Probablemente ese día se levantó algo más temprano que de costumbre. Se calzó el uniforme, planchado como nunca, sin el menor atisbo de arrugas. Tal vez hasta sonrió ante su propia imagen en el espejo. Y salió. No era el viernes un día cualquiera para él.
El “Shock distributivo” fue la propuesta de la CTA para superar la crisis del 2001. Pretendíamos una política de inclusión masiva y urgente al mercado de trabajo de millones de desocupados, basada en la fuerte intervención estatal y una política activa de formación profesional.
A 30 años de la guerra de Malvinas, y cuando la disputa territorial ha dado lugar a batallas publicitarias más efectistas que efectivas, es bueno reflexionar acerca de otra forma de dominación que se viene imponiendo con ímpetu arrollador: el colonialismo idiomático.
Escribo estas líneas en medio de la lucha que estamos protagonizando los trabajadores judiciales bonaerenses y profundamente preocupado por algunas opiniones de abogados, colegios de abogados y dirigentes profesionales, así como también integrantes del sistema judicial, especialmente magistrados que no parecen haber hecho el esfuerzo por entender de verdad el conflicto que paraliza al sistema judicial de la Provincia de Buenos Aires.
Pretendo abordar un tema complejo, denso, y sobre el que existen posiciones diferenciadas, donde lo importante y significativo es el debate y la posibilidad de intercambiar opiniones, con la mirada más amplia y por supuesto, siendo consciente de que cada quien maneja verdades relativas.
En el marco del conflicto de AMPROS-FESPROSA en el año 2010 el Ministerio de Trabajo de la Nación estrenó su Comisión de Garantías la que, supuestamente, debía regular el alcance de las medidas de fuerza en los llamados servicios esenciales.
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