Hasta siempre Fidel
Jueves 1ro de diciembre de 2016, por Adolfo Aguirre *

Murió Fidel y mucho se ha dicho ya. De la revolución, del socialismo, de cómo enfrentó al imperio y logró erigir a Cuba en un territorio libre de hambre y analfabetismo.

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* Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA Coordinador del Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud de la Provincia de Buenos Aires

Fidel, y los revolucionarios cubanos fueron todo ello. Materialmente lograron lo que pocos: consolidar una sociedad igualitaria, sobrevivir al asedio constante del imperio yankee, y hacer grande a una isla condenada a ser colonia. Simbólicamente hicieron mucho más: mostrarnos a todos que otro mundo es posible, que vale la pena luchar por las ideas, que el capitalismo mata y depreda, que el pueblo puede y debe luchar por una sociedad más justa. Fidel nos habló de dignidad, de intransigencia, de revolución, de cambiar todo lo que deba ser cambiado.

También están los que dicen que en Cuba no se puede elegir, que no se puede comprar, que la gente necesita cosas y no las tiene. No se trata de negar los errores que el proceso revolucionario cubano ha tenido y sigue repitiendo, ni decir que se trata de un mundo feliz donde no existen los desacuerdos. Pero la hipocresía de quien emite críticas al modelo cubano sin referirse a lo que ocurre en los países vecinos donde la intervención estadounidense se hizo fuerte es, por lo menos, llamativa.

Mientras que en la mayoría de los países de Centroamérica la droga y las pandillas matan el futuro de los jóvenes todos los días; mientras los trabajadores y trabajadoras son explotadas en maquilas de origen estadounidense, y el hambre y el analfabetismo condena a los niños a vivir en un mundo sin opciones; en Cuba no hay analfabetismo ni personas que mueran de hambre, ni niños que vivan en la calle, ni narcotráfico que mate a los pibes a la vuelta de la esquina.

En Cuba no hay eso porque ha sido una decisión política de la revolución que esto sea así. Y quizás sea eso lo que no se le perdone a Fidel: que haya mostrado el lado más descarnado del capitalismo al mostrar que es posible que el pueblo viva con dignidad.

Restará saber qué significará la muerte de Fidel en momentos donde el capitalismo en el mundo vuelve a vestirse de su ropaje más cruel, con la derecha gobernando en la región, con la elección de Trump como presidente de los Estados Unidos, con una Europa convulsionada que retoma posiciones fascistas, y con China y Rusia jugando fuerte en la disputa geopolítica.

Muchos dicen que con Fidel se terminó el largo siglo XX, porque fue uno de los protagonistas de la lucha que signó ese siglo entre dos sistemas económica, social y políticamente antagónicos. Pero lo que no se termina con Fidel, es la dignidad y el espíritu combativo del pueblo que seguirá luchando hasta la victoria, ¡siempre!

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