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¡Qué devuelvan el premio de la FAO!
Martes 9 de junio de 2015, por Cynthia Pok *
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"La Pobreza está por debajo del 5% y la indigencia es de 1,27%”. Con total impunidad, la presidenta Cristina Fernández ha pintado así un cuadro idílico del país al recibir una distinción de la FAO, conferida por el organismo a la Argentina y a varios otros países, por los logros en materia de erradicación del hambre.

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* Secretaria de Formación de CTA Nacional

En el marco del quinto paro nacional que con gran contundencia viene llevando a cabo nuestra central junto con otras organizaciones la afirmación oscila entre la cosmética negación de la realidad y la lisa y llana provocación.

Retoma así la presidenta la tradición más pura de la intervención del Indec, denunciada desde el año 2007 por los trabajadores/as del organismo y nuestras organizaciones ATE y CTA, acompañadas hoy por el conjunto del pueblo argentino.

La manipulación de las estadísticas públicas, que colocó en niveles irrisorios las cifras de Pobreza e Indigencia culminó con la decisión oficial de no publicar más esos indicadores. Se escuchó al anterior jefe de gabinete diciendo que era por un (falso!) “problema de empalme”, al ministro de economía porque “estigmatiza”, al interventor del Indec porque “es difícil” y al actual jefe de gabinete porque “el Estado no está para andar midiendo pobres”. Pero la presidenta recupera el dato y lo vuelve a poner en la palestra pública, en un escenario internacional.

Cuál es ese dato? Se referirá al último dato oficialmente publicado? Ese fue el 1er semestre de 2013, donde la pobreza “oficial” fue de 4.7 y la indigencia “oficial” de 1.4, por supuesto denunciados en todos los ámbitos por fraudulentos.

Sin embargo, cuando la presidenta menciona los datos, refiere a la pobreza “por debajo del 5% y una indigencia de 1,27%”. Este último dato se parece más al cálculo realizado, en el marco de las denuncias, por la Comisión Técnica de ATE-INDEC, en el que se tomaron las canastas oficiales (las de triste memoria por lo de los 6 $ por día) y se calculó la Pobreza y la Indigencia como simulación de lo que le hubiera dado a la intervención en el 2do semestre de 2013 si hubiera publicado el dato. Será que la presidenta nos cita en la FAO?!

Pero para citarnos de manera completa debiera haber dicho también que si uno en vez de utilizar esas canastas aberrantes y por debajo de cualquier criterio de dignidad humana, corrigiera los precios de los productos que incluye y recalculara la pobreza, se encuentra que en vez del 5% la Pobreza incluye al 25,1% de la población y que aún la Indigencia, se encuentra por encima del 5%.

Ni que hablar si además hubiera mencionado –como dice el informe- que si se definen nuevas canastas, más “generosas” en la inclusión de bienes y servicios, (metodología innovadora de canasta de consumos mínimos) no llega a cubrir esa canasta el 44,3% de la población mientras que el 11,3% no alcanza ni a cubrir la de alimentos esenciales. Saliendo del frío porcentaje, este último número está sostenido nada menos que por 4.360.000 personas en el ámbito urbano. Como resultado de las políticas de erradicación del hambre, es de una contundencia atroz.

También menciona la presidenta el carácter articulador del trabajo y su incidencia sobre la erradicación de la pobreza. Hay que señalar que hace mucho tiempo ya que la falta de trabajo ha dejado de ser el único generador de pobreza. De hecho, gran parte de la población sumida en la pobreza y la indigencia trabaja, así que si bien es cierto que el trabajo es un articulador importante, lo que falta decir es que ese trabajo debe ser digno y bien remunerado. Aún en los datos oficiales del Indec, la mitad de los trabajadores/as percibe menos de 5.500$ mensuales y el 90% está por debajo de los 12.000$. En otras palabras, no es (solo) la falta de trabajo lo que da lugar a la pobreza y la indigencia sino la sumisión de los trabajadores/es a un marco de degradación laboral, injusta distribución del ingreso y un régimen depredador al servicio del poder.

Cómo se explica si no, la contundencia de este quinto paro nacional y la creciente conflictividad que aflora en los más diversos sectores de actividad.

Todo indica que la distinción de la FAO no nos cuadra y que a la vista de la situación de nuestro pueblo, lo más pertinente sería devolverla.

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