Nuestro Norte es el Sur
Lunes 6 de junio de 2016, por Juan Carlos Giuliani *
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Este 7 de Junio, Día del Trabajador de Prensa, nos encuentra, como siempre, luchando a brazo partido en la disputa de la renta a los grupos económicos propietarios de la inmensa mayoría de los medios de comunicación. En esta ocasión, padeciendo la sangría de puestos de trabajo en la actividad, en línea con las políticas de ajuste, despidos y tarifazos puestas en práctica por el Gobierno de Macri.

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* Periodista. Vocal de la Comisión Ejecutiva Regional de la CTA Autónoma Río Cuarto. Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA hasta septiembre del 2018.

Empresarios inescrupulosos que se llevaron a sus bolsillos las fabulosas ganancias de las generosas pautas oficiales otorgadas por el gobierno anterior, dejaron un tendal de trabajadores en la calle. No solo ellos, por cierto.

A la conducta de vaciadores seriales manifestada por personajes como Spolsky, Garfunkel y cía, se agregan los despidos provocados en empresas de Cristóbal López, el Grupo Olmos, Electroingeniería. Se suman a esta cruzada predadora del trabajo, otros actores del negocio de la comunicación que, aprovechando la bolada, echan gente utilizando la licencia que les otorga el Gobierno Nacional y las administraciones provinciales y municipales que han hecho de las cesantías de personal una "política de Estado" que atraviesa todos los partidos políticos firmantes del "Pacto de Gobernabilidad" del sistema.

En medio de este panorama desalentador, la buena noticia la constituye el afianzamiento de una organización sindical de nuevo tipo, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), que se ha hecho cargo de la situación y lidera la lucha por el trabajo y el salario de los trabajadores de prensa y comunicación de la Capital Federal. Más aún, junto a otras organizaciones gremiales de la actividad originarias de distintas ciudades y provincias del país, organizados como Mesa Nacional de Trabajadores de Prensa, han convocado para el 8 de junio a una movilización en respaldo de múltiples reivindicaciones laborales que partirá desde el Obelisco hasta el Ministerio de Trabajo.

En esta pelea –desigual- el salto cualitativo lo marca el grado de organización alcanzado por los compañeros en cada lugar de trabajo. Desde esa plataforma se construye la libertad y democracia sindical y se interpela el poder de las patronales para demandar nuestros derechos salariales, laborales, de seguridad y medio ambiente.

En muchos lugares del país ni tan siquiera se respeta el piso mínimo que establece el Estatuto del Periodista Profesional (Ley 12908) y el Estatuto del Empleado Administrativo de Empresas Periodísticas. Esa realidad de precarización y flexibilización laboral es la que no nos bancamos y venimos a modificar.

Estas mismas patronales expertas en la superexplotación de los trabajadores de prensa y comunicación, que se llenan la boca con la libertad de prensa -de empresa-, son las que actúan con mano de hierro para disciplinar a los periodistas en la réplica del discurso hegemónico funcional al régimen.

Este dispositivo, utilizado a veces “manu militari” y otras por vías más persuasivas pero igualmente efectivas, naturaliza la práctica de la censura y autocensura, premia a los más obedientes y castiga y manda al freezer a los que se animan a luchar para poder ejercer el derecho a la libertad de expresión prácticamente inexistente en los grandes medios.

A más de treinta y cinco años que la UNESCO publicara el Informe MacBride "Voces Múltiples, Un Solo Mundo" para promover un nuevo orden comunicacional y desarrollar un nuevo equilibrio en el ámbito de la información, un puñado de mega corporaciones económicas controla la mayoría de los medios de comunicación del mundo, a través de los cuales difunde el discurso único de la globalización capitalista.

La proliferación de medios barriales, locales, regionales, comunitarios en los diferentes soportes que actualmente habilita el desarrollo tecnológico, va forjando la articulación, todavía incipiente y deficitaria, de una red de comunicación popular que se erige como el mejor antídoto al oligopolio comunicacional, promueve la comunicación propia y contribuye a romper el cerco informativo.

Después de dar testimonio de lucha por una nueva Ley de Medios desde el retorno de la democracia, como miembros fundadores de la Coalición por una Radiodifusión Democrática redactora en 2004 de los 21 puntos que sirvieron de sustento argumental a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en 2009 -derogada de un plumazo por el Gobierno de Macri a poco de asumir- alentamos y participamos junto a más de cien organizaciones sociales, académicas, sindicales, políticas y culturales nucleadas en la renovada Coalición por una Radiodifusión Democrática para resistir el avasallamiento de las corporaciones, poner otra vez el tema en debate y garantizar que la multiplicidad de voces sea un derecho del pueblo.

La objetividad y, por tanto, la neutralidad no existen. Cada uno es cada cual y opina según su concepción del mundo, la gente y las cosas. En mi condición de trabajador de la comunicación escribo con absoluta pasión y subjetividad, descreído de la imparcialidad con la que disfrazan su discurso resignado y posibilista los corifeos del sistema.

Somos artesanos de un oficio que tiene, desde sus orígenes, múltiples ejemplos de entrega y compromiso con la causa de la clase trabajadora. No está de más recordar que entre los Mártires de Chicago figuran tres periodistas: Adolf Fischer, alemán, 30 años; Albert Parsons, estadounidense, 39 años y Hessois Auguste Spies, alemán, 31 años.

El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. "¿Por qué se han de ocultar a las Provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península?... Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal, con el título de la Gazeta de Buenos Ayres", escribió de su puño y letra.

Pertenecemos a un gremio castigado, perseguido, silenciado: Durante la dictadura oligárquico-militar se registraron más de cien trabajadores de prensa y comunicación detenidos-desaparecidos por su resistencia a la tiranía.

El 7 de junio de 1810 una Buenos Aires convulsionada leía por vez primera La Gazeta, portavoz de la emancipación nacional. Nuestro mejor homenaje, pues, consiste en rescatar su ejemplo libertario.

La entera humanidad es la que está en juego. Treinta y seis años después del Informe MacBride queda una certeza: Nuestro Norte es el Sur.

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