro y unidad en la lucha con objetivos claros y comunes para afuera, sin traicionar ningún objetivo para el cual hayamos sido electos o electas.

Apostamos a la renovación de la dirigencia en FESPROSA y en las provincias. Es muy importante ver y generar la presencia en todos los lugares posibles de las y los referentes nacionales. Pero no una presencia de foto, o como título, sino como organización que realmente incluya a los sindicatos base. Dirigir una organización implica estar, apoyar, sostener, capacitar a los dirigentes de cada regional. Acompañar, aprender, transmitir experiencias, y generar vínculos reales con los compañeros y compañeras es parte de ese trabajo necesario para sostener de verdad un modelo sindical distinto.

-Tiene una actividad muy importante representando a FESPROSA a nivel internacional y, de hecho, estuvo en la OIT ¿Qué rescata de esas experiencias?

FESPROSA es reconocida por su trabajo y compromiso fronteras adentro y en el exterior del país por su impulso de las políticas públicas para salud, para los derechos de los trabajadores y por su concepción gremial. Es necesario sostener y potenciar ese reconocimiento, lo que personalmente, de asumir la presidencia, será un importante desafío.

Las experiencias en el ámbito internacional, tanto en OIT como ISP (Internacional de Servicios Públicos), abren un panorama amplio a la mirada de cómo trabajan los sindicatos en otros países y la visión de los sindicatos de Argentina cuando están afuera, o en otros ámbitos. Entender la puja entre el poder económico, de los gobiernos y de los empleadores y cómo han ido ganándole terreno a los trabajadores en los últimos años, es preocupante. Las instancias internacionales son una escala mayor y, quizás, más clara y descarnada de los problemas que vemos en Argentina: la expansión de las derechas, del capitalismo salvaje, la mentalidad más fascista, la intención de retrotraer el derecho laboral al siglo diecinueve.

Por eso, la firma del Convenio 190 contra la violencia en el mundo del trabajo es una victoria enorme, el primer avance en muchos años. Venimos de cumbres donde lo que se debatía era la abolición del derecho de huelga, el fin de los convenios colectivos. Por eso, hay que celebrar que las mujeres hayamos podido avanzar en Ginebra y todo el camino que llevó este proceso, que tuvo su origen en el Ni Una Menos de Argentina, el Me Too en Estados Unidos, los paros internacionales de mujeres, entre otras iniciativas, poniendo el eje en un mundo libre de violencia. En este caso entendiendo que, en el ámbito laboral, es la condición sine qua non para pensar en que realmente exista trabajo digno.

-¿Qué le significaría el compromiso de dirigir la Federación, como dirigenta y como mujer?

Es un desafío, una apuesta a poder llevar la Federación en su camino de crecimiento, procesando sus debates internos en democracia y con respeto mutuo, valorando el rol de cada dirigente. Es un momento complejo tanto para las organizaciones sindicales progresistas que no se sientan en la falda de los poderes de turno, como económicamente para el país y los trabajadores, donde las diferentes gestiones del ex Ministerio de Trabajo, hoy Secretaria, dificultan las inscripciones, certificaciones de autoridades , poniendo escollos a los gremios combativos.

Continuar con el trabajo de un sindicalismo ciudadano es fundamental, entendiendo que el medioambiente es parte de la salud, la vida, el trabajo. La defensa del derecho a la salud y de los derechos colectivos es el pilar para forjar unidad y poder ir más allá del momento. En lo personal me siento parte de la revolución feminista que están produciendo nuestras mujeres; pienso que la abolición del patriarcado empieza por nosotras mismas, por desnaturalizar, por no reproducir los modelos de conducción tan enraizados en nuestras instituciones y más aún en el ámbito sindical. Estamos dejando atrás este modelo a fuerza de prueba y error. Asumir las máximas responsabilidades es un desafío no sólo en lo personal, sino como colectivo de mujeres de nuestra FESPROSA.

-¿Cómo ve el futuro político inmediato?

Se viene un momento de transición política. Las organizaciones sindicales no existimos para garantizar gobernabilidad ni la paz social mientras se deterioran las condiciones de trabajo de nuestros compañeros y de la ciudadanía en general. No estamos para domesticar a nuestros afiliados para que dejen de reclamar, o se llamen a silencio. Entendemos que la resolución política de los problemas graves será compleja y larga, pero gobierne quien gobierne, no vamos a negociar ni derechos de nuestros afiliados, ni de la población.

De cara a lo que viene es fundamental entender que la salud como derecho humano y la salud pública son los pilares de una sociedad igualitaria, con justicia social y posibilidad de vida digna. Y esta no se construye ni sobre precariedad de recursos, ni de condiciones de trabajo. Entonces, ninguno de los paradigmas de Salud es negociable. Tampoco su rango como Ministerio: debe volverse atrás con la degradación del área a Secretaría, lo mismo que sucedió con Trabajo y otras áreas.

No avalaremos ni flexibilizaciones, ni negocios con la enfermedad, ni ‘contaminación friendly’ para los amigos fabricantes de agroquímicos, megamineros, entre otros, ni baja de calidad de la prestación de salud. Somos parte no sólo del MDS y la Multisectorial, sino también de diversos colectivos antiextractivistas como el ‘Andrés Carrasco’, ‘Famatina no se toca’ y el ‘Colectivo Sanitario La Pampa’. Hoy más que nunca decimos: salud pública, universal, accesible, gratuita y de calidad para todos los y las habitantes de este suelo. La dignidad y la salud no se negocian.

*Nota y fotos: Sofía Alberti, periodista, Secretaria de Comunicación de la CTA-A Rosario

* Equipo de Comunicación de la CTA Rosario

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