Córdoba: Pueblos originarios
El orgullo del pueblo ranquel y la lucha por la defensa de sus derechos
Miércoles 2 de julio de 2014, por Corresponsalía Río Cuarto *
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En Del Campillo, Córdoba, la comunidad aborigen “Ramón Cabral” celebró el inicio del nuevo año indígena. Hoy esta familia difunde y educa sobre sus antepasados, sus creencias y busca su reconocimiento nacional.

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Con el solsticio de invierno las comunidades aborígenes celebraron el comienzo del nuevo año, y los distintos grupos llevaron a cabo sus ceremonias en honor al sol y al inicio de una nueva etapa.

En la provincia de Córdoba, los descendientes de ranqueles y comechingones afianzan sus raíces indígenas y buscan lograr el reconocimiento que por años les fue negado.

La Comunidad Ranquel “Ramón Cabral”, que se encuentra en Del Campillo ha logrado su reconocimiento local y regional y hoy este pueblo es un difusor de sus propias costumbres e historia. Con personería jurídica y sede propia, su presencia se acentúa aún más por cuanto una calle del pueblo fue bautizada con el nombre de su lonco mayor “Ramón Cabral”.

Hoy sus integrantes son activos participantes sociales en la difusión de su historia, creencias y costumbres, tratando de no perder aquellas raíces ancestrales.

Al mismo tiempo, desde La Pampa, el diputado nacional Gustavo Fernández Mendía pidió, a través de un proyecto de ley, que el Estado Nacional reconozca a la Nación Ranquel como "sujeto de derecho con personalidad jurídica propia de carácter público no estatal" en todo el ámbito del territorio nacional.

Los orígenes

Pero estos reconocimientos son el resultado de una larga lucha en reclamo de los derechos que, durante años, implicaron tener que soportar discriminaciones y postergaciones.

Adriana Cabral es integrante de la comunidad ranquelina de Del Campillo, y relata su experiencia como integrante de esta etnia. “No sé si recuerdo exactamente el día en que me enteré que éramos hijos de indios ranqueles, pero había muchos rumores cuando éramos chicos, hasta que un día mi abuela nos lo dijo. Primero como que no queríamos reconocerlo, pero al poco tiempo empezamos a pensar diferente. Hasta que un día Horacio Cabral (Lonco) nos dijo que debíamos aceptarlo. Digamos como que sufrimos algunas discriminaciones y sentíamos como que estábamos señalados no como algo malo pero sí como si fuéramos personas ‘raras’. Pero nuestra sangre afloró, desafiamos los pensamientos de muchos y hoy podemos decir orgullosamente somos ranqueles”.

Al momento de consultar qué significa llevar sangre aborigen, cuando la historia siempre dijo que los pueblos nacieron cuando llegaron las inmigraciones, Adriana respondió: “Para mí la descendencia no se siente, se vive, se lleva en la sangre. Cuando un hermano nos reclama, cuando esperamos el nuevo año, cuando nos ponemos un poncho o cuando nos reunimos”. Su amor y pertenencia al pueblo ranquel los transmitió ahora a su hijo de 21 años. Mi tatarabuelo era Ramón Cabral El Platero, mi hijo es de quinta generación, pero él no vivió la discriminación porque ahora felizmente todo es diferente. Él siente también el orgullo de pertenecer a esta raza”.

Más adelante recalcó: “Tenemos identidad, pero nunca nos pudieron quitar la dignidad. Siempre nos manifestamos por la tierra, el recuerdo, cuidar la naturaleza, el orgullo de ser nativos de una tierra que tuvo como reyes a los indios”.

Mercedes Cabral es nieta de ranqueles. Recordó lejanos tiempos de su niñez y las anécdotas que escuchaba de aquellos descendientes. Más de una vez se mantenían aislados por la razón de ser descendientes de aborígenes. Sin embargo sostuvo que hoy todo es distinto y la gente en general les expresa la alegría de ser reconocidos, pero antes no era tan así. Ella también reconoce su orgullo de llevar sangre ranquelina.

Rumbo natural

Horacio Cabral “Lonco” sostiene que de a poco la historia va reencauzando su rumbo natural.“Tratamos de hacernos conocer, tenemos utensilios, instrumentos, algunas armas que usaron nuestros abuelos, hablamos en las escuelas, explicamos quiénes eran los indios y lo que significa para nosotros pertenecer a esta raza”.

Cuando se le consultó sobre qué significaba que una calle llevara el nombre de su tatarabuelo “Ramón Cabral el Platero”, comentó que era un orgullo y más aun reemplazando el nombre del General Roca quien encabezó la mayor matanza de indios en el sur.

Fuente: Héctor Domingo Amaya, diario Puntal de Río Cuarto

* Equipo de Comunicación de la CTA Río Cuarto

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