El gobierno macrista desprecia la Justicia Social
Jueves 13 de julio de 2017, por Daniel Jorajuría *

El ataque que lleva adelante Macri contra los abogados, jueces, dirigentes gremiales y sindicatos no es otra cosa que la ejecución de la acción establecida por la doctrina de la ideología que representa, el neoliberalismo. ¿Cuál es la verdadera intención cuando habla de la “industria del juicio”, de la “mafia de los sindicalistas”?. Cuando ataca a los sindicatos, ataca la legislación laboral y cuando dice: “Tenemos que tener jueces que nos representen”.

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* Secretario Gremial de la CTA

Al influjo de la ideología dominante en el gobierno, no sólo son gravísimos los impactos sociales de su política económica sino que para profundizar avanza también sobre las instituciones fundamentales como las jurídicas. Estamos hablando de la penetración de esa ideología en la Justicia del Trabajo.

Para enfrentar este modelo de gestión en el que el Estado deja cada vez más desprotegidos a los trabajadores con el fin de optimizar y garantizar los intereses de las corporaciones económicas; es bueno refrescar algunos conceptos.

Todos sabemos que el contrato laboral constituye una relación esencialmente desigual, entre una parte poderosa y otra con menos poder. Así las leyes laborales se conciben como protección al más débil frente a los abusos del otro, por tanto la Justicia Laboral es la “garante” de la reparación de la desigualdad en esta relación.

Por ello, los tribunales no deben impartir cualquier tipo de decisiones si no impartir decisiones de justicia, implícitamente de Justicia social.

El propósito del Derecho del Trabajo es la Justicia Social que implica el aseguramiento de la igualdad de oportunidades a través de la cual los individuos puedan afianzar sus derechos políticos, económicos y sociales. En cambio, los exponentes del neoliberalismo sostienen que “la asignación de los recursos debe resultar del libre juego de las fuerzas del mercado”.

Pero, qué más espontáneo que el derecho del trabajo que ha surgido del propio juego de las acciones sociales; así ha sido con los sindicatos, la huelga, los acuerdos colectivos han existido mucho antes de que fueran legalizados y fueron el producto espontáneo de la convivencia, que le puso freno a la prepotencia de los patrones.

Ellos no tienen preocupación por la “Justicia Social”. Su concepción de moral se limita a la libertad de los individuos, sin contar para nada las realidades sociales que sufren los trabajadores. Quieren abolir la pobreza y generan cada vez más pobres.

La Justicia Social es un imperativo del Derecho Universal presente en: la Constitución de la O.I.T ,la Declaración de Filadelfia de 1944, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el artículo11 de la LCT y jamás debemos dejarla de lado aunque los neoliberales no quieran respetarla.

Este gobierno lleva sus ideas hasta las últimas consecuencias; y el neoliberalismo no tiene una doctrina meramente académica, sino que está dirigida a acciones concretas contra los trabajadores, a saber:

- Rechazan la idea de la libertad sindical restringiendo el derecho colectivo de los trabajadores, pero por otro lado liberan a las empresas y a los mercados.

- Rechazan el Derecho de Huelga y todos los medios de acción sindical, sin embargo, nada dicen de los lockaut patronales (AGR-Clarín, Pepsico etc.)

- Les repugnan las leyes laborales y quieren eliminarlas al tiempo que proclaman la seguridad jurídica para tranquilidad de los potenciales inversores.

- Atacan a los jueces laborales y su jurisprudencia cuando protegen a los trabajadores y no cuando protegen a las patronales.

- En definitiva rechazan la Justicia Social.

Por todo ello y ante este ataque sistemático a abogados, jueces, fiscales, dirigentes y trabajadores decimos que, los derechos aún no han sido conculcados; que los derechos fundamentales están vigentes; que el principio pro-operario sigue rigiendo y que la justicia social, aunque ellos la desprecien, seguirá siendo nuestro objetivo fundamental sin la cual no habrá paz social.

En este año electoral, los trabajadores tenemos una oportunidad para expresarnos y la responsabilidad ineludible de respaldar en las urnas las instituciones del trabajo y sus contenidos, logrados durante más de un siglo de luchas, votando a candidatos que, como trabajadores y dirigentes, han defendido siempre estos principios.

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