Rosalía
Viernes 11 de agosto de 2017, por Carlos del Frade *
Enviar la referencia de este documento por email Versión para imprimir de este documento

Rosalía Jara tenía solamente dieciocho años y el sábado primero de julio de 2017, en Fortín Olmos, allí donde creció como pudo, desapareció sin dejar demasiado rastro.

Compartir este articulo:

* Periodista. Agencia de Noticias Pelota de Trapo (APE)

Cuatro movilizaciones ya lleva hecha la comunidad de Fortín Olmos. Tres en su pequeña geografía de pueblo del norte profundo santafesino, de menos de dos mil quinientos habitantes, y una más en Vera, la ciudad cabecera del departamento homónimo, reclamando justicia y que Rosalía aparezca con vida, porque con vida se la llevaron.

De acuerdo a las informaciones aparecidas en los portales informativos de aquella región, las búsquedas continúan pero “los resultados volvieron a ser negativos a pesar de que se incorporaron canes especiales de la policía. Con el profesor Juan Valdez, detenido pero sin que haya declarado, el misterio sobre la suerte de Rosalía es cada vez mayor”, apuntan las informaciones.

Agregan que “ya son 34 días los que lleva desaparecida, y los intensos rastrillajes efectuados en todo el distrito de Olmos fueron infructuosos. No se hallaron rastros de ningún tipo, ni marcas, ni huellas. Nada. Con este panorama desolador, fuentes consultadas extrajudiciales pero cercanas al caso se inclinan cada vez a pensar que la joven pudo haber sido captada por una red de trata de personas”, sostienen los medios de la zona.

Santiago Díaz, oriundo de Laguna Paiva, trabaja para la brigada Rik Killers, con intervención canina de Chile y para la brigada internacional Topos de México, es quién encabezó los rastrillajes con sus dos perros, un macho labrador cruza braco alemán llamado “Space”, entrenado para buscar rastros de personas sin vida y una hembra de la misma raza, llamada “Laika”, entrenada para buscar personas con y sin vida.

- En esta oportunidad es bastante complejo el trabajo ya que no tenemos un lugar específico donde centrar la búsqueda, y más aun teniendo en cuenta que es muy amplia y boscosa la zona a rastrillar- agregaba Díaz.

Además de la tarea realizada con los perros, en la jornada de este sábado, también de sumó la colaboración de un grupo de vecinos del pueblo que buscaron en forma pedestre y montados en caballos, añadían las noticias.

Pero además de la bronca, el miedo, la confusión y la ola de rumores, hay organización popular para que no se repitan estos hechos, para que no se naturalicen las desapariciones de chicas como Rosalía.

En la tarde del lunes 31 de julio, decenas de personas se reunieron en el salón de usos múltiples de la Escuela de Enseñanza Medida “Gastón Gori”, de Fortín Olmos, para intentar poner en palabras las sensaciones que atraviesan a la comunidad.

“Nada por aquí, nada por allá. Rosalía no está”, dice el papel afiche colocado sobre la pared del salón.

Rosalía tiene dieciocho años y una nena, Alma, de solamente dos.

Desde la madrugada del sábado primero de julio no está.

La desaparecieron.

“Ella no es una cosa a la que podemos reemplazar, es una persona, tiene sueños, ilusiones y una vida por vivir, una hija que la extraña, una mamá y amigos que la esperan, un pueblo que la reclama. No desapareció por arte de magia ni por propia voluntad. La desaparecieron manos que no aprendieron que las niñas, las adolescentes, las mujeres, son personas y a las personas no se las debe dañar, lastimar, tirar como basura, desaparecer. Manos que no aprendieron que a las personas las debemos cuidar, respetar y amar”, termina diciendo el papel afiche blanco, escrito con letras negras imprentas y en rojo se repite la frase como estribillo, en rojo fibra: “Nada por aquí, nada por allá. Rosalía no está”, sostenía aquel papel oficio.

Mientras tanto, en el llamado corazón de la cuña boscosa, las hijas y los hijos de Fortín Olmos, volverán a manifestarse para exigir justicia y que dejen de naturalizar los abusos contra las chicas en estos lugares del cosmos, los mismos que alguna vez desgarrara de forma profunda el imperio de La Forestal.

Hoy el dolor y también la dignidad, en la provincia de Santa Fe, están en este punto perdido en el norte profundo.

sitio desarrollado en SPIP