El “Infierno”, el doble discurso y la “Sin Justicia”
Domingo 14 de mayo de 2017, por Manuel Gaggero *
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Entre los años 1304 y 1307 se publicó la obra cumbre de la literatura universal “La Divina Comedia” escrita por Dante Alighieri definida, por su propio autor, como “drama–comedia”. La misma, marcó la transición del pensamiento medieval al renacentista.

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* Abogado, periodista y escritor. Ex director del diario "El Mundo" y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”

La primera parte, titulada “El Infierno”, describe el descenso a las “sombras” del personaje que se encuentra con decenas de personas que sufren brutales torturas como castigo por supuestas falta cometidas.

Ese “Infierno” es el que comenzó a vivir Jaime Dri cuando fue secuestrado en diciembre de 1977 y luego de permanecer en cautiverio, brutalmente torturado, trasladado a la Escuela de Mecánica de la Armada donde persistieron los tratos crueles y aberrantes.

En los 70 fue electo diputado provincial en su provincia de adopción -El Chaco- y tuvo un desempeño destacado en la Legislatura Provincial.

Cuando comenzó la “noche y niebla” siguió militando en la Tendencia Revolucionaria del Peronismo y pasó a la clandestinidad.

Desde que fuera detenido y permaneciera horas y días, horas y días inconsciente por las largas sesiones de picana a las que era sometido, se juramentó que debía fugarse. En ese delirio, que fue construyendo el genocida Massera y su entorno detrás de los muros del campo de exterminio instalado en la ESMA sobre la posibilidad de conformar un movimiento político que lo llevara a la presidencia, jugaban algún rol los militantes históricos más destacados que estaban secuestrados.

Esto los llevó a estos “iluminados” miembros de la Marina, a llegar a algunos acuerdos con los narcotraficantes que hicieron que el “Almirante” ingresara un importante cargamento de cocaína por el puerto de Santa Fe.

Entre los elegidos para participar de ese “Tercer Movimiento Histórico” estaba nuestro amigo y compañero Jaime. A mediados del año 1978, en plena contraofensiva de Montoneros, fue trasladado a la frontera con Paraguay para que “marcara” a los compañeros que pudieran pasar por la misma.

Ese era el momento indicado para la fuga. Lo convenció a un gendarme de cruzar a la Nación de Gaspar Francia para comprar cigarrillos importados y cuando estaba en la Nación Guaraní lo redujo a trompadas y, con la ayuda del gobierno del General Omar Torrijos, se refugió en Panamá.

Desde ese país viajó a París donde lo esperábamos nosotros, los integrantes de la Comisión Argentina de Derechos Humanos, y organizamos una presentación en la Asamblea Nacional Francesa con el apoyo de la compañera de François Mitterand, Danielle, y del Partido Socialista Francés.

Su testimonio fue clave para que apurara la CIDH su viaje a Buenos Aires y para que en julio del año siguiente la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, reunida en Ginebra, condenara por primera vez, y con la sola oposición del representante de la URSS, a la Dictadura Cívico Militar.

Posteriormente, el extraordinario periodista y escritor Miguel Bonasso le dio encarnadura al cautiverio de Jaime Dri en un libro clave para entender al terrorismo de Estado: “Recuerdos de la Muerte”.

Cuando se restableció la “democracia encarcelada” en la que vivimos desde 1983 y se dictaron las leyes reparatorias a las que se había obligado la Nación Argentina al suscribir la Convención Americana de Derechos Humanos -Pacto de San José- nuestro compañero, como los familiares de las víctimas de las desapariciones forzadas y los que habían sufrido cárceles, tortura y exilio, inició la solicitud de indemnización.

Insolitamente en el reclamo administrativo sólo se le reconoció el período en que estuvo secuestrado y no el que, para salvar su vida, se tuvo que refugiar en el exterior contrariando expresos fallos en contrario (“Bufano” y “Vaca Narvaja”).

Siguió reiterando su petición y finalmente el entonces Ministro de Justicia del Presidente Néstor Kichner, Horacio Rosatti, el mismo que, como integrante de la Corte Suprema acaba de impulsar la concesión del beneficio del 2 por 1 a un represor, dio por cerrada la vía administrativa.

Empieza a aparecer el doble discurso. Nadie ha señalado en estos días que este personaje que hoy integra el Máximo Tribunal fue intendente de Santa Fe por el Partido Justicialista y luego formó parte del gabinete de la primera etapa de la pomposamente llamada “Década Ganada”.

Al mismo tiempo, en una visita que hiciera Cristina Fernández al Brasil comentó, en una conferencia de prensa, que el testimonio de Jaime Dri era desgarrador y que su libro de cabecera era “Recuerdos de la Muerte”.

Simultáneamente, sus funcionarios le negaban el total de la alicaída reparación.

En el 2005 iniciamos un juicio ante el Contencioso Administrativo N° 1 reclamando la reparación que legítimamente le correspondía.

Aportamos abundante prueba, entre otros, los testimonios invalorables de Miguel Bonasso, Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Mattarollo.

El informe de la perito psicóloga que entrevistó a nuestro compañero describió el verdadero “Infierno del Dante” que había atravesado y sus secuelas.

Luego de 12 años y en un fallo inexplicable, sin analizar el caso, ni la prueba aportada, el juez Enrique Lavié Pico y los camaristas de la Sala I, en menos de 10 páginas optan por considerar que el reclamo está prescripto.

Este es un ejemplo más de la “Sin Justicia” que impera en el país desde mucho antes que asumiera el gobierno Mauricio Macri.

Acabamos de plantear el recurso extraordinario ante la Corte.

¿Qué opinarán estos cortesanos: El abogado de “Clarín”, del diario “La Nación”, de la Sociedad Rural, de Cablevisión y de otras empresas monopólicas, Carlos Rosenkrantz, ex Rector de la Universidad de San Andrés; y el ex Ministro Kirchnerista, Horacio Rosatti, frente a este justo reclamo?

Veremos.

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