Convención sobre cambio climático
La CTA en Varsovia
Viernes 22 de noviembre de 2013, por Joaquín Turco *
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En un contexto en el cual el cambio climático torna extremos los fenómenos meteorológicos con efectos devastadores sobre la naturaleza y llevándose millones de vidas humanas consigo. Comenzo el lunes en Varsovia (Polonia) la 19ª reunión de la Conferencia de las Partes (COP 19) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el noveno período de sesiones de la Conferencia de las Partes en calidad de Reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto (CMP 9) donde se analizarán diversos temas relacionados con las finanzas, la mitigación, la adaptación y la tecnología para hacer frente a la problemática del Cambio Climático.

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La convención que nació hace 20 años en Río de Janeiro está en una de los momentos más difíciles. Las medidas tomadas hasta ahora no han logrado cumplir con su objetivo de estabilizar los gases de efecto invernadero (GEI) para evitar "interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático y el rumbo del proceso no permite vislumbrar un nivel de ambición de mitigación acorde a la gravedad de la situación.

A la situación antes descripta se suma que no se ha podido soslayar la gran desigualdad en la forma en que los países y los segmentos de la sociedad han contribuido al cambio climático y fundamentalmente tampoco se ha podido minimizar la enorme disparidad en la forma en que esos sectores lo pueden enfrentar.

El fiasco que significo la COP de Copenahue (2009) tuvo un alto costo negativo para el proceso y a la inyección de optimismo de cancín (2010) le sucedieron las decisiones tomadas a contrarreloj en la COP de Sudáfrica (2011) donde los países desarrollados llevaron las negociaciones hacia un lugar donde comenzaron a cuestionarse los principios mismos dela convención, y continúan presionando, especialmente La Unión Europea, a las economías emergentes para que asuman compromisos de reducción de emisiones como condición para aumentar el nivel de ambición de sus obligaciones de mitigación, logrando así que en un futuro protocolo/instrumento vinculante todas las partes deban presentar compromiso de mitigación. Frente a este nuevo escenario planteado por los países desarrollados, los países en vías de desarrollo se ven obligados a llevar adelante una nueva línea de negociación para evitar que se reinterprete o reescriba la Convención y fundamentalmente que en las futuras políticas de mitigación la “universalidad de aplicación" no se convierta en "uniformidad de aplicación".

La adaptación es otros de los temas donde no existen avances ni se espera que los haya, ya que se requiere de una estrategia a medio o largo plazo con recursos sostenidos, según cada sector o sistema y en este contexto, los países desarrollados, además de no reconocer su responsabilidad histórica, tampoco están dispuestos a brindar ayuda a economías emergentes competidoras como China, India, Brasil, etc. Sin embargo, está claro que existen límites físicos para adaptarse ya que nada puede hacerse, por ejemplo ante la desaparición del territorio, la inutilización de tierras, la intrusión salina, etc. Teniendo en cuenta esta situación, durante la COP18 (Doha) las Partes decidieron establecer arreglos institucionales para hacer frente a las pérdidas y daños provocados por el Cambio Climático, incluyendo la posibilidad de generar un mecanismo internacional.

Estamos frente a una cuestión compleja ya que, más allá de las características globales del Cambio Climático, aun persiste una gran incertidumbre respecto a la evolución de impactos asociados, los daños potencialmente irreversibles que está ocasionando y los costos crecientes de mitigación y reparación. Al respecto, resulta evidente que para poder hacer frente a las pérdidas y daños asociados con el cambio climático, es importante crear las estructuras de gobierno necesarias y esto incluye financiamiento, un tema por ahora sin vistas de concretarse. Pero lo que termina de tornar aún más compleja la situación es que los procesos que están llevándose adelante en estos ámbitos están influenciados por una multiplicidad de actores que obstaculizan la toma de decisión, fundamentalmente, porque en el caso de las políticas relacionadas con el clima, muchas de las medidas que se tomen están directamente vinculadas a la competitividad comercial internacional de los países.

Más allá que los países desarrollados siguen intentando socializar la culpa para eludir su responsabilidades históricas, es necesario que en Varsovia quede claro que la Plataforma de Durban no es un proceso para renegociar, reescribir o reinterpretar la Convención y que el futuro acuerdo debe basarse en un sistema multilateral fundamentado en normas y en los siguientes pilares: adaptación, la mitigación, la financiación y el desarrollo tecnológico y la transferencia de tecnología equilibrada, integral y holística, apuntalados por el concepto de transición justa, para todos los trabajadores que puedan necesitar apoyo durante la transformación de nuestras economías hacia un modelo sustentable reciban las capacidades y medios necesarios y sin perder de vista que la justicia social y las medidas para reducir el cambio climático deben ir siempre unidas .

La solidaridad de nuestro movimiento sindical es crucial para generar acciones concretas y organizar a los trabajadores de todos los sectores en la lucha contra el cambio climático, y contra el enfoque pro- empresarial que junto a otras problemáticas globales han dejado al descubierto la visión mercantilista de desarrollo sustentable que quieren imponernos donde se busca privatizar los bienes comunes y la naturaleza.

* Asesor de la Secretaría de Relaciones Internacionales, miembro de la delegación de la CSI para la COP25, trabajador de ATE-ENRE.

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