Jubileo
Miércoles 20 de septiembre de 2017, por Juan Carlos Giuliani *
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Tarde de miércoles. Buenos Aires es un horno. El estrépito de autos y gente raya el asfalto en Rivadavia y Callao. Frente al Congreso de la Nación es posible identificar la fuente del bullicio que se esparce por los altoparlantes. Allí están los jubilados. Nuestros viejos reclamando. Reclamando por tanta injusticia. Un reclamo urgente, porque no les sobra hilo en el carretel.

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* Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA

Llevan más de 1.300 miércoles repitiendo hasta la afonía el rito de levantar la bandera de la dignidad. Un ejemplo frente a tanta claudicación dando vueltas. Una bofetada en el rostro de los campeones del posibilismo y la resignación.

Su lucha indoblegable logró varias reivindicaciones. La reforma parcial del Sistema Previsional, que introdujo como principal novedad la posibilidad de que los aportantes puedan elegir pasarse del sistema de capitalización al de reparto, constituyó un módico avance en esta larga y desigual lucha. Este paso, necesario aunque insuficiente, es hijo de los que no aflojaron.

Gracias a los que no bajaron nunca los brazos, a los que alzaron su voz cuando sólo campeaba el silencio, a los que se animaron a reunir un millón de firmas en defensa del Sistema Estatal de Reparto para todos los argentinos y a los que resisten sin dar tregua, se pudo reestatizar el sistema jubilatorio derogando la figura de las nefastas Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP).

La sanción de esa normativa demostró, una vez más, que es mentira que no se pueda cambiar el actual estado de cosas. Como quedó al descubierto cuando el Congreso de la Nación aprobó en octubre del año 2010 la ley que garantizaba el 82 por ciento móvil para la jubilación mínima, vetada, con la velocidad de un rayo, por la entonces Presidenta Cristina Fernández con el argumento de que era una "ley de quiebra del Estado".

En el camino de recuperación de fuerza propia organizada, será mucho más factible dar la pelea de fondo para que, como reza la Constitución Nacional, la Seguridad Social sea un derecho humano fundamental, organizada y garantizada por el Estado.

Fundamentalmente, teniendo en cuenta que en la actualidad el Sistema Estatal de Reparto vuelve a ser puesto en tela de juicio por los gurúes del Gobierno que prometen una Reforma Previsional para después de las elecciones de octubre.

Jubileo, júbilo, jubilación. Los miércoles de la dignidad se reproducen para ganar alguna vez el momento del reposo, de la paz, de la armonía.

Conmueve la sabia rebeldía de los nadies esos días de miércoles.

Ya llegará la hora de la reivindicación plena para recuperar en tiempo presente la melancolía de los viejos y buenos tiempos.

Como era antes, hace más de cuarenta años. Cuando el Estado de Bienestar no había sido sacrificado en el altar del neoliberalismo.

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