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Se va a caer a pelotazos
Lunes 18 de marzo de 2019, por Clarisa Rojas *
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El sábado pasado, en el predio de Ezeiza de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) tuvo lugar un hecho histórico para nuestro deporte más popular: Claudio "El chiqui" Tapia, Presidente de la institución, rodeado de Capitanas de diversos clubes anunció la profesionalización de la liga de fútbol femenino.

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* Periodista

Entre los datos más relevantes de este anuncio se encuentran los sueldos que percibirán las jugadoras, cuyo básico será de $15000 (el equivalente a un sueldo de un jugador de Primera C, la última categoría del fútbol profesional masculino); la AFA enviará a los clubes un total de $120.000, lo que equivale entonces a 8 sueldos básicos, de tener la voluntad de profesionalizar a una mayor cantidad de jugadoras, el resto del dinero correrá por cuenta de los propios clubes. Actualmente la liga del fútbol femenino sólo ésta integrada por clubes de la provincia de Buenos Aires y Capital Federal, por lo que la profesionalización de dicha liga no incluye a clubes del interior. A este respecto, se anunció también la creación de un torneo de fútbol denominado "Fútbol en evolución" que incluya a equipos del interior que hoy no disputan el campeonato local, y se pondrá en funcionamiento a principios del año próximo.

Estas medidas, aún pudiendo ser juzgadas como insuficientes e injustas, constituyen un gran paso en el reconocimiento hacia las mujeres dentro del fútbol. Este logro, como toda gran conquista, forma parte de una larga historia de lucha colectiva, de la cual una de las caras más visibles es, por estas horas, la renombrada Macarena Sánchez (quien en un hecho sin precedentes denunció a la AFA al ser echada a mitad del torneo de su Club UAI Urquiza). Pero también, sumado al coraje de Maca Sánchez pese el coraje y la valentía de las pioneras de este deporte que en una época donde estaba hasta mal visto que las mujeres asistieran a los estadios, disputaron el poco conocido mundial de fútbol femenino México 1971, donde supieron ganarle un partido a la selección inglesa; están las jugadoras de nuestra selección mayor que sufriendo todo tipo de destratos y no contando con las condiciones mínimas siguen vistiendo la celeste y blanca y van a disputar este año el Mundial de Francia.

Artífices de esta conquista también son las jugadoras que continúan en sus clubes a pesar de las ninguneadas y malos tratos, como también las pibas que se paran en la cancha de su barrio y entienden que ese es un acto de apropiación bien político, que jugar al fútbol lejos de ser un pasatiempo pasajero es parte indisoluble de su vida y ahora sí, un día puede ser su trabajo. Pero no sólo esto es una gran conquista para el fútbol femenino, es entonces también un avance para el amplio movimiento feminista que en tanto movimiento político con la denominada ola verde, continua marcando la agenda en nuestro país. Si feminismo es, parafraseando una célebre frase "cambiar todo lo que deba ser cambiado", transformar cada ámbito, el fútbol no podía estar exento, sí el fútbol ese deporte constructor de masculinidades en donde hasta no hace mucho tiempo pensar que un club de primera tuviera una presidenta mujer sonaba a imposible.

Será que realmente las mujeres no se callan más, que no están dispuestas a seguir sufriendo la violencia de ser invisibilizadas, que se cansaron de la naturalización de que ciertos ámbitos (como al que nos referimos) siempre serían regidos por lógicas machistas, que luchan por decidir siempre sobre sus propios cuerpos y cómo habitarlos.

Todavía queda mucho por recorrer, por conquistar, por seguir cuestionando; quizá pensar la necesidad de abrir la cancha: de la participación de identidades de género disidentes o no binarias, que continúan siendo excluidxs y el deporte no es un ámbito de excepción.

Citando una frase que salió de las asistentes al taller de "Mujeres y Fútbol" en el pasado Encuentro de Mujeres celebrado en Trelew: (el patriarcado) ¡Se va a caer a pelotazos!

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