En primera persona
Memorias desde el “Pozo de Quilmes”
Miércoles 25 de julio de 2018, por Néstor Rojas *
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Nuestra construcción es la memoria desde las raíces y el orígen plurinacional de nuestros pueblos, nuestro compromiso honrar tantas voluntades generosas.

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Quilmes, para el dios mercado: “el sabor del encuentro”. Para nosotros un pueblo, con profundas raíces en el pasado de mujeres y hombres que no aceptaron vivir de rodillas, pagaron con la dignidad de sus propias vidas las derrotas, combatiendo con abismales diferencias por sus propios destinos desde la actual región del NOA. Enfrentando desde el coraje la barbarie colonialista en nuestras tierras de América.

Se cuenta y se vocea “que los pueblos que no construyen su propia memoria se condenan a reiterar sus fracasos”. Quien redacta esta nota también considera pertinente destacar que emplear conocimientos y saberes para que importantes sectores de la sociedad olviden, es anestesiar el pensamiento crítico popular, es muy bien pagado por los sectores concentrados de poder.

Trabajar de “olvidador” es una de las “profesiones” de mayor rentabilidad (no hay pretensión de comunicar novedades con estas afirmaciones, si de analizar como las enfrentamos). Ser sobreviviente, haber vivido en “las entrañas del monstruo” entre ellos el “Pozo de Quilmes” es un compromiso ineludible para quien escribe.

Sostienen historiadores, que la historia no admite comparaciones. Pero cuando decimos “Pozo de Quilmes”. Cuando indagamos en el sentido real de la palabra Quilmes, del pueblo que habitó los Valles Calchaquíes, no podemos dejar de vincular y relacionar al Centro Clandestino de Detención y Exterminio “Pozo de Quilmes” con crímenes aberrantes, devastación, desnaturalización, crímenes de lesa humanidad, genocidio. La gran maestra que es la historia nos muestra que “Pozo” y “Quilmes” Tienen un contenido histórico común de rebeldías y rebeliones sofocadas con el extremo recurso del genocidio.

Cuando el Gobernador de Tucumán sometió militarmente a los pueblos de los Valles Calchaquíes y como castigo a su tenaz resistencia ordeno que encadenaran a cientos de seres humanos, mujeres y hombres, que fueron arrastrados por más de mil kilómetros hasta el actual Quilmes. Se trataba del gobernador del Rey de España en Tucumán, Alonso Mercado y Villacorta en el año 1666. Transcurrido algo más de trescientos años, el Gobernador también de la provincia de Tucumán en ejecución del terrorismo de estado Antonio Bussi instalo centros de torturas y exterminio que podrían empalidecer a la propia “Inquisición”, como la “Escuelita de Famailla”. La Fosa común que conocemos como el “Pozo de Vargas”, tantos sitios y metodologías para atormentar y asesinar personas. Que se trataba de Militantes populares que pretendían una sociedad más justa. Alonso Mercado y Villacorta Gobernador, en obediencia debida al Rey de España y Antonio Bussi gobernador, en obediencia y convicción a la Junta Militar que ordenaba el general Videla, en épocas y coyunturas distintas, no fueron muy distintos uno del otro ante los conflictos álgidos de la lucha de clases sociales, para hacer prevalecer los privilegios de los más poderosos y someter pueblos por generaciones.

Cuantos Camps, cuantos Santiago Omar Riveros estuvieron al acecho para capturar al Cacique José Calchaquí.

Cuales pudieran ser las diferencias entre el Licenciado Bartolomé de Pinto que en 1667 era el párroco de la “Exaltación de la Santa Cruz”, que regimentaba la “Reducción de la Santa Cruz” (actual catedral de Quilmes) donde explotaban la mano de obra de “Los Quilmes” y trataba de “Cristianizarlos” como Von Vernich párroco buscaba arrepentimiento de “detenidos desaparecidos” en el “Pozo de Quilmes”.

“El Pozo de Quilmes” habita una geografía, línea histórica de resistencia popular, de rebeldía y de rebeliones. De las Isabella Valenzi que fueron arrastradas a parir clandestinamente. Como las Nélida Sosa de Forti arrojada a la tortura con sus hijos, que recorrió el camino inverso de los Quilmes, la llevaron encadenada del “Pozo” al Tucumán del general Bussi. De tanta mujer pariendo encadenada ante los verdugos y los chacales sueltos. Cuanto Verges falsificando identidades. Una historia de luchas protagonistas y verdugos, de militantes de la vida movilizados por el desprecio a las injusticias.

“El Pozo” Fue mucho más que el esquema de la territorializacion y zonificación del genocidio, que el engranaje de la maquinaria definió como zona 1, Area 111 del “Circuito Camps”, que se ramifico como tentáculos de la muerte en 29 CCD. Controlando desde un organigrama superior a 10 millones de personas en la Zona 1. Pero también fue la guarida del “Águila ladrona” disfrazada en “Plan de ser Cóndor”. Cuantas y cuantos compatriotas de Chile y Uruguay transitaron su calvario por allí padeciendo la ferocidad de verdugos que patrullaban las fronteras ideológicas que sus patrones ordenaban. El “Pozo de Quilmes” fue junto a alrededor de 500 Centros Clandestinos de Detención. El terrorismo de estado mismo, el recurso extremo de las clases dominantes, de un puñado de apellidos beneficiarios de crímenes impunes, que facilitaron el arrebato y el saqueo a pueblos y naciones.

No se trata de un “bache”, es la esquina situada en Allisn Bell y Garibaldi pasado genocida y presente con memoria. Sitio apropiado y recomendable de ser conocido, honrando la vida como el valor supremo a ser respetado, honrando a cientos de mujeres y hombres, jóvenes “detenidos desaparecidos”, donde fue la “Brigada de Quilmes”.

No olvidar es un principio esencial para quienes militamos con los mismos sueños que lo hicieron los 30 mil compañeras y compañeros con cuyos objetivos de lucha nos identificamos.

Néstor Rojas: El 6 de agosto de 1975 fue sacado del “Pozo de Quilmes” y legalizado como preso político. Recuperando la libertad tras más de 8 años de estar prisionero en distintos campos de concentración y cárceles.

* Militante de la CTA Autónoma

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