Volviendo al Fondo
Viernes 8 de junio de 2018, por Adolfo Aguirre *
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La decisión del gobierno nacional argentino de recurrir a un préstamo del Fondo Monetario Internacional es la coronación de un modelo económico fallido y nefasto para la clase trabajadora argentina.

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* Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Coordinador del Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud de la Provincia de Buenos Aires

La política económica del gobierno de Macri ha seguido un camino de coherencia total: ha transferido cantidades extraordinarias de recursos desde los bolsillos de los y las trabajadores y trabajadoras hacia las arcas de las grandes compañías transnacionales que operan en el país, buscando el privilegio de los negocios financieros especulativos en lugar de fomentar la actividad económica real.

Bajo el pretexto del sinceramiento de tarifas y el gasto público extraordinario a reducir, el plan económico de Cambiemos ha resultado en la imposición de pautas salariales a la baja, criminalización y persecución de líderes sociales y organizaciones sindicales que pelean frente al recorte de derechos y devaluación monetaria.

Nada de esto se aleja de las pautas ideológicas que maneja la cúpula de las grandes instituciones financieras internacionales. Reducción del déficit sin reformas fiscales progresivas que atacan sobre todo los salarios públicos, jubilaciones, prestaciones sociales y transferencias a las provincias.

La crisis financiera mundial del año 2008 ha demostrado diez años después la incapacidad de las recetas propuestas por el FMI junto con el Banco Mundial para revertir la inequidad y desigualdad así como la concentración de la riqueza, que se han acelerado cada vez más y han significado la pérdida de soberanía para los Estados que se subordinaron a sus requisitos. Por eso la legitimidad y efectividad de estas instituciones para contribuir al crecimiento económico y el desarrollo, de acuerdo a los resultados históricos recientes como el caso de Grecia, ronda entre nula y escasa.

Por otra parte, y más concretamente, este acuerdo de stand by por 50 mil millones de dólares justifica y prevé la profundización del recorte de gasto público que alienta el gobierno nacional y que se complementa con una fuerte recesión en la economía real. El acuerdo incluye cláusulas que prevén aumentar los recortes en caso de que la situación socioeconómica empeore más de lo previsto. A su vez, para ejecutar satisfactoriamente su plan económico, el gobierno plantea la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central para darle una mayor independencia y orientarlo exclusivamente hacia la lucha contra la inflación sin preocuparse por el empleo y el crecimiento económico.

Como trabajadores y trabajadoras pensamos que el acercamiento al FMI y su celebrado préstamo es ni más ni menos que un salvavidas de plomo que a fin de cuentas no resuelve los problemas de una matriz económica nacional caracterizada por la primarización y el alto impacto ambiental, el escaso incentivo a la pequeña y gran industrializa, el predominio de los agentes financieros por sobre la economía real y la estructura impositiva regresiva que cae sobre las espaldas de los que menos tienen. Sin un viraje en la matriz productiva que contemple la generación de trabajo de calidad y sustentable ambientalmente sobre la base de la defensa del interés soberano de nuestro pueblo no hay desarrollo posible.

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