La voz contundente
Jueves 28 de agosto de 2014, por Víctor De Gennaro *
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Hoy se está realizando el tercer paro nacional de los trabajadores, en los últimos dos años. Ante Menem, tardamos cinco años en realizarlo. Fue aquel imponente acto de la Plaza de Mayo al concluir la Marcha Federal hace 20 años, desde el cual lanzamos el paro que se efectivizó el 2 de agosto de 1994.

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* Fundador de la CTA. Coordinador Nacional de la Constituyente Social. Diputado Nacional de Unidad Popular (UP). Presidente de UP

Con los K, después de 9 años recién se produce esa conmoción que genera el Primer Paro Nacional del 20 de noviembre del 2012.

Vaya si fue diferente. Mucho más tiempo sí. Demuestra la madurez de la situación y que a la clase trabajadora nadie la acarrea ni la apresura en la generación del hecho más nacional y de mayor envergadura política que existe en nuestra Patria después de una elección de Presidente.

Y no se puede tapar el sol con las manos. Más allá de todas las palabras para ocultar, desprestigiar o secundarizar la acción de millones y millones de argentinos que gritamos ¡Basta! de esta política de hambre, pobreza, precarización y desocupación solo para mantener la concentración y extranjerización de la riqueza con el enriquecimiento de los de arriba.

Y no hay retorno. Por más que se llene el aire con palabras altisonantes o injuriosas el pueblo ya está discutiendo la década que viene, el futuro, el destino de nuestros jóvenes que nos son arrebatados en la precariedad no sólo del trabajo sino de su vida.

Por la droga o el gatillo fácil, en el marco de inseguridad generalizada con la que quieren convencernos que hay que devorarnos unos a otros como bestias en vez de encaminarnos a resolver los problemas recuperando nuestra soberanía y decisión en un país como el nuestro donde sobra plata, sobra riqueza y lo que falta es vergüenza en los que mandan.

Por eso compañeros, a tomar debida cuenta del estado de conciencia y hastío de las masas en la Argentina. También de la confusión y de la debilidad de una acumulación política, social y cultural que termine de consagrar otro modelo, no sólo económico sino más justo en una sociedad de convivencia y de felicidad diferente.

La clase está hablando. Nosotros orgullosos y fortalecidos.

Orgullosos porque pertenecemos a una Central de Trabajadores que, encabezada por el compañero Pablo Micheli, y los cientos de dirigentes y miles de militantes de sus gremios y organizaciones adheridas, han canalizado este torrente de fuerza espectacular.

Y fortalecidos por la contundencia de esa voz popular para transitar el tiempo de cambio que estamos construyendo.

Viva la Clase Trabajadora y viva el Pueblo Argentino.

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