Despedidos en la Fábrica Militar de Villa María
Testimonios en primera persona
Miércoles 27 de diciembre de 2017, por Corresponsalía Villa María *
Enviar la referencia de este documento por email Versión para imprimir de este documento

Tres trabajadores cuentan lo que están atravesando tras ser echados de la Fábrica Militar de Villa María, Córdoba. Los testimonios de Carolina Guida; Carlos Sánchez y Sofía Destéfanis.

Compartir este articulo:

Carolina Guida (43), vecina del barrio Parque Norte, es química industrial e ingresó con contratos en el año 2001 a la Fábrica. “Primero en el laboratorio de análisis de materias primas y luego, con mi jefe en la planta de dinamita, nitroglicerina, explosivos pulverulentos y barro inerte”, señaló. Es la única mujer en la planta.

“Entre 2008 y 2012 viajé semanas enteras porque estaba mucho en minería. Estuve en las minas de San Juan desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche, me he tenido que quedar a dormir en la misma mina, pasé hasta 12 horas bajo la nieve. También trabajamos en la puesta en marcha de Jáchal, viajando, dejando solos a mis hijos”, dijo esta mujer, que es jefa de familia y el viernes se enteró que está en la lista de los despedidos del polvorín.

Su drama no pasa solo por la falta de empleo, sino que se agrava por su situación de salud. “En 2014 me detectaron el cáncer. Me operé y volví a trabajar, sabiendo que me esperaban las sesiones de quimio y rayos. Sigo en tratamiento y si bien podría haberme tomado licencias prolongadas, ni se me ocurrió. No me gusta faltar, no llego tarde. Por eso digo que el que me hizo esto a mí…”, expresó, sin poder concluir por las lágrimas y el dolor, la frase.

“Yo cuidé mucho el trabajo”

Carlos Sánchez (36) ingresó el 1 de julio de 2013 a la Fábrica Militar. “Trabajo desde los ocho años y es la primera vez que tuve un trabajo en blanco, digno”, dijo este vecino del barrio El Vallecito, de Villa Nueva, padre de cinco hijos cuyas edades oscilan entre los 13 años y los 6 meses.

Pregunta en el gremio si los que hicieron la lista de despedidos miraron los legajos: “No entiendo, no llegué nunca tarde, si falté fue por un accidente, nunca peleé con un compañero. Me llama la atención”, dice, sin encontrar explicación a su despido. “Caiga piedra o llueva voy a trabajar. El dolor mío es que la vez que tuve un trabajo en blanco, con dignidad para mi familia, me dejan así, sin nada.”, agrega, sin poder contener el llanto.

“Siento mucha impotencia, yo cuidé el trabajo”, agrega. “Cuando hablaban de despidos pensé que era para la gente que faltaba, que mentía o que presentaba un certificado trucho, pero no fue así.", señala. En el sector en el que se desempeña son alrededor de 20. El fue el único despedido de esa área. “El lunes voy a ir, porque no recibí ningún telegrama. No sé, espero que se den cuenta que es injusto.”, plantea.

Sin explicación

Sofía Destéfanis (29), vecina del barrio Lamadrid, está cuidando a su hijo de un año y tres meses que está enfermo. Fue una de las despedidas de la Fábrica Militar. Sus padres hablan por ella y aseguran que van a luchar hasta que el Gobierno dé marcha atrás con esa decisión.

“Mi hija no ingresó por acomodo. Ganó el concurso y después pasó todas las otras instancias, como el análisis de perfil y el psicológico. Es muy responsable, nunca falta, no llega tarde. Eso más bronca te da”, planteó su mamá, Adela Pérez, quien estaba acompañada por su esposo, también trabajador de la Fábrica.

“Lo que más me parece contradictorio es que hace dos meses le dieron un crédito hipotecario por el Procrear. Se lo dieron a 30 años con el recibo de sueldo de la Fábrica. Le dieron una mano con el crédito y después le cortaron la cabeza dejándola sin trabajo. Además, ella puso todos sus ahorros para pagar el 10% de la vivienda, porque no te dan el 100% en el banco. Hasta eso le quitaron: sus ahorros y su empleo”.

El papá de Sofía fue el que tuvo que darle la noticia: “Cuando ingresó le dije: Sofía, entraste a la Fábrica. Ayer (por el viernes) le tuve que decir que la echaron.”, relató.

Dijo que su hija se desempeñaba con él en el sector de Inspección de Calidad en el que eran tres personas: “Echaron a los dos jóvenes y quedé yo solo, que me estoy por jubilar”, dijo.

Fuente: www.eldiariocba.com.ar

* Equipo de Comunicación de la CTA Villa María

sitio desarrollado en SPIP