Trabajadores de prensa: Unidad de acción en defensa propia
Martes 15 de marzo de 2016, por Carlos Saglul *
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Desde sus primeros días el gobierno de Mauricio Macri mostró como entiende que el Estado debe encargarse del reparto de la riqueza. Para “enfrentar el déficit fiscal” se concretaron miles de despidos al tiempo que se destinaban 120 mil millones de pesos al campo, 6.500 millones de dólares a los fondos buitres, anunciaba la suba de tarifas de gas, electricidad; el transporte público y la inflación reducía los salarios. “El déficit fiscal” cuando es para los amigos no es gasto sino inversión.

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* Secretario Adjunto del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA)

El gremio de prensa fue uno de los más afectados por el ajuste en el Presupuesto Público que incluyó la pauta publicitaria, en su momento transformada en un jugoso negocio para los grupos empresarios K como los Olmos (Alejandro y Raúl), Grupo XXIII (Sergio Szpolski), Electroingeniería (Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta) e Indalo (Cristóbal López) entre otros. El retiro de la pauta publicitaria del gobierno no tardó en convertirse en despidos en Crónica, BAE y CN23.

Tiempo Argentino, muchas ediciones locales de El Argentino y Radio América quedaron en una situación incierta que los pone al borde del cierre, situación que también afecta entre otros medios al Buenos Aires Herald, La Mañana de Córdoba, El Patagónico de Comodoro Rivadavia. No es menos incierta la situación del Canal 360 en venta, la revista Siete Días o medios directamente financiados desde el Estado como Radio Madre.

Los miles de despidos entre los trabajadores estatales dieron piedra libre a las cesantías masivas en el sector privado. Está claro que el Ministerio de Trabajo tiene orden de no intervenir. Tiempo Argentino y Radio América son el ejemplo más claro. Ambos medios aparecen totalmente abandonados por sus dueños y de no ser por los trabajadores que los mantienen tomados, ya ni siquiera tendrían servicios básicos como agua y luz que dejaron de ser pagados desde hace meses.

En estos días, la cartera laboral suele llamar a la policía pero no para hacer comparecer a atorrantes como Szpolski sino para amedrentar a los delegados obreros cuando se ponen cabreros ante tanta burla. Ante la inacción de Trabajo, la impunidad es absoluta, López le “cede” sus medios de comunicación a su socio Fabián de Sousa, después que Szpolski –como si se tratara de un papa caliente- le traspasará a él parte de sus empresas, al igual que a otro ignoto empresario de apellido Martínez.

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), el CiSPren de Córdoba –los gremios mayoritarios de la actividad- junto a otras organizaciones de prensa del país, nucleadas tanto en la FATPREN como en FETRACCOM, o sin alineamiento alguno, enfrentan el desafío urgente de unirse para dar la pelea contra el ajuste en marcha. Las conversaciones existen. Queda poco espacio para la duda. No es tiempo de amor, sino de buscar la unidad de la clase en defensa propia.

Los cambios estructurales que lleva adelante este nuevo turno del neoliberalismo en el gobierno no pueden ser más graves: Despidos, baja salarial, flexibilización laboral. Las organizaciones obreras no tienen otra posibilidad de resistir que la unidad. Nadie sabe dónde se detendrá el ajuste aunque sí quienes son los únicos que pueden hacerlo: Los trabajadores.

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