A los compañeros
Viernes 30 de diciembre de 2016, por Juan Carlos Giuliani *
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A todos los que alientan, critican, aportan y mantienen vivo el debate de ideas para que sigamos tratando de explicar lo que nos pasa desde nosotros mismos, sin esperar que los exegetas del sistema se pongan a interpretar los logros y penurias de los trabajadores.

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* Periodista. Vocal de la Comisión Ejecutiva Regional de la CTA Autónoma Río Cuarto. Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA hasta septiembre del 2018.

A los compañeros que no se resignan, que pelean, se organizan y dan testimonio cotidiano de la disputa por la renta con los grupos de poder.

A los trabajadores de la ciudad y el campo, del sector público y privado, en actividad, jubilados, desempleados, cuentapropistas, formales, tercerizados, en “negro” o autogestionarios que, pese a todas las dificultades y contradicciones, siguen creyendo y apostando a que su puesto de lucha y realización está en la CTA Autónoma.

A los jóvenes, que están pidiendo pista para protagonizar este nuevo tiempo. A los viejos, que viven dando testimonio de resistencia y dignidad. A las Madres de Plaza de Mayo, símbolo de la lucha por la justicia y la libertad. A los que ya no están, a los que vendrán para seguir sembrando la semilla de un futuro con pan, trabajo y felicidad. A los Chicos del Pueblo, que siguen denunciando que el Hambre es un Crimen.

A los que descreen de la neutralidad con la que disfrazan su discurso manipulador los que mandan.

A los miles de militantes de todos los rincones del país que participan todos los días en acciones concretas de protagonismo popular y le ponen el cuerpo al debate fraterno, haciéndolo como lo hacemos los trabajadores: De cara a los compañeros, en primera persona, apuntando al porvenir, reasegurando la unidad de clase, sin conceder ninguna tregua en la lucha contra los grupos oligárquicos.

A los que se movilizan para que las cosas cambien. A los que expresan a viva voz, o en silencio y anónimamente, la voluntad de ser CTA. A los que ejercitan la pasión militante y sienten –en cuerpo y alma- la sensación de estar demostrando, una vez más, nuestra infatigable capacidad de reinventarnos.

A los que apuestan a la perspectiva del reencuentro con lo mejor de nosotros mismos y sienten que estamos protagonizando un nuevo tiempo. A los que intentan aportar a la radiografía colectiva de lo que nos pasa en esta etapa compleja, contradictoria, de revanchismo patronal, de mucha discusión, crítica y autocrítica para mejor proveer al reagrupamiento del Movimiento Popular.

A los que ratifican en la práctica cotidiana nuestra decisión de profundizar un nuevo modelo de organización de la clase trabajadora basado en la autonomía de los patrones, los gobiernos y los partidos políticos. Autonomía que no es neutralidad. La neutralidad no existe. Peleamos todos los días para terminar con este sistema injusto y violento. Tenemos muy en claro al enemigo de clase. Apostamos a que, más temprano que tarde, y como dice la vieja canción de la Guerra Civil española, “la tortilla se de vuelta/ que los pobres coman pan/ y los ricos mierda, mierda”.

A los que no se dejan seducir por los cantos de sirena de los profetas del posibilismo, y siguen remando todos los días para poner de pie un nuevo Movimiento Político, Social y Cultural de Liberación.

A los que luchan por una Democracia Participativa, la Soberanía sobre nuestros Bienes Naturales, una justa Distribución de la Riqueza y la Integración Latinoamericana.

A los que bregan por la Emancipación Nacional.

A los que están convencidos de que es posible recuperar un proyecto colectivo de cuño antiimperialista que vuelva a proveer el bienestar del pueblo y la grandeza de la Nación.

A la memoria de nuestros compañeros caídos en la larga lucha por la liberación nacional y social de nuestra Patria.

A los caminantes que militan casa por casa, barrio por barrio, ciudad por ciudad la convocatoria a participar de una nueva experiencia política liberadora en la Argentina.

A los que siguen creyendo que otro país es posible.

A los trabajadores de todos los oficios, generadores de la riqueza de las naciones, que enaltecen la condición humana y no se resignan a habitar un mundo diseñado para unos pocos.

A los compañeros que han decidido transformar el voluntarismo heroico de la resistencia de los ’90 en la voluntad política para no delegar más, para ganar y no para defenderse y construyen protagonismo social con nuestras propias herramientas para gobernarnos.

A los que piensan y accionan en clave de futuro. A 40 años del golpe de Estado que demolió el Estado de Bienestar e implantó a sangre y fuego el modelo neoliberal. A 25 años del “Grito de Burzaco”, nuestro manifiesto fundacional como Central de trabajadores que llegó para quedarse e impugnar el “Unicato” sindical. A quince años de la Consulta Popular del Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO), donde más de tres millones de compatriotas votaron a favor de un shock redistributivo. A ocho años del Primer Encuentro Nacional hacia una Constituyente Social en Jujuy, a cuatro años de los 32 Puntos de la Multisectorial, a un año que la oligarquía nativa llega por primera vez al gobierno por medio del voto, estamos legitimando y haciendo explícita una estrategia integral de poder desde la clase trabajadora.

A los que luchan, se organizan y resisten construyendo unidad y poder popular.

A los que encienden la chispa de la rebeldía de los sumergidos para confrontar con el capitalismo extractivista.

A los que defienden, pregonan y ejercitan la libertad y democracia sindical.

A todos ellos, ¡Felices Fiestas!

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